Ficha de partido: 08.06.1958: Valencia CF 0 - 1 FC Barcelona

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

Parodiando la canción del famoso «Pancho López», podríamos decir que el pasado domingo en Mestalla pasó lo que tenía que pasar; si a la lógica se lé concede un punto de aplicación en las contiendas futbolísticas. Pero es que, por añadidura, al triunfo de conjunto para el Barcelona, con la consiguiente eliminación, de su contrincante, hay que sumar la significativa victoria del marcador en este encuentro en el que aun los pesimistas esperaban siquiera de Mestalla el motivo de consolación. Ni en casa, ni fuera de ella ha logrado el Valencia inquietar al Barcelona, ni perforar una sola vez el marco catalán. He aquí, pues, que el equipo azulgrana no solamente aprobó el examen de «cuartos», sino que además ha realizado brillantemente la reválida, ante un tribunal que estaba dispuesto a ponerle trabas, en campo abierto, y ante una expectación fervorosa que llenaba los graderíos, desde la cancha a las banderas: medio día del club y dos millones de pesetas de recaudación.

Con decir que el encuentro terminó con el resultado favorable de un tanto, conseguido en la segunda parte, por gracia del delantero centro Martínez, casi podría darse por terminada la reseña, que por ser de Copa termina con un trago de cicuta para los vencidos y de hidromiel para los vencedores. Pero es que en una tarde de oscuro juego, no por eso carente de mérito aunque sí de brillantez, hay que destacar un hecho doblemente culminativo: el gol de la tarde. Sí, amigo lector, el tanto de la victoria barcelonista, en el encuentro de Mestalla, fue de antología. El delantero centro Martínez realizó una obra tan perfecta como bella. Ni suerte, ni casualidad, ni siquiera adversidad para los que encajaron, el tanto; fue una jugada de artesanía, en la que las manos fueron substituidas por los pies, pero allí rigió la inteligencia, el temple, el dominio de la pelota y la calibración del momento. Todo parecía difícil y todo fue fácil para este jugador, que recibió la pelota en el centro, bastante alejado del área, y avanzó hacia la meta como una flecha. Ya a pocos pasos del marco valencianista sale Goyo y con un regate hábil y seco lo sienta en el suelo; entran luego los defensas Quincoces y Sócrates, a los que, con un par de regates más, deja también sentados y fuera de combate. Entonces, limpiamente, ya sin enemigos y sin atrepellarse en la decisión suprema, empuja suavemente la pelota con el pie derecho y la coloca, yendo a parar a las mallas como si éste fuera su destino. Ea cierta manera, fue el sentido moral como la estocada de la tarde. Una jugada de lejos, una lección ocasional, precisamente en una tarde de fútbol en que la espectacularidad brilló por su ausencia. Y esto sucedía diez minutos antes de terminar el encuentro.

Aparte de esto, y frente a la puerta del Barcelona, no ocurrió más que Brugué hizo un estupendo quite desde el marco de la puerta a Ramallets, cuando éste estaba batido, y un despeje de puños del meta barcelonista. Al marco de Goyo llegó un buen tiro de Kubala y algún achuchón más, pero nada, ni en las puertas ni entre las dos puertas, porque el Barcelona impuso la tónica al encuentro, que decidió el resultado, en los veinticinco primeros minutos. Mareaje hombre por hombre de la delantera merengue, para la contención y evitación de sorpresas, vía libre en su ala izquierda para que Martínez, Kubala y Basora mantuvieran el peligro en la retaguardia enemiga. Cortaron todas las ilusiones valencianistas, fiadas tal vez en la sorpresa, y asi luego, en la segunda, parte, seguros del resultado, se dedicaron a jugar un poco, dominando plenamente la situación. Total, que el Barcelona hizo su juego y el Valencia no logró hacer ninguno.

En un juego sórdido, ni Kubala fue brillante, aunque dejara ver algún momento su garra. Martínez dejó una maravillosa impresión en el público, aunque todos estuvieron en su papel, destacando en la defensa Olivella y Brugué, que tuvo que trabajar bastante. El arbitro, señor Echevarría, estuvo en la primera parte demasiado detallista y tal vez poco hábil. En resumidas cuentas, habiendo aprobado la reválida el Barcelona, marcha al examen o prueba de madurez.