
Es un filón como futbolista, un seguro de vida para el Valencia (también para la selección), un sufrimiento para los rivales y una máquina de hacer dinero. David Villa Sánchez (3-12-1981) lo tiene todo. Hasta debilidades. Mañana, el delantero por el que suspiran los grandes de Europa -ya ha advertido que no va a estar dispuesto a pasar otro verano de portadas de periódico-, tendrá otra hora y media de feliz angustia. El Molinón espera a su ídolo en lo que será una nueva trampa moral. Agasajado como un dios, el precedente de lo que ocurrió el año pasado no se va a volver a repetir esta vez. Villa pifió en aquel partido la ocasión más clara de gol que ha podido tener en sus nueve años en la elite.
Erró un hombre que si algo sabe hacer es precisamente no fallar nunca, o casi nunca. Contra el Sporting ha jugado tres veces y siempre ha conseguido marcar (4 en total, dos de ellos de penalti) aunque nunca los ha celebrado ni aunque fuera por partida doble y en Mestalla, como ocurrió en la primera vuelta de este campeonato.
Villa lo enchufa todo y su estadística personal brilla tanto que a Manuel Llorente, cuando se pone a pensar fríamente cuánto puede sacar por él, quizás le entran hasta escalofríos. Las cifras no engañan, por algo es ya uno de los grandes goleadores de la historia. En Liga, que es donde realmente se puede distinguir entre un jugador de leyenda y un futbolista del que sólo los especialistas se acuerdan, lleva 101 dianas como valencianista (en todas las competiciones suma 121). Está a siete de Fernando Gómez, a 14 de Waldo, a 15 de Kempes y ve de lejos los 85 que aún tiene de ventaja Mundo. Esas 101 alegrías las ha conseguido en 154 jornadas, a una media de 0,65 goles por partido.
Las estadísticas, que sirven para muchas cosas, quedan fulminadas cuando se producen situaciones como la que vivirá este sábado en El Molinón, con una grada que pese a ser del equipo rival ovacionará por todo lo alto al delantero del Valencia. ¿Le puede volver a afectar o se ha blindado ya contra eso? En cuestiones sicológicas, una de las voces más autorizadas a nivel futbolístico es la de José Carrascosa, que además de haber trabajado para el Valencia y Levante asesora personalmente en la actualidad a algunos jugadores y entrenadores de élite. «La voluntad del jugador es la de mantener la concentración pero hay una cuestión interna que son las emociones. Hay una explicación evidente y es que el rendimiento es un estado de ánimo. A un futbolista le beneficia el sentirse lleno de energía, con dinamismo y estar despierto pero todos los actos que se hacen suelen interferir sobre ese estado de ánimo».
Hoy en día, y aunque a muchos les puede doler la reflexión -teniendo en cuenta la necesidad de hacer caja en el futuro-, Villa es mucho más que un icono mediático y comercial para el Valencia, es la garantía del gol. En sus cinco temporadas como blanquinegro, aquellos 12 millones que se pagaron al Zaragoza (casi lo mismo que Tavano) en una fiable apuesta de Javier Subirats, se han amortizado con creces (costaron más los Fernandes, Banega, Joaquín, Zigic...). Poco falta para que uno de cada dos goles del Valencia lleve el cuño del Guaje.
Emery: «No lo sabrá ni él»
Por eso a Emery no le duelen prendas a la hora de hablar del asturiano. «Es muy importante para el Valencia, para el fútbol español y mundial, y para sus raíces de nacimiento, que son asturianas», apuntaba ayer el técnico a 'El Comercio'. «Por eso -añade el entrenador- es lógico que le den muestras de cariño, siempre respetando a que esté centrado totalmente en jugar el partido en las mejores condiciones para el Valencia». Por cierto, curiosa reflexión la que hace Emery sobre el futuro de Villa: «Creo que no lo sabrá ni él».
Por mucho esfuerzo que va a dedicar el club para blindar en la medida de lo posible a Villa, su carácter y más tratándose de su tierra, será complicado que el delantero logre abstraerse de lo que le espera. El asturiano es de esos jugadores que no le importa bajarse del autocar para atender a unos aficionados (pese al frío que hacía por ejemplo en el Reyno de Navarra) o firmar autógrafos y fotografiarse mientras hace ejercicios de calentamiento en la banda (como en El Collao). Es difícil verle un mal gesto a un hombre consciente de lo que representa a un nivel que más allá de lo puramente deportivo. Villa es un chollo en el mercado publicitario a pesar de que no está ni en el Madrid ni en el Barça. Su contrato, por citar un caso, con Danone está a punto de concluir (está ligado también a marcas como Mahou, Adidas y Grupo Isastur) pero lejos de menguar su imagen, va a pasar justo lo contrario. En pocas semanas, a Villa se le va a haber hasta en la sopa porque tres firmas, una de ellas de renombre, han apostado por él y la campaña publicitaria en televisión le hará situarse en el 'top five', donde están Messi, Cristiano Ronaldo, Fernando Torres o Iker Casillas, si bien ha superado ya a esos dos últimos. Por algo será.
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