El patronato de la Fundación del Valencia, con su presidente, Társilo Piles, a la cabeza, celebra hoy una reunión para tratar un tema que preocupa cada día más en el entorno del club: la imposibilidad de sacar a la venta las acciones que están en su poder tras la ampliación de capital del pasado verano. Este colectivo, propietario de la mayoría accionarial del Valencia, sigue a la espera de obtener el permiso de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para poner los títulos a disposición de los aficionados, tal como estaba previsto desde que se produjo el traspaso de bonos. "Es un trámite que cuesta, que se hace largo porque se piden muchos papeles y muchos números", aseguran fuentes del Valencia, que no pueden determinar una fecha para iniciar el proceso de venta de las acciones.
La Fundación Valencia consiguió en agosto un préstamo de Bancaja, avalado por la Generalitat Valenciana, por un importe próximo a los 75 millones de euros, para concretar la ampliación de capital con el fin de poner los títulos a la venta lo antes posible. Pero han ido transcurriendo los meses y el patronato continúa sin el permiso oficial para sacarlos al mercado. La falta de permiso ha provocado cierta intranquilidad en parte de la afición, que esperaba comprar ahora acciones hasta llegar a las once, cifra a partir de la cual se obtenía hasta ahora un importante descuento para el pase de la próxima temporada. La situación ha provocado que el Consejo aprobase recientemente una medida de carácter popular. Serán suficientes diez acciones para pagar menos por la localidad. Pero la decisión no ha contentado a todos. Hay un buen número de aficionados que tenía previsto ampliar su número de títulos coincidiendo con la campaña de venta de abonos, una circunstancia que peligra seriamente.
En los últimos meses, la CNMV ha pedido al Valencia una larga lista de documentos para validar aquella operación de compra-venta que cerró la ampliación de capital. Hasta ha sido requerida, en alguna ocasión, la presencia del auditor que realizó el informe económico de la entidad. La comisión todavía no se ha pronunciado al respecto y lo peor es que no se sabe cuándo lo hará. El hecho de no poder liquidar parte del crédito con el que el Valencia compró las acciones para la Fundación supone una carga para la entidad de cerca de 3,6 millones de euros en concepto de los intereses anuales. El préstamo de dinero le supone al Valencia una carga de más de 60.000 euros diarios.
Pero la CNMV no es el único obstáculo que impide a la Fundación del Valencia sacar a la venta sus acciones. El Protectorado de Fundaciones, organismo que depende de la Consellería de Justicia, no ha aprobado oficialmente la operación del verano pasado. "Por esta vía todo está bastante avanzado", explican desde el Valencia. La reunión de la Fundación, hoy, puede aclarar algo más.
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