Fernando Martínez, 'Nando', se hizo ver mucho en el Levante antes de cumplir los 20 años, porque daba vueltas al campo como un electrón acelerado y porque los rubios claros nunca pasan desapercibidos, para bien o para mal. Di Stéfano reclamó su fichaje y, ante la sorpresa general, le hizo hueco entre los trece de cada Domingo, que Nando mantuvo durante cinco temporadas. Espárrago intentó etiquetarle como medio ala, pero en realidad multiplicaba su presencia por todos los rincones, supliendo el poco cuerpo con energía y tesón. En ataque desbordaba a base de furia, aunque no tenía ideas muy claras sobre el posterior destino del balón.
Se estrenó en la selección nacional contra Portugal, pero en el Valencia se le fue reduciendo al papel de reactivo, destinado a revolucionar los partidos adversos. Suyo fue el mérito de una remontada heróica contra el Real Madrid, en los cinco últimos minutos, apoderándose de la banda izquierda con entradas de kamikaze. Aunque aún no se había especializado como lateral, Arsenio Iglesias vio en él el número 3 ideal para el Superdepor que estaba componiendo, y en la temporada 1992-1993, la presencia del brasileño Leonardo y la poca confianza que tuvo en él Gus Hiddink le hicieron fichar por el Deportivo con la carta de libertad.
Durante los años siguientes Riazor conoció a un gran defensa izquierdo, veloz y autoritario en su carril, que subía la pelota con un aplomo que aquí no se le había conocido. Él provocó el penalty que hubiera valido la Liga del 94, buscando el hachazo de Serer en el último minuto, aunque luego Djukic lo tirrase tan mal. Tuvo otro partido internacional y mereció bastantes más. Tras su periplo en el Deportivo, se fue al Sevilla en la temporada 1997-1998, menos eléctrico pero más asentado que nunca en la posición, logrando el ascenso a Primera. En la temporada 2000-2001 regresó a galicia tras fichar por el Compostela, y la temporada siguiente se retiró en el Atlético Arteixo, a la edad de 34 años.
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