
A veces, cuando uno mira la televisión, no puede creerse lo que está viendo. En una sociedad globalizada, donde cada gesto, cada palabra, cada movimiento es seguido por una cámara, parece mentira que un futbolista de élite no se dé cuenta que es el ojo de las miradas, esté donde esté y se llame como se llame. Sólo una reflexión maquiavélica puede llevarnos a pensar que, consciente de la existencia de las cámaras, sus gestos fueran premeditados.
Parece que ciertos jugadores no son lo suficientemente profesionales como para aceptar la suplencia, pese a ir convocados. Y parece que pese a haber sido advertidos en varias ocasiones por el club, siguen sin aprender. Naturalmente hablamos de Miguel, un jugador cuya trayectoria en el ambito profesional queda bastante en entredicho, no por este último acto, sino por su trepidante y nada ejemplar trayectoria profesional en el club.
Parece que ciertos jugadores no son lo suficientemente profesionales como para aceptar la suplencia, pese a ir convocados. Y parece que pese a haber sido advertidos en varias ocasiones por el club, siguen sin aprender. Naturalmente hablamos de Miguel, un jugador cuya trayectoria en el ambito profesional queda bastante en entredicho, no por este último acto, sino por su trepidante y nada ejemplar trayectoria profesional en el club.
Resulta que en el partido de Mestalla entre el Valencia y el Valladolid, entre otros, en el banquillo estaba Don Miguel Brito, jugador cuyo sueldo (bastante copioso, por cierto) corre a cargo de nuestro Valencia CF. Miguel se sentaba en el banquillo, a pesar de sus contínuos devaneos discotequeros, ocupando una plaza que podía ser para otro jugador, perfectamente para uno del filial como Isco, o cualquier otro. Pese a contar con la confianza de su jefe, Miguel deleitó a las camaras que filmaban al banquillo con un conjunto de movimientos que imitaban al Mister.
No creemos que Emery tenga la suficiente confianza como para permitir a este 'profesional' reirse y mofarse de sus instrucciones. Pero independientemente de lo que opine su jefe, es el propio club el que debería tomar medidas de forma inmediata y definitiva. La falta de respeto no castigada a un mando superior puede suponer que el pelotón se revolucione. ¿Cómo debería actuar entonces Míchel, o Jordi Alba, o el propio Zigic? No sólo es una falta a Emery, sino una falta de respeto a sus compañeros y lo que es peor, a la institución y a todos los socios y aficionados.
No creemos que Emery tenga la suficiente confianza como para permitir a este 'profesional' reirse y mofarse de sus instrucciones. Pero independientemente de lo que opine su jefe, es el propio club el que debería tomar medidas de forma inmediata y definitiva. La falta de respeto no castigada a un mando superior puede suponer que el pelotón se revolucione. ¿Cómo debería actuar entonces Míchel, o Jordi Alba, o el propio Zigic? No sólo es una falta a Emery, sino una falta de respeto a sus compañeros y lo que es peor, a la institución y a todos los socios y aficionados.
Dicen que Emery tiene poca mano en el vestuario, pero si no es Emery tendrá que ser Fernando o el mismo Llorente el que le den un recado al portugues: "Jugar para el Valencia, jugar en Mestalla y vestir los colores del Valencia es un honor que debe ser correspondido". Y si no lo entiende, que busque las razones en las taquillas del estadio, pero que al campo salte con el honor y dignidad que se le debe rendir a un club como el Valencia, que al fin y a la postre, es el que paga sus suntuosas salidas de tono.
Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejamos un enlace al vídeo en el que se observa la última actuación de este ejemplar profesional.
Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejamos un enlace al vídeo en el que se observa la última actuación de este ejemplar profesional.
Myspace
Mister Wong
Digg
Del.icio.us
Slashdot
Furl
Yahoo
Technorati
Newsvine
Googlize this
Blinklist
Facebook
Wikio
Meneame