Caudal de Mieres, Real Valladolid, Pontevedra CF, Real Burgos
El asturiano José Ramón Fuertes había sido el extremo derecho de un Pontevedra de éxito, al que sus partidarios simbolizaban mediante un hueso y el emblema 'hay que roelo'. El Valencia, que perdió en Pasarón cuatro temporadas seguidas, se lo aprendió mejor que nadie. El fichaje de Fuertes coincidió con los fastos del cincuentenario y fue muy bien acogido. Cuatro años más tarde se marchó al Burgos con muy poco ruido, tan escaso como el que hizo allí.
El Fuertes de 1970 era un exterior puro, adherido a la banda, que cultivaba casi al tiempo la modalidad más clásica del regate, la que carga el cuerpo sobre la cadera para demarrar en sentido contrario. Lo malo era que todos los defensas contrarios se lo sabían y le esperaban a la salida, de modo que Fuertes se pasaba la mayor parte de la jornada rodando por la hierba. Como, además, pisaba el área con poca convicción, Di Stéfano prescindió de él. Fue expulsado en Granada por sacudir a Aguirre Suárez, lo que sugirió la eximente de defensa propia, y desapareció sin dejar residuo. Al retirarse trabajó para la entidad, como ojeador técnico de las regiones del norte.