Ficha de partido: 28.03.1948: Real Madrid 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Real Madrid
Real Madrid
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Amadeo Ibáñez
14'
Molowny
19'
Descanso
45'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Chamartín
Aforo: 15.000 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 17/05/1924

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

Tan largo y difícil es el camino de la Liga, que rarísimamente el conjunto que comienza bien conserva íntegras sus posibilidades hasta la meta. El Valencia, que inició bien la marcha, tropezó luego, se superó después en plazo magnifico y declina ahora, cuando más necesarios eran todos sus recursos para alcanzar el definitivo triunfo.

El Real Madrid, donde los tropezones, menudearon tanto, la labor del entrenador va notándose, aunque no con la misma eficacia en todos los puestos; y así, al llegar a las últimas estaciones del camino, los campeones de Copa superan las actuaciones pagadas, sin dar todavía sensación de conjunto logrado.

Este partido ha confirmado lo que ocho días antes nos demostró el último Portugal-España: Díez, Epi e Igoa no están, por el momento, en condiciones de formar parte de la selección. Fueron con el Valencia los elementos de más escaso rendimiento, al contrario de lo que sucedió con Molowny, que fue el interior que bregó con mayores entusiasmos y al único delantero del Madrid al que en su club, se podría dar un título apto.

La primera parte se jugó a gran velocidad. La impuso el Valencia, que quedó preso en ella, porque el Madrid la aceptó y la sostuvo con ventaja. De tal modo, que cuando, en el segundo tiempo esperábamos ver el dominio abrumador de los valencianos sobre un grupo local que se desfondase, a lo largo de la segunda parte, sucedió exactamente lo contrario y el equipo que se arruiní físicamente y se mantuvo a una defensiva tan enérgica como le resultó posible, fue el aspirante a campeón.

Trataron los rivales de establecer un estrecho marcaje, y lo consiguió mejor el Madrid que el Valencia con sus tres defensas (Pont entre Azcárate y Corona), mientras el Valencia, sobre todo al comienzo, alineó cuatro medios, quedando retrasado Juan Ramón. Luego, el agotamiento impuso también su técnica, y la táctica se desinfló.

Dominó y logró imponer su esfuerzo el bando merengue al comienzo. El juego raso fue su fuerte, y la iniciativa de Molowny e Ipiña, los mecanismos destacados. Magnífica exhibición de juego, que logró entusiasmar al público que llenaba por completo todas las localidades del enorme recinto. Pero las reacciones valencianas tenían en Puchades un excelente iniciador, y en Amadeo, el sereno atacante de la veterana experiencia. La defensa local tiene actualmente un bache en Corona, que no puede ser el hombre que marque al extremo, por falta de velocidad y porque ha pasado su momento, y así las internadas por el ala derecha valenciana fueron las peligrosas, puesto que Igoa-Epi, en la izquierda, estuvieron prácticamente anulados.

El primer tanto llegó a los diez minutos. Fué un pase adelantado de Amadeo, que el interior remató con tiro cruzado desde lejos. La pelota entró rasa, sin que Bañón acertara a lanzarse a tiempo, Fue, probablemente, su único fallo en la jornada. No se desanimó el Madrid, que se impuso, y amenazó luego constantemente, pero sin que menudearan los disparos. El tanto del empate a los veinte minutos, fue una escapada de Alsúa que centró a media altura y permitió a Molowny meter el pie tal como venía la pelota para alcanzar un gol tan magnífico, que el "chupinazo" entró en la meta sin que Eizaguirre se enterara, rebotó en el peste de hierro que sostiene la red y volvió al campo con idéntica fuerza.

Tras un final del primer plazo de amenaza intensa, el Madrid volvió al asedio en el segundo, y a los dos minutos, Barinaga, en el más franco y rápido descenso de jugador alguno, tuvo a su placer el más fácil remate, que falló. Luego, el forcejeo del conjunto que busca con afán la victoria, frente al equipo qué defiende la igualada. Fases de juego a ratos brillante y muchas veces brusco, y, al cabo, el marcador inalterable. Para llegar a ese resultado, soberbio esfuerzo de los medios Pont e Ipiña, éste encauzador sereno y eficaz del juego, que en un soberbio disparo, estuvo a punto de marcar, y enfrente, varias ocasiones de Epi perdidas por excesiva prudencia, y algunos buenos remates de Amadeo.

El Valencia parece más cansado qué desentrenado y, sobre todo, Morera, Igoa y Díaz bajan y hasta desentonan del conjunto. Cuanto al guardameta, quedóse esta vez inédito, porque, aparte del tanto (imparable), le molestaron poco. En el bando central, los fracasos rotundos de Barinaga y Molero, fueron cubiertos por sus compañeros a fuerza de entusiasmo y actividad, aunque en el ataque los tiradores brillaron por su ausencia. El arbitraje de García Fernández no estuve exento de pequeños errores. Calló un penalty con que debió castigar al Madrid y silenció otras faltas en el campo valenciano, que hubieran estado a tono con la meticulosidad de su labor, bien intencionada y juiciosa en general.

Y faltan dos partidos para resolver la incógnita de la cola, qué aun está por decidir, probablemente la solución el domingo próximo.