Ficha de partido: 12.01.1958: FC Barcelona 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Kubala
19'
Descanso
45'
Juan Machado
49'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Les Corts
Aforo: 60.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 20/05/1922 (Demolido en 1966)

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

A pesasr de tener todas las circunstancias a su favor, el Barcelona ha malogrado la oportunidad de poner a sus recientes éxitos el colofón victorioso que el triunfo del Atlético de Madrid en San Mamés ha demostrado que le era doblemente necesario. Pero el juego de los grandes equipos se está mecanizando demasiado y la frialdad con que se endrentan a los momentos críticos les perjudica en la misma proporción que beneficia a sus adversarios potencialmente más débiles la codicia con que se les oponen.

No creo que haya que buscar mucho más lejos el motivo reducido a su más simplista expresión de los fracasos que se cosechan en ocasiones, como ésta del Barcelona ante el Valencia, al que se vio obligado a ceder un punto que debe ser considerado como lamentablemente perdido. Parece como si el campo propio estuviera perdiendo el virtuosismo que encerraba antes para facilitar la labor del equipo titular y en este sentido son frecuentes las lamentaciones de los interesados, pero basta volver la oración por pasiva y contemplar las actuaciones propias en campo contrario para hallar fácilmente la explicación del fenómeno.

Seguramente que en Zaragoza, en Granada y en Sevilla el Barcelona no jugó con la frialdad que demostraron sus elementos decisivos frente al Valencia, cediéndole la ventaja que pretendía ganar por el lado de la técnica. Esta creencia que viene acusándose en nuestro fútbol de suponerle utillado para basar en la habilidad técnica su mejor, arma, nos está resultando catastrófica, lo mismo si de trata del equipe nacional que de los equipos de los grandes Clubs. Desgraciadamente, sin embargo, los equipos empañoles no están constituidos por jugadores en cuya perfección técnica pueda confiarse para resolver las dificuiltades de los partidos, y si no procuran suplir sus deficiencias echándole alma al juego, se producen situaciones tan anormales como ésta de ver al Barcelona encallar ante diez hombres útiles del Valencia cuando más falta le hacía salir al paso, airosamente.

Para mi, estas consideraciones de carácter general que dejo expuestas fueron desarrollándose con claridad meridiana en el partido que comento, incorporándole de forma elocuente a cada una de sus incidencias, a las que dieron un colorido vivísimo que permiten reconocerlo una a una y en su conjunto. Quiero decir que el partido fue mostrándose de manera transparente de tal modo que en ningún momento escondió su secreto y que resultaba evidente apreciar en cada instante las posibilidades de los adversarios. Quizá lo único inesperado fuese el remate de Segarra que cuando parecía haber deshecho el empate a un gol en el último minuto de juego, devolvió espectacularmente el larguero.

Lo demás ao debió, extrañar a nadie. El encuentro tuvo fases perfectamente definidas a través de las cuales se fue viendo cómo el Barcelona iba perdiendo su ventaja inicial en provecho de una evolución que el Valencia fue imponiendo a su juego, a medida que se daba cuenta de las posibilidades que el partido le brindaba, mientras, por el contrario, el Barcelona insistía en una tónica de juego con la que precisamente las dejaba escapar. La suerte del juego cambió perceptiblemente de manos.

El Valencia cogió la onda del encuentro con tiempo para adaptarse a ella, en tanto el Barcelona seguía indefinidamente basando su juego en un sistema de combinación con el que casi nunca consiguió atravesar la recia coraza tras la que encerró el Valencia su puerta, y parece como si el Barcelona hubiese contado con esta contingencia, pues sus delanteros cumplieron lo que parecía una orden general, disparando con frecuencia desde cualquier distancia, aunque con escaso acierto. Antes de que el Valencia dejase de jugar, a la expectativa de lo que fuera capaz de lograr el Barcelona, llegó el que sería único gol azulgrana, obra de Kubala, que comenzó la jugada, remató una vez sin alcanzar la portería y aprovechó a continuación un servicio de Basora para colocar la pelota por encima de la barrera defensiva y lejos del alcance de Goyo, junto al ángulo izquierdo de la puerta. El gol se produjo a los diecinueve minutos de juego y, tras él, cambió la perspectiva del encuentro, que hasta entonces se mostraba moderadamente risueña para el Barcelona.

Hasta muy poco después del gol, en efecto, los dos equipos estuvieron jugando como si desarrollasen una acción teórica, de manera mecánica, que auguraba una victoria del Barcelona por la superioridad técnica de su hombres, después de un partido sin grandes emociones. Pero hacia la mitad de la primera paite el Valencia dio un golpe de timón al rumbo de su juego, y pasando de espectador a actor forzó cuatro córnérs en dos minutos que obligaron al Barcelona a replegarse apresuradamente primero, para contener al Valencia, y realizar un extraordinario esfuerzo ofensivo después para alejarle. Al principio de esta reactión barcelonista se produjo uno de los pocos tiros peligrosos de Suarez que se le escapó a Goyo con tiempo para atrapar de nuevo la pelota. Y en el ultimo minuto de este primer tiempo se retiró Señera, que reapareció en el segundo de extremo derecho, pero inútil por compdeto.

El partido hizo crisis inesperadamente a los tres minutos de la segunda parte, a cunsecuencia de ua exceso de confianza de Biosca, que perdió la pelota estando muy adelantado, dando lugar a que Machado se apoderase de ella y coronase su decidido sprint batiendo la salida de Ramallets, que se decidió después de vacilar demasiado. Este gol con el que, tal como haoia dispuesto sus hombres durante la primera parte y la lesión de Sendra le obliga a modificar, desmantelando todavía más la linea de ataque, no había contado nunca el Valencia, le permitió plantear de huevo una lucha defensiva que evidentemente constituía su objetivo y que el gol de Kubala le había forzado a cambiar por un tanteo al que había dado pie la frialdad con que el Barcelona prosiguió el encuentro después de su gol, en lugar de abalanzarse, para consolidar el resultado, con briosa decisión.

Todavía antes de que el Valencia acentuase su repliegue defensivo, hubo una mano de Gemsana en el área que el érbiteo González Echevarría dejó sin sanción. Después, poco a poco, pero de manera seguida, el Valencia fue cediendo el espacio al Barcelona defendiéndose ahincadamente con Puchades y Seguí que había sustituido a Sendra lesionado, metidos en la defensa, y Fuertes y Ricardo en la línea de medios, quedando solos en vanguardia Walter y Machado, con el inútil Sendra, aunque en algunos momentos todo el Valencia jugó de defensas para oponerse a los ultimos y como siempre deshilvanados aunque enérgicos y, perseverantes ataques del Barcelona.

A medida que se acercaba el final los jugadores del Valencia, alguno de los cuales no ocultaba su agotamiento, seguían trotando y resistiendo, cuidando de no perder la pelota cuando caía en su poder. Poco a poco el juego se fue metiendo cada vez más hondo en el terreno valencianista, en el que había frecuentes barullos, algunos tiros a la grada y gran presión del Barcelona que amenazaba convertirse en irresistible, pero carecía de decisión para adueñarse de los últimos metros.

Faltaba menos de un minuto y Segarra en un desesperado esfuerzo se metió entre los defensas para rematar la pelota que llegaba bombeada. El disparo fue escalofriante pero cuando, con Goyo batido, ya comenzaba a corearse el gol, la pelota dio contra el larguero y volvió al campo. Todavía hubo tiempo para que otra vez el larguero devolviese un remate de cabeza, pero el arbitro había señalado ya el fin del encuentro convirtiendo en definitivo el empate a ua gol.