
Hace tiempo que quería escribir algo diferente a lo que acostumbro. Normalmente me siento cara el ordenador y plasmo mi visión de un partido, le doy un toque humorístico y me doy por satisfecho. Y el partido de ayer daría para mucho: jugadores que resbalan, jugadores que pasan de pitos a ovaciones, árbitros que se lesionan, remontadas que te remontan... Pero hoy no hablaré del derbi, sino del juego del Valencia en general, algo que me reconcome desde hace mucho.
Ernesto Valverde, ese técnico que cambió la tendencia del equipo haciéndole más temible fuera de casa y más débil en casa (o eso parece), al igual que otros muchos antes, ha intentado que la posesión del balón sea una de las principales características del club. Partiendo de la base de que cuanto más tengas el balón, a priori, puedes generar más peligro y te pueden generar menos, la idea mala no es.
El problema viene cuando ves la plantilla que tienes. Para jugar de ese modo, necesitas buenos jugadores en el centro del campo. No voy a negar que jugadores como Banega o Parejo tengan aptitudes, pero el primero se enchufa cada X partidos y el segundo, pese a su mejoría en el último año, sigue sin ser lo que nos prometía el viejo chocho de Di Stefano. Del resto, mejor no hablar. Tino Costa no es ni la sombra del jugador diesel y peleón que vimos en su primera temporada y Albelda, aunque tenga un partido bueno de cada diez que juegue, no conserva el físico ni tiene la capacidad destructora de juego que tenía hace diez años. Por lo tanto, es imposible basar tu juego en la posesión y el toque con jugadores así. A quien diga lo contrario le recomiendo ver un partido del Barça, donde los Cesc, Xavi, Iniesta y compañía hacen del toque una delicia. El Valencia no puede jugar a eso. Cuando sus centrocampistas tienen el balón, tardan una eternidad en soltarlo, los de arriba no ayudan tampoco a la fluidez del juego. Así que, para jugar con lentitud y sin ideas, mejor no hacerlo de este modo porque después pierdes tropecientos balones en zonas peligrosas y te acaban fulminando.
Es verdad, tener el balón y saberlo mover da tranquilidad y es una gozada para el aficionado. Pero hay equipos que hacen mucho más renunciando al balón. Es un juego poco vistoso, pero si se sabe jugar es efectivo. Y el Valencia podría aprovechar sus virtudes para jugar sin balón. No me refiero a renunciar por completo al balón, ni mucho menos, sino a saber cuando dejar de tenerlo, darle al rival el balón si ves que tus ataques no terminan el gol y buscar jugar más a la contra. Algún visionario dirá que eso no es fútbol, pero hay equipos a los que le funciona a la perfección. Sin ir más lejos, el Levante debe el gran momento por el que pasa en los últimos años gracias a una solidez defensiva envidiable y a contraataques letales, sin renunciar en algunas ocasiones a tener la posesión. Otros ejemplos los hemos padecido, también, en Mestalla: Real Madrid y Paris Saint-Germain supieron aprovechar los errores y pérdidas de balón mejor que nadie.
Hay jugadores para realizar un juego así. Tienes gente como Piatti, Feghouli, Bernat, Guardado o Canales que podrían aprovechar sus distintas aptitudes para salir rápido al contraataque y, quien sabe, obtener mejores resultados de los que se están obteniendo ahora mismo. Aunque, claro, haría falta una defensa decente con un mediocentro decente, casi que prefiero gastarme 10 millones en un jugador que destruya juego en el centro del campo que en un Iago Aspas inestable. Porque al final, de nada sirve invertir en ataque si en la zona de atrás sufres errores constantes.
Quizás más de uno se haya perdido entre tanta verborrea dominguera, así que trataré de resumir brevemente lo aquí expuesto. Ya hemos visto que tener la posesión, en este Valencia, no significa nada, por lo tanto, tal vez sea el momento de plantearnos un juego diferente, que tenga como punto de partida la solidez defensiva para jugar a la contra. Pero eso requiere planificar la plantilla e invertir en defensas y stoppers de garantías. A Benítez no le fue nada mal, con Albelda como destructor y Baraja como creador y una defensa sólida, además de un excelente portero como Santi Cañizares, no hizo falta ni tener calidad arriba. Así que, si con delanteros mediocres como Mista, Angulo, Carew o Salva Ballesta el Valencia conseguía grandes gestas, ¿por qué no iba a poderlo este?
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