
El gol siempre inquieta y su ausencia produce escalofríos. Sobre todo en equipos como el Valencia que se enfrentan el próximo curso a retos tan exigentes como la Liga de Campeones, competición doméstica al margen. A Unai Emery, el adiós de Villa le ha provocado más de una noche de desvelo y la despedida de Silva dolores de cabeza pero puestos a palpar la cruda realidad, uno se da cuenta de que no es tan cruda como aparentemente se presenta.
Sobre todo cuando en la balanza se pone en un lado lo que estadísticamente significaban los Villa, Silva, Zigic y Baraja (los que se han marchado); mientras que en la otra parte se sitúan los goles que aportaron en sus respectivos equipos de procedencia los fichajes realizados. No es que los nuevos sean una delicia goleadora -por ahora sólo se salvan dos- pero con las dianas del valenciano Soldado (hizo 16, tres de ellas de penalti), las del argentino Tino Costa y las que debe sumar el delantero que resta por venir, la cosa no pinta tan mal.
Cierto es que disputar un partido de fútbol con Villa es casi como hacerlo con ventaja -que se lo pregunten a Del Bosque- pero lleva muchas semanas Unai esforzándose públicamente en desdramatizar lo dramático. La reflexión del entrenador es tan simple como complicada: habrá que repartir sus goles entre el resto. Los supervivientes que se han quedado en el Valencia van a tener que asumir un pedazo del 'rol asesino' del Guaje, quien además de su éxito mundialista fue la temporada pasada el cuarto goleador de Primera División y primer español en este ránking. Los 21 zarpazos que anotó el ahora delantero barcelonista (3 de ellos fueron de penalti) supone todo un reto. Más aún si la cocción se adereza con las 7 dianas que logró en competición europea (en Copa del Rey se quedó en blanco).
Cierto es que tener a Villa es ir sobre seguro pero cuando la economía aprieta, hay que echar mano de lo uno tiene. ¿Y qué tiene Unai en su plantilla? Pues tiene un mundialista como Mata que acabó el ejercicio pasado con nueve goles en Liga, el segundo máximo anotador del Valencia por delante de David Silva (8). Además, habrá que exigir algo más a Pablo (5 goles) y recurrir a gente como Banega y Joaquín para que superen esos dos tantos (los mismos que Marchena) que lograron cada uno. Un plus para todos.
En lo que a goles se refiere, a los 21 de Villa y a los 8 de Silva (hizo otro en Copa y otro en Europa) hay que añadir los 4 de Zigic (consiguió 3 en Copa y 2 en Europa League). Baraja hizo bastantes cosas y muchas de ellas bien pero se quedó con las ganas de celebrar un gol (el último partido de Liga, estuvo a punto de conseguirlo). En total, estos futbolistas anotaron 33 goles en la 2009-2010.
Para nivelar la cifra, hay que recurrir lógicamente al olfato goleador que justifican esos 10 millones pagados por Soldado; los 6,2 millones de Tino Costa y desear que el delantero que venga cumpla. Si es por ejemplo Aduriz, que hoy curiosamente empieza la pretemporada con el Mallorca, la cosa no está mal porque consiguió 11 goles (ninguno de penalti) y cerró su brillante temporada como duodécimo goleador en España. Sumando los 16 de Soldado, los 7 de Tino Costa en Francia y los 11 de Aduriz -por tomar alguno de referencia- se obtienen 34, uno más que los que lograron los que se acaban de marchar. Quien no se consuela es porque no quiere.
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