Ficha de partido: 04.04.1948: Valencia CF 1 - 3 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 3
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Seguer
3'
Silvestre Igoa
22'
Descanso
45'
César
62'
Badenes
79'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

El Barcelona ha trabado al Valencia con una llave muy hábil en el momento menos oportuno para su rival. Ahí es nada, haber ocupado casi sin interrupción el primer lugar en la Liga y verse desposeído de él cuando ya no queda tiempo para recuperarlo. Parece que toda la competición se hubiese jugado exclusivamente para presenciar cómo el Barcelona, en un impresionante «sprint» final, desbordaba la resistencia del Valencia, arrebatándole el título a la vista de la meta. O, más exactamente, la opcióm al título, que poseerá el Barcelona con sólo un empate frente al Atlético de Bilbao, el próximo domingo en Les Corts. No era, pues, desproporcionada la expectación que el partido de esta tarde había concitado sobre Mestalla. Una hora antes de la anunciada para principiar el encuentro, Mestalla, y sus ampliaciones circunstanciales, los alrededores del campo y la ciudad entera eran un hervidero de emoción irreprimible.

La tensión de nervios, tangible en el ambiente, dominaba igualmente a los jugadores cuando la pelota comenzó a rodar. Esta tónica era lo único de fácil pronóstico ante un partido que podía hacer del Valencia campeón de Liga o abrirle, por fin, al Barcelona, el camino por el que venía luchando sin desmayo. Nerviosismo y, por consiguiente, imprecisión. Pero por parte de unos y de otros, la voluntad inquebrantable de no ceder el partido sin disputarlo de punta a punta. También puede parecer un tópico hablar de la nivelación de fuerzas. Pero desde el primer momento y hasta bien avanzado el encuentro nadie hubiera arriesgado un augurio favorable a cualesquiera de los contrincantes. Ni siquiera en los minutos del descanso se pudo recoger una impresión confiada. Hasta entonces, el empate del resultado reflejaba el de las posibilidades de un desenlace. Ambos equipos podían ganar. Esto no quiere decir que el Barcelona no hubiera podido tener ya resuelto el partido. Pero lo cierto es que no lo tenía,

No obstante, cuando los jugadores del Barcelona se retiraron del campo al terminar la primera parte del encuentro, Fernández, el entrenador del equipo azulgrana, buen conocedor de las cosas del fútbol, sabía que sus hombres sólo necesitaban una consigna: mantener la moral hasta el último minuto. El Valencia y el Barcelona estaban empeñados en una pugna en la que no podía confiarse en una calidad de juego que la índole del partido no permitía considerar como factor determinante. El entusiasmo puesto en cada una de las jugadas, daría el triunfo al que no renunciase una sola vez a arrebatar la pelota al contrario. Se trataba de una prueba de fondo, y ganaría el que aprovechara mejor la ocasión cuando llegase. Tal vez desconfiando de si mismo, el Valencia se lanzó, al comenzar la segunda parte, a realizar un esfuerzo decisivo, buscando establecer pronto el desenlace. En el primer cuarto de hora del segundo tiempo, el Valencia procuró con ahinco imponerse al Barcelona, pero su delantera, en la, que Epi y Seguí habían cambiado sus sitios. continuó incapaz de solventar el problema que la zaga barcelonista le había planteado.

Puede afirmarse sin exageración que estos quince minutos decidieron el partido. Precisamente a la salida de uno de los ataques fallidos del Valencia, desempató el Barcelona. El golpe, rápido y contundente, produjo un efecto inmediato, desconcertando al Valencia. Fue la señal para imponerse el Barcelona. Las condiciones precisas para que la calidad aportase su peso, habían quedado establecidas. A partir de su segundo gol le fue posible volver las tornas al Barcelona. Rápidamente se mostró superior, aplomado y preciso. Sus jugadas ligaban mejor, desbordanio al contrincante. Eizaguirre, cuyos nervios andaban sueltos, cometió errores inesperados en él. Uno de ellos facilitó el tercer gol azulgrana. En cambio, Velasco acentuó el excelente partido que estaba jugando, interviniendo con serenidad y decisión en situaciones comprometidas. Realizó magníficas paradas, fue el jugador de actuación más destacada y, desde luego, el puntal de la victoria barcelonista.

Valencia y Barcelona jugaron el único partido que podía esperarse. Ni bueno ni malo, pero con cosas malas y cosas buenas. Emocionante, mientras duró la indecisión. No sucio, pero sí duro, resintiéndose César y Basora de sus lesiones. El arbitro Calende cortó mucho juego peligroso, aunque, a veces, se excedió, entorpeciendo el desarrollo normal del partido. Pero todo esto fuera del área de penal. Dentro de ella no se mostró demasiado justo, en perjuicio del Barcelona, especialmente en una zancadilla de Asensi a Basora cerca de la puerta de Eizaguirre. En la defensa de su puerta el Valencia adoptó rígidamente la táctica de tres zagueros.

Díaz y Asensi marcaron a los exteriores y Juan Ramón, a César, mientras el Barcelona se preocupó más de la efectividad del mareaje que de la designación estricta de quienes hubieran de realizarlo. Este sistema fue, sin duda, más eficaz que el otro. El gol de César, precedida de la descolocación de los defensas del Valencia, constituye la demostración más elocuente y, a la vez, la, más onerosa.

Ha vencido, pues, el Barcelona merecidamente. El espectador más próximo a mi localidad, no bien terminado el partido, se ha apresurado a felicitar, en los periodistas barceloneses, la magnífica victoria del C. de F. Barcelona, mientras otros muchos valencianos, además, claro está, de la totalidad de los numerosos hinchas azulgranas que han venido para alentar al equipo, despedían a los nuevos líderes con una deportiva salva de aplausos. La inmensa mayoría del público, no obstante, ha tardado en reaccionar ante la derrota, porque es diferente temer ser vencidos, pero esperar resultar vencedores, y haber sucedido lo peor cuando lo peor es ya inevitable y decisivo. Las consecuencias inmediatas de esta partido estriban en poner el título al alcance del Barcelona. Un punto nada más le bastará para ser campeón de Liga, y no ese punto, sino los dos del partido que disputará el próximo domingo al Atlético de Bilbao, está dispuesto a lograr el Barcelona para que la ovación que les recibirá en Les Corts se reproduzca ensordecedora en su honor al retirarse del campo campeones con todo merecimiento.