Ficha de partido: 28.10.1956: Athletic de Bilbao 3 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Athletic Club
Athletic Club
3 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Arieta
7'
Arieta
40'
Descanso
45'
Merodio
73'
Esteban Areta
77'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: San Mamés
Aforo: 40.000 espectadores
Ubicación: Bilbao (Vizcaya) / España 
Inauguración: 21/08/1913

Rival: Athletic Club

Records vs Athletic Club

Máximo goleador: Mundo Suárez (19 goles)
Goleador rival: Zarra (20 goles)
Mayor victoria: 5 - 0 (03.04.1949)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.10.1954)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

Ante numeroso público y sobre un terreno al que la lluvia había puesto excesivamente pesado, han jugado el Bílbao y el Valencia, lo cual no ha sido un inconveniente mayor para que los dos equipos, y en especialmente el bilbaíno, se batieran con una combatividad y una incansabilidad de verdad sorprendentes en dichas circunstanCias, ha sido un partido francamente bueno, o cuando menos de lo más entretenido. Al público, desde luego, le ha gustado, y prueba de que ha sido así, han sido las palmas que ha batido en los diferentes momentos de la contienda que ha sido ganada por el Atlético por 3 a 1, resultado que no refleja la fisonomía que ha tenido el encuentro, en el que el cuadro blanquirrojo, con un poco más de suerte en los remates, pudo hacer un balance incomparable y más estrepitoso. Se temía que las bajas de Arteche y Maguregui influirían en el rendimiento del equipo bilbaíno.

Mas por el contrario, no lo han sido dichas ausencias, porque sus elementos, ademas de sus dotes futbolísticas que han sido muchas, han tenido sobre todo el gran mérito de su tesón y combatividad, de su incansable «ir por todas» y de su incesante disputa del esférico en todos los terrenos y en todas las ocasiones. Y así, han podido desconcertar, primero, y superar, después, a un Valencia que ha puesto hoy de manifiesto la razón de sus irregularidades, derivadas, a nuestro juicio, del período de transición que atraviesan sus huestes, en las que los veteranos, recurso al que se ha tenido que agarrar Miró, no están en la forma debida y las jóvenes promesas no llegan con la prontitud deseada por el club levantino. Esta ha sido la razón de que su labor haya sido retraída a través de casi todo el encuentro, con una primera parte francamente floja y una segunda un poco más apañada por las sorpresas que ha tratado de dar al Atlético, con unos «destellos» de juego a la contra que no le han dado resultado debido a la seguridad de la defensa bilbaína.

En fin, el equipo bilbaíno ha ganado y ha ganado bien. Y los espectadores han visto un excelente partido. Y vayamos ahora con el desarrollo del encuentro, que ha sido arbitrado por el señor Arqué. Los jugadores bilbaínos llevaban brazalete negro en señal de duelo por el fallecimiento ocurrido hoy del presidente del Sevilla, señor Sánchéz Pizjuán. Desde el comienzo se ha impuesto al juego una gran rapidez, lo que ha traído como consecUencia que los primeros minutos resultasen extraordinariamente movidos y muy competidos. Y luego, tras un córner contra el Valencia, el equipo bilbaíno ha comenzado a mostrar una mayor intuición que se ha reflejado primeramente en un tiro magnifIco de Azcárate que ha pasado por delante del marco sin encontrar rematador.

Se ha escapado el Valencia, y la cosa ha terminado en córner, que ha cambiado la oración en pasiva, ya que como consecuencia del mismo, se ha producido un gran avance de la delantera bilbaina que habría de traer el primer gol de la tarde de un cañonazo espléndido de Arieta desde fuera del área que ha llevado la pelota a las mallas como una centella, a los seis minutos de juego. Luego ha seguido acosando el equipo bilbaino y sus delanteros rematando a puerta, aunque su puntería era bastante discreta, Y así, a los veinte minutos, en que se ha producido en la portería de Canmelo un gran lío que no ha llegado el empate por verdadero milagro. Después, vuelta a la carga del Atlético con abundantes tiros de sus delanteros, varios de los cuales han ido fuera y otros han sido detenidos por el cancerbero del equipo valenciano. Y se sigue de esta manera hasta los 36 minutos, en que una mala inteligencia en la defensa valencianista, la aprovecha Arieta para batir por segunda vez a Goyo. Poco después se ha lesionado Canito y ha parmutado su puesto con Azcárate. Y en el medio minuto final, un córner lanzado contra la portería bilbaína ha estado a punto de traer un gol para el equipo forastero, pero ha intervenido a tiempo Carmelo y ha salvado la situación.

La segunda parte ha comenzado a un tren más lento, como si los jugadores de los dos equipos acusaran la dura brega de la anterior. Mas lejos de ser así, se han ido animando poco a poco, a medida de que por lo visto entraban en calor, y el juego ha adquirido características emotivas en cuanto a movilidad, si bien no idénticas en lo que se refiere a la calidad del fútbol desarrollado, ya que por una parte, el Atlético, con un 2 a 0 en su favor, no ha puesto demasiado interés, y por otra, porque el Valencia, que no descuidaba su defensa por nada y para nada, ha tropezado con el equipo bilbaíno con una serie de balonazos y un juego a la contra que no le ha dado resultado debido a la vigilancia a que por la defensa blanquirroja se hallaban sometidos lo delanteros valencianistas que podían hacer peligrar la portería de Carmelo. Así ha ido transcurriendo el tiempo hasta que a los 27 minutos Merodio, desués de una meritísima jugada personal, ha disparado sobre puerta y ha enviado el esférico a la red junto a uno de los postes. Era el tercer gol bilbaíno. Poco después, a los 31 minutos, el Valencia salvaba el «honor» por mediación de nadie sabe quién. Ni aun los mismos valencianistas, que de lo único de lo que se han enterado ha sido de que el balón ha traspasado los feudos de Carmelo. Seguidamente, y hasta el final, ha dominado el Atlético con bastante intensidad, fallando varias claras ocasiones de marcar, una de ellas, de Marcaida, solo ante el portero, por distintos motivos terminando el encuentro sin más novedad.

El Valencia ha tenido una actuación por bajo de lo discreto, ya que ha jugado deslabazadamente, sin conjunto y sin acciones individuales dignas de tenerse en cuenta. Su primer tiempo, sobre todo, ha sido flojísimo, especialmente en la defensa, a la que han tenido que apuntalar en distintos momentos para que no se derrumbara a Puchades y a Pasieguito, que con el portero Goyo, han sido los elementos más déstacados del equipo. Los demás, grises, muy grises. En cuanto al Atlético, todos sus elementos han batallado con un entusiasmo y un coraje ejemplares para lograr el triunfo, siendo sus jugadores más sobresalientes Arieta, Azcárate, Merodio y Garay. Y para final, digamos que el arbitraje de Arqué ha sido sencillamente bueno.