Dolorosa indolencia
Publicado por Manu - Martes 03 de Mayo de 2011   

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Roberto Soldado

Es difícil, por no decir imposible, analizar el rendimiento de un equipo que durante noventa minutos no es capaz de chutar a puerta ni una sola vez. Digo que es difícil, porque realmente se hace complicado no llenar este espacio de blog con improperios y difamaciones a unos jugadores que, con su dolorosa indolencia, quisieron premiar a la dolida afición valencianista con un nuevo ridículo en el Reyno de Navarra.

Nos las prometíamos muy felices en la previa. El entrenador había dicho que era necesario lavar la imagen del equipo, los jugadores se habían conjurado toda la semana para que no volviera a suceder lo del partido del Madrid, se anunciaban cambios en el once, pero al final, todo fue más de lo mismo. La defensa, que fue realmente el talón de Aquiles del equipo el sábado anterior, fue exactamente la misma, y el cambio más significativo fue la inclusión en el equipo de un doble pivote defensivo (Albelda-Topal) que restaba al equipo de capacidad de creación y aislaba totalmente a la línea defensiva de la de ataque en una situación de inconexión que finalmente se materializó con cero oportunidades de gol. La entrada a falta de media hora de Banega dio algo más de lucidez al juego del equipo, pero ya era tarde.

Sin embargo, todo lo que hablemos acerca de los planteamientos tácticos, carece de sentido cuando un equipo acaba de ser goleado en su casa por un rival histórico como el Real Madrid. En estas situaciones, los jugadores, los defensores del escudo, son los que tienen que sacar a relucir su amor propio y su orgullo, y en el Reyno de Navarra no se vio nada de esto. El propio Albelda, adalid siempre de las causas perdidas, declaró a la finalización del encuentro que "ganar en Pamplona nunca ha sido fácil". Y lo dijo él, que la temporada pasada fue uno de los goleadores en el partido que el Valencia se llevó con una facilidad pasmosa. Nadie dice que sea fácil, como tampoco lo es ganar en Almería o en Getafe, pero Osasuna estaba en puestos de descenso, y por algo sería.

Para mí lo más doloroso, aparte del resultado, fue ver cómo el entrenador trataba de proteger a los jugadores tras la nueva infamia sufrida por la afición el domingo. No hay excusas, la actitud de los jugadores fue lamentable, sin intensidad y sin lucha, sin ningún atisbo de coraje. Esto, el entrenador, lo tiene que saber y percibir, otra cosa es que quiera proteger a los que "necesita" para lograr el objetivo. Evidentemente no sería momento ahora de sacar el látigo y atizar a aquellos de quienes depende tu continuidad, pero un poco más de autocrítica no sería mala.

La realidad es que los aficionados estamos algo cansados, hastiados, diría yo, de la temporada que estamos viviendo. Como ya dije en algún blog anterior, la temporada se está haciendo excesivamente larga. Esto lo confirmó el propio presidente, y lo confirman con su actitud ciertos jugadores que, en mi opinión, no merecen continuar en este histórico club y a los que se debería buscar salida. Tomar una decisión sobre lo que hay que hacer con Emery es complicado, no es tarea de los aficionados, sino de los directivos. Y la decisión debe tomarse en frío, no en caliente dejándose llevar por un buen resultado (Villarreal) o dos malos (Real Madrid, Osasuna). Los resultados avalan el trabajo del técnico, pero sólo, relativamente, teniendo en cuenta que a falta de cuatro partidos, el futuro del Valencia está en el aire, con el tercer puesto a tiro de un partido y la Champions League sin asegurar. Esto es, ni más ni menos, lo que tenemos después de una temporada más que irregular.


 
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