
Desde hace meses tengo una guía, como todos deseamos tener casi de manera utópica, por esta vida, y este fin de semana me llevó hasta Menorca, donde pude presenciar el sábado el partido contra el Sevilla con los amigos de la Penya Valencianista de Alaior, localidad menorquina situada a pocos kilómetros del Aeuropuerto de Mahón.
Del fin de semana en sí no voy a hablar, así que todos os podéis imaginar cómo pudo ser. Perfecto, si no añadimos el momento horario entre las 6 y las 8 de la tarde del sábado, y estrictamente hablando del partido. Porque la compañía de los amigos del lugar, fue, como no podía ser de otra manera, excelente.
Coqueto su local en la estrecha calle Es Carreró, donde hay que subir un piso y a mano izquierda, al final de la escalera, se accede a la sede con un tele pequeña y otra pantalla gigante, con proyector, recientemente estrenada (hace 10 días en el partido frente al Sporting), adornada infinitamente de trofeos, banderas y recortes de prensa relacionadas con el Valencia CF.
El partido se vive con la pasión e interés que nuestro equipo despierta, y para alguien que conoce varias sedes foráneas, de peñas valencianistas (Madrid, Barcelona, Menorca...), este sentimiento se percibe nada más comenzar el encuentro. Y en días como el del Sevilla, la desesperación también se apodera del personal. Porque este Valencia, el de Unai Emery, tiene muchas cosas buenas, y esta temporada tiene quizás la mejor plantilla desde hace mucho tiempo, pero los defectos de actitud de antaño siguen vivos.
No se puede tirar la primera parte cómo se hizo el sábado ante un enemigo como el de Nervión, con una calidad incuestionable, y además siendo rival directo. Estos primeros 45 minutos pueden valer un gol-average, y a su vez un puesto de Champions. Las imprecisiones de los jugadores no es culpa del entrenador, pero la actitud en parte sí, porque es responsabilidad del técnico tener a los jugadores motivados. Aunque por profesionalidad, los partidos como los del sábado no deberían tener sesión extra de motivación, todo jugador ya debería salir suficientemente con ganas de afrontarlo con actitud.
La lástima es que aunque el devenir del juego te va ofreciendo ciertos favores (dos autoexpulsiones...y un penalty) para encarar el encuentro, luego llegamos "los tontos" y lo estropeamos, fallando por ejemplo esa pena máxima (que puede pasar...) o autoexpulsándonos como ocurrió con Aduriz. Gran jugador el vasco, pero si me preguntaba por qué Unai le castigó el año pasado tras el partido del Schalke...ahora creo tenerlo claro. Lo de Aritz no puede ocurrir. Y me temo que será castigado con más banquillo...o grada.
El título de hoy es un homenaje a la portada de Super de ayer, inmejorable, incontestable, inapelable, incorregible. Es lo que es, porque es lo qu es. No hay más. Primero tuvimos falta de actitud y luego pecamos de ingenuos. Estos altibajos no debemos tenerlos más y Emery debe poner remedio en su cuarta temporada. El miércoles, contra el Chelsea, este problema no existirá, serán otros a los que enfrentarse. Por eso son altibajos que no podemos permitirnos.
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