
Cuando está a punto de cumplirse un mes desde que la plantilla valencianista regresara al trabajo, Unai Emery no tiene todavía un equipo de garantías y que transmita sensaciones lo suficientemente positivas como para que la afición de Mestalla pueda albergar esperanzas de disfrutar esta temporada. Todo lo contrario. A este Valencia le falta mucho y habrá que esperar que las nuevas incorporaciones den el alto nivel que se antoja necesario para que el bloque no acuse las bajas que se han producido.
Bien es cierto que estamos hablando de la pretemporada, con las reservas que ello conlleva porque, obviamente, el margen de mejora debe ser amplio. Así hay que pensarlo. Con todo y con eso, sin embargo, las primeras comparecencias del equipo dejan muchas incógnitas en el aire. A título individual y también colectivo.
El Valencia ha disputado seis encuentros de preparación, yendo de menos a más en cuanto al nivel de los rivales se refiere. Los tres primeros, más asequibles. Fue frente a ellos cuando se obtuvo los mejores resultados. Victoria sobre el Al Hilal árabe, derrota ante el Celje esloveno y nuevo triunfo contra el Hannover 96. Dicho de otra forma, cuando tuvo que jugar contra equipos más poderosos -los tres últimos-, evidenció su falta de rodaje y carencias importantes. Olympique de Marsella, Aston Villa y Manchester City fueron muy superiores a un Valencia que se mostró incapaz de marcar un solo gol a ninguno de los tres conjuntos.
Unai Emery ha venido alternando a los jugadores y también el sistema. Al 4-2-3-1 conocido y más utilizado se ha unido el 4-3-3, que no ha terminado de funcionar. En Manchester, por citar el último compromiso, Banega, Topal y Tino Costa formaron ese trío en la medular, sin que la prueba fuera lo positiva que se esperaba. Como atenuante, si se quiere, se puede aplicar que era el rival más potente, con una plantilla espectacular y más tiempo de preparación.
A pesar de lo prematuro que puede resultar, tampoco es excesivamente complicado aventurar el papel a jugar por la mayoría de los futbolistas que están en la plantilla, algunos de los cuales apuntan a abandonarla, siempre que aparezca algún club dispuesto a soportar sus elevadas fichas.
En la portería se atisba mayor competencia que en la pasada campaña. César sigue a un alto nivel, pero Moyá está dando señales de mejoría importante y, listo para aprovechar cualquier resquicio, aparece Guaita.
En la zaga, a priori, Bruno y Miguel se alternarán en el lateral diestro. Mathieu es el dueño del izquierdo, con Jordi Alba como recambio, puesto que Emery no cuenta con Del Horno. En el centro se deben imponer David Navarro y Ricardo Costa, porque Alexis no reacciona -menos aún como lateral-, lo que le relegará a la suplencia con Maduro y Dealbert.
En el centro del campo se atisba la mayor batalla por la titularidad, a pesar de que habrá rotaciones en las diferentes competiciones a afrontar. Con doble pivote, Albelda y Topal se alternarán en un puesto. Banega y Tino Costa, en el otro, con Fernandes como el peor colocado. Con tres hombres en la medular -un 'stopper' y dos más creativos-, habrá mayores opciones de jugar para todos ellos. En el aire queda Feghouli, con buenas maneras, ganas, pero joven y falto de concretar. Podría salir cedido.
De medio campo hacia adelante, la gran revelación es Isco. Está para jugar en el Valencia. Lo ha demostrado y Emery debería apostar por él como lo ha hecho en la pretemporada, a pesar de la competencia en el puesto, en el que también tiene cabida Mata. Pero no se puede desperdiciar el talento y las condiciones del canterano.
Del resto, Joaquín, Pablo y Vicente pelearán por las bandas, como Soldado y Aduriz por la única plaza como punta. El valenciano -máximo goleador hasta ahora de la pretemporada-, aventaja al vasco, válido para otras cosas. En resumen, secretos no hay ninguno, todo está bastante claro, tanto como que hace falta mejorar mucho todavía.
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