Di Stéfano y Bobby Charlton, entre otros muchos, han demostrado que la alopecia y el buen fútbol no están reñidos. El Valencia tuvo un ejemplo evidente con el argentino José María Sánchez Lage, uno de los actuantes más brillantes en el reparto de juego y en el esfuerzo sostenido. Llegó formando lote con Paquito, tras cumplir 32 años y tres selecciones con Argentina. Sólo tuvo tiempo de estar tres temporadas, pero, quizá por lo bien que un frac hubiera encajado con su aspecto, dejó una imagen inmejorable de director de orquesta.
Además de golear facilmente de cabeza, por colocación y técnica de salto, y de lanzar los penalties con pulcritud, Sánchez Lage era un punto de referencia basculante por todo lo largo del campo, ofreciendo apoyo y fácil circulación. Tenía técnica fina, un poco estática, y esa pizca de mala uva típica en los centrocampistas bonaerenses. También fuelle indesmayable derante el partido, aunque a lo largo de una temporada dura pagaba la acumulación de esfuerzo con rachas cansinas.
Excelente, al igual que el equipo, en la primera vuelta del 66, sorprendió contra el Espanyol al salir disparado tras el central Mingorance (sin descartar que éste, conforme a su fama, le hubiese dado motivos), perseguirle por todo el campo y derribarle de un cabezazo en la ceja, en un partido lleno de incidentes que desestabilizó el resto de la campaña. Tras la suspensión no cogió el punto. Se fue al Deportivo y luego al Levante, cercano a los 40.
Una vez retirado, fue secretario técnico del Valencia, así como ayudante del entrenador Alfredo Di Stéfano, que él había aconsejado fichar, en la temporada 1970-71, en la que el equipo de la capital valenciana se proclamó campeón de Liga. Posteriormente protagonizó una intervención muy poco lucida en 1976, cargando con fichajes altamente discutibles (Ocampos y Lleida, los más sonados), que provocaron su salida fulminante tras la tercera jornada. Tras su estancia en el Valencia, volvió a Argentina. Allí fue ayudante de Di Stéfano en el River Plate, que en 1981 se proclamó campeón del Torneo Nacional bajo la dirección de ambos.
Pepe Sánchez, como era conocido en Valencia, falleció en Buenos Aires el 31 de diciembre a los 73 años de edad. Unos días después, el club decidió guardar un minuto de silencio en el partido de Liga contra el Athletic de Bilbao en Mestalla como homenaje a un jugador que dejó una profunda y grata huella en la afición futbolística valenciana.
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