Sport Luqueño, Mestalla, Elche CF, Ontinyent CF, Constancia
El paraguayo José Raúl Aveiro llegó en una época de importación masiva de sudamericanos, en cuya recolección no se cribaba demasiado. Era un delantero fino, algo lento de arrancada, que parecía carente de emociones. Endentaba a la perfección con los interiores y, retrasado entre líneas, servía con inteligencia y profundidad. También marcaba goles con sencillez, tanta que a menudo le pasaban desapercibidos.
A pesar de estas cualidades, su prestación valencianista resultó fugaz. Tras una buena liga en 1960, una lesión de menisco le echó a perder casi todo el ejercicio siguiente. Luego, quedó sin hueco, en un año de llegadas masivas, y, enviado al Mestalla, cumplió el trámite con un entusiasmo muy mediano. Se puso la franja verde del Elche durante una temporada y, reciclado como defensa central, prolongó su carrera hasta finales de la década.