
Vaya por delante, y ante la que podía haber sido una de las noches más felices de Paco Alcácer, anoche se convirtió en trágica con la muerte de su padre por paro cardíaco. A veces la vida no se porta con uno cómo se merece, y estoy convencido de que este suceso podía haberse dejado para otro día. El destino quiso que se produjese de esta manera. El chaval marcaba un gol en Mestalla, recién obtenido el título con la Selección, y todo le iba rodado, hasta que de vuelta a casa el corazón de su padre dijo basta. Le deseo de veras que se recupere lo antes posible anímicamente. Mi más sentido pésame al jugador, familiares y amigos.
En lo futbolístico. Ya decía por Twitter ayer, que tenía sensaciones de partido de Champions, por la intensidad del equipo en su juego, por el ambiente en la grada, por el entusiasmo de la gente en apoyar al equipo, por el rival en sí que teníamos enfrente...porque todos esos ingredientes, en un cocktelera perfecta, crearon una atmósfera idéntica a la de una noche mágica europea de alta competición.
Seguro que cualquiera de los que estuvieron en Mestalla anoche pueden corroborar estas palabras. Yo no presencié el partido en directo desde el estadio, pero la televisión y la radio ambientalmente eran capaces de trasladar adecuadamente todas esas vibraciones. En general anoche fue una noche de las que se recordarán siempre. Yo hacía tiempo que no sentía una presentación del equipo tan ilusionante, tan alegre, con tanta hambre de VCF, con tanta entrega.
Ya sólo ver la llegada del autobús al estadio daba buena muestra de lo que se estaba cociendo. Apenas podían llegar a la Puerta Cero. Noche para el recuerdo. Luego, el saludo a cada uno de los jugadores se resume de la siguiente manera: Ovación para Mata, Albelda (siempre con algún silbido) y Guaita. Mata porque se sabe que es la estrella de esta plantilla. Albelda porque por mucho que se quieran poner vendas siempre será el gran capitán (algún día volveré a comentar lo que pienso de su affair con el VCF en 2008). Y Guaita. San Vicente de Torrent se ha ganado el cariño de la afición, por su canterismo, por sus paradas, por su humildad, por lo que tuvo que pasar al fallecer su padre en la temporada pasada...por todo él, simplemente por éso, Mestalla le demostró que se le quiere.
Los condenados fueron sin lugar a dudas Miguel y Banega. Qué decir de estos dos. Zipi y Zape. Mortadelo y Filemón. Porque a veces son traviesos, pero otras rozan la ingenuidad. Nadie escapa a su enorme calidad técnica, ambos podrían llegar lejísimos en esta profesión, pero su vida paralela no les permite ser esos grandes futbolistas que en Valencia se quiere. En cualquier caso, Mestalla sabe perdonar, y a veces hasta olvidar. Ayer Ever tuvo una noche para la reflexión. No estuvo fino, desentonado los pocos minutos que estuvo sobre el cesped, acabó pidiendo disculpas en el centro del campo y besando el escudo del Valencia CF. A mi personalmente estos gestos con el escudo me parecen fríos, calculados y sobreactuados, salvo raras excepciones de gente claramente de la casa. Sin embargo, y como leí a alguien anoche, "el que pide perdón es perdonado" y Mestalla agradeció el detalle.
A Banega le falta un punto. Ya su padre tuvo que venir de Argentina a España porque veía que la carrera de su hijo se iba a pique si no había alguien que le controlara y guiara. Insisto en esta necesidad. El chico necesita a alguien a su lado como consejero las 24 horas del día. ¿Y por qué me centro en el argentino y no en el portugués? Porque nos es más necesario el juego del organizador que el de lateral derecho. El estilo de Emery es de toque, de construcción, y sin un "6" claro el proyecto no estaría terminado. Y a falta de explotar por parte del Tino o de Parejo, el elegido no es otro que Baneguita.
Y por lo que al juego se refiere (ya sabéis los que me seguís que no suelo hablar de tácticas ni estrategias) creo que todo comentario por mi parte sobraría en un "día después" tan esclarecedor. El Valencia pasó por encima de la Roma. Fue muy superior. Por momentos me recordó al Valencia de Ranieri con el Piojo, viendo a Piatti y Soldado. El "Duende" hace de Claudio, y Roberto de Ilie. Rapidez, mucha velocidad, verticalidad. Este Valencia te muerde hasta matarte.
Y lo más preocupante, la defensa, puede que poco a poco nos vayamos despreocupando. Ramí es el líder indiscutible. Ayer estuvo formidable. Jugada de ataque de la Roma, Bojan corre con la pelota y el francés le gana por velocidad y roba despejando a banda. Mestalla se rindió y le declaró el Sheriff sin dudar. En definitiva, este equipo ilusiona, que al fin y al cabo es lo que cuenta a estas alturas. YO CREO.
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