Empezamos fuertes, raudos y veloces, asegurando que los cambios de verano, las idas de las estrellas, no solo no hacían agujeros sino que además las nuevas incorporaciones eran un triunfo sobre toda previsión. Así estuvimos, elogiando las transiciones, hasta el primer desastre, y no hablo de Barcelona ni Manchester, donde Unai le dio por cambiar el sistema de juego, la alineación y solo le faltó cambiar el equipaje del equipo. Alentado por sus continuas rotaciones optó por cambiar su sistema, debacle, somos cuartos y por fin hemos podido recuperarnos en Champions, convenciendo de nuevo con un 3-0 contundente ante un rival flojo que no debía ni haber inmutado al pobre Cesar (que se llevó lo suyo).
Pero esto ya lo conocemos todos, lo que no conocemos es que la cifra oficial de asistentes ha sido 26.821 espectadores, de una capacidad de 50.000. Vamos, que ni en la Europa League, casi ni en la Copa del Rey. Tiempo ha que esperábamos tener la Champions, con su himno y su glamour en nuestra celestial sede, en nuestro santuario Mestalla, sin embargo faltamos a la cita casi más importante de este primer ciclo, nuestra primera final, nuestro primer encuentro definitivo para saber cual es nuestro destino en esta competición.
Nervioso se mostraría Llorente, ya que el aficionado no esta respondiendo a la llamada, y no era partido pequeño, puede que caro, pero no flojo (¿no nos acordamos del desastre del partido de la ida?).
Y es que Unai ha sido - como dicen en mi tierra - arrancada de macho parada de Burro, no es por menospreciar al Mister (Dios me libre) pero todo esto se traduce en una cosa : no tenemos fe. Ni convencimiento, y para mi de esto se ha encargado el Mister, pues si bien son once los que juegan, también es el Mister quien los reparte, los educa y les arenga para que salgan a ganar. Claramente el partido de Barcelona fue un ejemplo de lo que esta pasando (y sí, creo que esta pasando) donde Emery no supo mover el partido para aguantar y puntuar, donde pasamos de la genialidad a la mas fria de las segundas partes, similar nos pasó contra el todopoderoso Manchester. nada que decir contra Mallorca y Zaragoza (¿son acaso comparables a los dos primeros?). Ya se dice en cafeterías y bares que al Valencia le va bien del 6 al 15 en la tabla, el resto le dan problemas, ni con los fuertes ni con los débiles. Yo solo espero que este no sea nuestro Valencia, pues calidad y potencial tiene de sobra para estar arriba, pero arriba de verdad.
Al final, el aficionado sentencia, se queda en casa por que lo retransmiten por la 1, y el jugador se siente como si jugara en Glasgow en la mayor de las competiciones del mundo. Y Llorente mira a la grada llena de vacíos esperando ver en el terreno de juego quien le llene las gradas.
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