Se abre el telón
Publicado por Ojkar - Martes 12 de Julio de 2011   

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Unai Emery

¿Quien fue el último entrenador que comenzó una cuarta temporada en el Valencia CF? Sinceramente, echo la mirada atrás y no encuentro la solución. El "Gran" Benítez (criticado hasta poco antes de ganar la primera liga, por supuesto juego barraquero y aburrido) completó tres, pero se fue antes de tener una cuarta oportunidad. Espárrago idem. Quique comenzó la tercera, pero al poco ya sabéis...en Sevilla.

Guste o no guste, que Emery tenga la opción de un cuarto proyecto (si se le puede llamar así, al tener que ganarse el pan año tras año) es sin duda digno de mención y mérito. No se le puede reprochar que dadas las circunstancias (Barça - Madrid) el club ve cumplido el objetivo deportivo y económico de la Champions. A partir de aquí comienza el baile de exigencias. Y nadie queda exento.

El Entrenador. Unai y su cuerpo técnico deben dar un paso adelante y autoexigirse algo más, sobretodo en Copa. Terceros en Liga y unos Cuartos (o Semis) en Champions se darían por buenos. Pero en la Copa hay que obligarse a disputar el trofeo. No se puede tirar como se ha hecho en estos años anteriores. Los jugadores deben salir al campo motivados como si de la máxima competición se tratara, y para eso los técnicos (Emery a la cabeza) deben exigirse y exigir.

Consejo. Mantener el equilibrio entre lo económico y lo deportivo. O lo que es lo mismo, reducir la deuda y mantener (o aumentar) un equipo competitivo. No es fácil tarea. A veces me sorprenden los discursos gratuitos de aquél que ni sabe ni quiere saber de una situación tan delicada como en la que cogió Llorente este club. La desaparición no era "lobo lejano". Que Mata no se venda es un logro, pero si se vende, porque la oferta (o pagar la cláusula) es escandalosamente escandalosa, que se aproveche la caja fresca para fichar bueno, bonito y barato. Y en esta campaña el "bueno, bonito y barato" significa "bueno, joven y con hambre". Y que nadie se asuste si Juanín se va, el Valencia continúa.

Jugadores. El vestuario ahora es otra cosa. Se quedan los que se quieren, los que quieren y tienen ganas, los que suman y no restan, los que aportan al grupo, en definitiva los que quiere Unai. Y eso es garantía. Te puede gustar uno más que otro, no hay duda de que cada aficionado tiene un entrenador dentro, pero si el que manda es Unai dejemos que sea él quien elija a sus preferidos. Y los elegidos son los que se quedan, y los recién llegados, con su beneplácito y aceptación. Un grupo positivo, con ganas de crecer individualmente para aportar al colectivo. Todos aquellos que restaban, están fuera. Bueno, alguno queda...pero creo que tienen demasiados boletos para salir en breve. Sobran nombres, todos los conocemos.

Afición. Punto delicado siempre éste. Llevo años defendiendo la idea de que el valencianista es un aficionado exigente a la altura de viquingos y culés, pero con un presupuesto muy inferior siempre. Exquisito en el gusto, no acepta un fútbol "cualquiera" en Mestalla, pero que a poco que el equipo le ofrezca algo se vuelca como ninguna otra afición. Necesita un empujón, pero siempre está ahí. El equipo necesita de la afición, pero la afición necesita más al equipo, por una sencilla cuestión de sentimiento. El valencianista ama al Valencia Club de Fútbol, institución. Y por ende, ama a su equipo, lo critique o lo defienda. Su equipo es su equipo, y no hay otro como él. Parte de regenerar una ilusión debe llegar de la hinchada, como un latido recíproco entre unos y otros. Plantilla y afición deben ir unidos a por los objetivos de la temporada. Que nadie diga que no está ilusionado, porque el Valencia CF de por sí es pura ilusión, además de sentimiento.

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Ultima actualización ( Miércoles 13 de Julio de 2011 )
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