Ficha de partido: 31.10.1948: FC Barcelona 4 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
4 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
César
7'
César
28'
Gonzalvo
31'
César
40'
Descanso
45'
Vicente Seguí
48'
Vicente Seguí
49'
Vicente Seguí
65'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Les Corts
Aforo: 60.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 20/05/1922 (Demolido en 1966)

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

Podía esperarse que el partido con el que el Barcelona había de apropiarse de nuevo el primer lugar en la clasificación, de Liga, arrebatándoselo a su contrincante, el Valencia, respondería a la expectación concitada en su torno. Los mismos equipos que atrajeron hacia si el interés hasta los últimos encuentros de esta competición en la temporada anterior, vuelven a ser protagonistas del codo a codo que nos mantiene pendientes de las incidencias que sazonan la pugna por el titulo. En esta ocasión, como en tantas otras, el encuentro entre el Barcelona y el Valencia consiguió encandilar a la multitud que desbordó el graderío cada vez mayor y siempre insuficiente de Las Corts. Barcelona y Valencia jugaron, pues, sumergidos en un ambiente de extraordinaria densidad. La incertidumbre cernida sobre la alineación de los barceloneses, como sobre la de los valencianos, no hizo hizo echar leña al fuego de las cábalas. Esta serie de factores, a cual más excitante, desembocó en un partido de enorme espertacularidad, hasta llegar a convertirse en desconcertante.

Los siete goles marcados en total espolvorearon las dos partes del encuentro con la sal y la pimienta de las grandes emociones. Tan sólo el final del juego consiguió enervar los nervios tensos por la emoción. El hecho en si de haberse cruzado entre uno y otro bando siete goles, repartidos de la manera más equitativa posible (cuatro a tres), acredita que el encuentro no careció de alicientes con que responder a la expectación de que estaba rodeado. Pero si se piensa que el Barcelona, marcó sus cuatro goles en la primera parte y que en el segundo tiempo, cuando parecía que nada podía inquietar esta resultado, el Valencia acortó hasta el mínimo la diferencia, con sus tres goles, y que ese cuatro a tres se estableció con veinticinco minutos por delante para variar en cualquier sentido, se comprenderá que el encuentro superó todo lo que pudiera esperarse de él en cuanto a espectacularidad y emoción.

Esta alternativa en el marcador tuvo, como es de suponer, su reflejo en el ánimo del público azulgrana, que pasó de la sorpresa al temor. Ganar al Valencia por cuatro a cero con Sagrera y Cerveró de medios alas y Gonzalvo III de interior izquierdo, constituía un resultado sorprendente y agradable. Pero verse después al borde del empate era otra sorpresa, pero desagradable, que apenas podía evitarse tal como se estaba sucediendo la recuperación del Valencia. Oscilando entre estos polos se mantuvo el partidario barcelonista hasta el fin del encuentro.

Pasar de la euforia de un cuatro a cero, que era imposible; prever con la alineación azulgrana de ensayo, a las apreturas del cuatro a tres con el que el Valencia acertó a renovar el intrés del partido en el momento mismo en que parecía diluirse, supone una conmoción que nada puede atenuar. Los cuatro goles del Barcelona fueron consecuencia de la iniciativa barcelonista, de su velocidad, de su oportunismo, de su temple. La delantera del Barcelona supo resolver con decisión y acierto cada momento critico que su propio juego, ágil y vivaz, iba creando. Pero no puede dejarse de destacar que también en la delantera del Barcelona es necesario que un hombre galvanice el esfuerzo de todos, ese esfuerzo que de otro modo acostumbra quedar estéril. César fue a menudo ese jugador que tiene en el momento oportuno la iniciativa que pone en marcha la jugada que será gol. César marcó, además, tres goles, dos de ellos maravillas de oportunidad. Hasta aquí (cuatro a cero) el partido tuvo en cierto modo un aspecto de normalidad dentro de lo termal que estaba resultando la facilidad de la victoria barcelonista.

Pero por lo que se fue viendo a medida que avanzaba el segundo tiempo, el Valencia tenia que decir todavía su última palabra. Mientras el Barcelona se volcaba y la puerta de Eizaguirre parecía no tener secretos para sus delanteros, el Valencia trató de salir del trance como mejor pudo. Que no lo consiguió fue puesto de relieve por el tanteo. No obstante esta situación de inferioridad, el Valencia probó fortuna en la segunda parte, aprovechando la confianza que el Barcelona se creyó autorizado a sentir. Probó fortuna el Valencia, y por tres veces, realizando la misma jugada un cambio largo de derecha a izquierda.

Seguí marcó tres goles. Todavía hubo ocasión para un cuarto gol, en una jugada de acoso del Valencia. Poco después estuvo a punto el Barcelona de consolidar su diferencia. Pero ya sólo había sitio para la emoción, gravitando sobre el solo gol a que había quedado reducida la ventaja del Barcelona. Sus medios alas, flojeando cuando se trató de mantener el resultado, sin saber adaptarse a la necesidad defensiva del momento, fueron los causantes de la situación difícil a que estuvo abocado el equipo bajo la presión y la soltura de un contrincante que tenía recursos para todo.

El Barcelona marcó sus cuatro goles en la primera parte, por mediación de César, a los siete minutes, en un saque libre (1 a 0), el propio César, colocando la pelota por un ángulo a pase de Basora a los veintiocho mimtos (2 a 0); Gonzalvo III, de bolea, a los treinta y uno (3 a 0), y César, de nuevo, a los cuarenta y uno, en un remate muy oportuno (4 a 0). En el segundo tiempo obtuvo el Valencia sus tres goles. Un cambio de Amadeo, con finta de Mundo, dejó la pelota a lospies de Seguí, que fusiló a los tres minutos (4 a 1). Segui marcó el segundo medio minuto después en jugada análoga (4 a 2), y a los veinte, el mismo Seguí resolvió un acoso rápido que descolocó al Barcelona (4 a 3).