Complejo de inferioridad
Publicado por Ojkar - Lunes 20 de Febrero de 2012   

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Unai Emery

Casi cuatro años de estar sin estar, de acercarnos sin estar cerca, de pulular sin opciones de llevarnos bocado a la boca, de creer sin fe, de gritar en silencio, de no optar a nada. Este Valencia tiene un claro defecto y es el de no ser apto para ganar títulos, y el motivo no es otro que el de tener complejo de inferioridad. Cuando se enfrenta a un rival de mayor entidad, simplemente se esconde. Desaparece.

 
Este año el Chelsea, el Madrid y el Barça. En los anteriores tantos otros. Si en Copa quisimos llegar lejos, lo hicimos, hasta tocar techo, porque nos encontramos a los azulgrana por el camino. Para ganar un trofeo del KO hay que eliminar a los grandes también. En Champions, aparte de no hacer bien los deberes durante la liguilla, el todo o nada frente al Chelsea y en su campo nos puso en nuestro sitio: la cuneta. Y es que no era imaginable luchar de tú a tú contra el equipo inglés.

En liga somos terceros, holgados, sobrados, con diferencia, con clara gestión de rentas de aquí al final. Pero terceros. Ni primeros ni segundos: terceros. Sin opciones a nada más que poder entrar e Champions directamente, gracias a que hace dos años alguien decidió que en España fueran tres los equipos que accedieran a la primera división europea por la puerta grande.

Nada más. No hay más opción que ser terceros, que pulular, que imaginar lo inimaginable, que soñar lo imposible de conseguir. Este Valencia (a espensas de ver qué hacemos en la Europa League) no puede ganar nada si sigue con este complejo de inferioridad. Es un querría pero no puedo. Los jugadores anoche no se lo creían cuando marcó Piatti el 0-1, ni siquiera Unai lo festejó cómo en él es costumbre; efusivamente, como si nuestra historia dependiera del gol marcado. Ayer no. No se confiaba en la victoria.

Y la razón es clara y evidente. Nos sabemos inferiores y el rival lo huele y por inercia nos pasa por encima. Ayer el Barça volvió a ser el Super-Barça (entre otras cosas) porque nosotros nos acongojamos, para variar. No aspiramos a nada así. La mentalidad debe variar. La predisposición. Es necesario que las piernas no tiemblen y que luego gane el mejor. Pero no dar nunca esa sensación de perdedor de antemano. El contrincante debe ver que podemos ganarles, y ayer el Camp Nou fue territorio de combate sin opción.

Unai, tenemos complejo de inferioridad, y éso, mi querido entrenador, es un problema de transmitir. Transmitamos creencia, tengamos orgullo, impongamos un amor propio del que se carece en las grandes citas. Sí, los pequeños nos respetan, pero los grandes se ríen de nosotros. Porque no somos más que fuertes ante los medianos. Tengo claro que después de cuatro años, si la UEFA no me abofetea felizmente, hay que cambiar de líder para poder afrontar las cosas con un convencimiento hasta ahora inexistente.

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Ultima actualización ( Lunes 20 de Febrero de 2012 )
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