
Esa misma suerte que tantos partidos hemos tenido, ganando sobre la bocina, se ha vuelto hoy en contra nuestra. Y un partido que el Valencia debiera haber ganado se convirtió en una decepcionante empate. Cuatro fueron los lances determinantes del resultado: 1) Un fallo clamoroso de Guaita, clonado de Alves: salgo, nos salgo, pasito atrás, globito de Iborra y giligol; 2) Un grave error arbitral anulando un gol legalísimo de Soldado; 3) La mala suerte en un gran disparo de Soldado a la escuadra, 4) Otro desatino de Tino, valga la redundancia, perdiendo el balón caprichosamente en el último minuto, con ridículo resbalón de Mathieu.
Meterle un gol al Valencia es lo más sencillo del mundo.No hace falta nada. Un saque de banda, un error absurdo en el pase y el gol está servido. Pasó en Zaragoza y ha pasado hoy. Ni siquiera hemos defendido mal, ni siquiera el Levante ha tenido oportunidades, sabedor de que los obsequios llegarían tarde o temprano. O temprano y tarde, como esta noche. Tampoco ha sido, sin ser buena, la peor versión del Valencia. El Valencia ha llevado el peso del partido, ha dominado y ha creado muchas más ocasiones. Y ha podido y merecido ganar. Pero si Jonás remata un balón franco al borde del área con la rodilla o si Feghouli envía al anfiteatro el 3-2 claro, no es culpa del Levante.
Tampoco lo es que el partido, en gran parte por los malos cambios de Valverde, haya acabado como en correcalles emeriano. Ni que en el último minuto, Tino Costa, ese pésimo centrocampista, intente un absurdo cambio de juego con la defensa saliendo, propiciando el contraataque y culminando Mathieu el desporpósito con su grotesco resbalón.
Dado que el tercer puesto queda ahora mismo en algún planeta lejano, nos queda salvar el trámite de Paris con la mayor dignidad posible y seguir vagando en esta Liga de los mediocres para alcanzar el cuarto puesto lo que, visto lo visto, no va a ser nada fácil. No jugó un buen partido el Valencia porque los fallos individuales, las constantes imprecisiones (el atolondramiento y falta de calidad de Feghouli son tremendos), el atropellamiento, la falta de control y la falta de calidad impiden juzgarlo así. Mereció ganar, fue superior al Levante, no tuvo suerte, todo lo que queramos, pero sigue flotando esa sensación de falta de plan, de liviandad, de voluntad sin acierto y de embarullamiento, de errores individuales y de equipo cogido con alfileres. En suma, otra decepción.
GUAITA: Culpable directo, por su mala colocación, en el primer gol del Levante.
PEREIRA. Voluntarioso y honrado, no anda sobrado de calidad.
VICTOR RUIZ: No fue muy exigido y cumplió.
MATHIEU: Lo mismo que Victor, sólo que fue a resbalar en el peor momento.
GUARDADO: Muy flojo en la primera parte, mejoró en la segunda.
ALBELDA. Bastante bien en esta ocasión.
PAREJO: El mejor, Una buena noticia. Cada vez más entonado y más a punto.
FEGHOULI: Capaz de dar un gran centro a Soldado y, al minuto siguiente, dar una pedrada a la grada. Animoso pero embarullado y muy eficiente técnicamente.
CANALES. Flojito y sin fuelle, poco trascendente. Detalles iempre ofrecerá pero un centrocampista es otra cosa. Ha de mejorar mucho.
JONAS: Con sus defectos congénitos (lentitud, parsimonia, falta de genio), estuvo mejor que otros días.
SOLDADO. Bien. Un golazo, un gran remate a la escuadra y un gol mal anulado. Más pelea constante.
TINO COSTA: Pésimo centrocampista autosobrevalorado. Caótico, impreciso y nocivo para el equipo.
VALDEZ: No jugó mucho. Volvió a demostrar su nula habilidad.
VIERA: Sin tiempo.
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