Ficha de partido: 16.01.1949: Real Madrid 4 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

Real Madrid
Real Madrid
4 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Pahiño
40'
Silvestre Igoa
41'
Olmedo
43'
Silvestre Igoa
44'
Descanso
45'
Macala
47'
Pahiño
74'
Amadeo Ibáñez
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Chamartín
Aforo: 15.000 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 17/05/1924

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

Ya están cumplidas las terminantes instrucciones federativas, y los postes elípticos comenzaron a darnos sinsabores y
preocupaciones. Con aquellos magníficos tarugos, esquinados no había nada que temer. Ellos ofrecían su base sólida para que los balones más fuertemente disparados conmovieraar el maderamen, y en todo caso, el argumento de la mala suerte era un comodín admirable. Ahora, todo aquello pertenece al recuerdo, y los futbolistas, lo mismo que aprendieron la WM, tendrán que dar lecciones de carambolas de fantasía con balón de reglamento. El efecto, el picado y hasta el "massé" estarán pronto a la orden del día, y los pobres postes elípticos tendrán que respondernos, como lo hicieron sus predecesores los cuadrados, de algunas alegrías inesperadas y de muchas amarguras como goles por tabla.

El choque de estos dos equipos, con su fuerte escolta de partidarios, bien identificada en los graderíos por los entusiasmos alternativos, fue tal vez el mejor de la temporada actual. Fuerte y cohesionado el Valencia, con esa reciedumbre que es solera y experiencia, pero ahora sin brusquedades ni artimañas, el conjunto causó excelente impresión y fue enemigo real, constantemente peligroso, por la capacidad de reacción y la eficacia de sus mecanismos rematadores. Enfrente, un once local al que cada día se le advierten mejoramientos (pese a las bajas que imponen modificaciones, a veces esenciales) dotado de una movilidad y de un fondo capaz de superar en la ocasión al Valencia, y siempre con alegría en la realización de las jugadas, con interpretación diestra y rápida de las fórmulas de intercambio de puestos, y con entusiasmos poco comunes. Por lo menos, hasta el día. La superioridad acusada del Madrid, pero las igualadas hasta el final del primer tiempo, dieron el tono brillante y emocional al partido, jugado con enorme velocidad y arbitrado con seguridad y equilibrio, que es justo subrayar por si a ello va aparejado el descubrimiento de un nuevo y auténtico valor del silbato, que tanta falta hace. De todos modos, conviene hacer hincapié en que vimos un buen partido, y quedamos agradecidos, por tanto, a los intérpretes por si en algún tiempo no tenemos oportunidad de escribir nuevos elogios.

Desde el comienzo, el Madrid se lanzó a un ataque profundo, amplio, brillante. El marcaje estrecho no empañó un espectáculo que ganó notas sobresalientes en los pies de Macala como en los de Epi. Pero los guardametas no estuvieron, en general, a la altura de las circunstancias, pues si bien detuvieron tiros peligrosos, formidables, se dejaron meter otros injustificables. Los grandes alardes del ataque madrileño estuvieron a punto de alcanzar fruto y, sin embargo, la gran oportunidad primera fue el "penalty" con que fue sancionada justamente una falta a Narro, que Pahiño lanzó fuera.

Sin perder ánimos, la máquina casi perfecta madrileña siguió dominando, rematando y lanzando "corners", hasta que, a los treinta y dos minutos, un cambio de juego del ala derecha a la izquierda permitió entrar rápidamente a Pahiño para alcanzar el imparable gol. Pero antes de que la ovación se extinguiera, en el avance de Herrero, la pelota cedida a Epi sirvió a éste para internarse y disparar un tiro cruzado, suave, que Adauto no supo despejar, y el poste elíptico ayudó a entrar.

Pocos minutos después, en pleno dominio local, Olmedo dibujó una brillante jugada, rebasó la entrada áspera del defensa y la salida del portero y remató cómo una exhalación el segundo gol. Un tanto de bandera, que instantes después quedaba neutralizado en un balón lanzado sobre la puerta por Amadeo, y que Igoa concluyó suavemente ante la indecisión del guardameta. Y con el raro empate a dos concluyó el primer plazo.

Se prolongó el brillante juego del Madrid en la segunda parte. A los dos minutos, una escapada de Macala, de verdadero "virtuoso", terminó con tiro formidable, que Pérez contuvo, pero no detuvo, y Muñoz remató fácilmente desde cerca para lograr el tercer gol. Luego, el conjunto valenciano irrumpió varias veces en el terreno local, donde Clemente se empleó a fondo, con seguridad. Después, el Valencia modificó certeramente sus líneas, pasando Asensi a los medios y Amadeo al interior izquierda y Epi a la derecha. A la media hora de1 juego, en un brillante avance por el ala izquierda, Olmedo puso un balón ante el marco, que Pahiño, con indomable resolución, convirtió en gol, el cuarto y último de la cuenta madridista.

Fuertemente dominado el Valencia inició, sin embargo esta delantera algunos avances, en uno de los cuales, Amadeo, luego de esquivar a Ipiña, lanzó tremendo chut, que rebotó en el travesano y alcanzó el espacio, de la meta. El arbitro concedió el gol, el público más próximo al "suceso" protestó y los que estábamos lejos no nos atreveríamos a diagnosticar. ¿Gol? ¿No gol? ¿Gol fantasma? Pregúnteselo usted a los postes elípticos, que ellos tienen la culpa del nuevo enredo.