Ficha de partido: 19.12.1943: Valencia CF 1 - 0 Real Madrid

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
Real Madrid
Real Madrid

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Mundo Suárez
57'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

Con tarde gris y público neutral, se ha jugado en Mestalla el partido de Liga entre los merengues madrileños y los del equipo titular, que vestían camiseta roja y pantalón negro. Aunque la afición valenciana sabía que el once visitante sigue siendo, a pesar de sus lesiones, un conjunto de solera, de una peligrosidad no del todo embotada por su forma actual y, por añadidur, con una marcada predisposición a rendir inusitadamente en este céspedvalenciano (resbaladizo y embarrado por las pasadas lluvias), no se creía en el tropiezo.

Sin embargo, el tropiezo pudo haberse producido para el líder de la clasificación. A poco que el Madrid hubiese contado con alguno, por lo menos, de los titulares en dique. Porque el domingo, en el cuadrilátero de Mestalla, de haber habido cinco delanteros en los visitantes, el resultado hubiera sido, muy otro. Desde el primer momento, el Madrid se concentró, en una defensiva cerrada frente a su puerta. Y aun no siendo partidarios de los axiomas futbolísticos, este partido pareció demostrar que también la "defensa" puede ser eficaz frente a un constante ataque.

Un Valencia volcado insistentemente sobre el arco de Bañón (colocado, valiente y seguro), nada pudo contra la energía y la voluntad de la barrera blanca, en la que Querejeta, Corona, Sauto, Ipiña (sobre todos) y Huete se multiplicaban para devolved balones y resolver jugadas de peligro. La línea media de los madrileños, replegada atrás, y la de los colorados, empujando sobre puerta, mantuvieron la iniciativa sin que apenas algunas incursiones rápidas de Alsua y la peligrosidad de Barinaga pudieran inquietar a los aficionados valencianistas. Un cero a cero en el marcador y una impaciencia en los graderíos por un triunfo que no llegaba, cerraron la primera fase.

La táctica de ambos equipos pareció variar al pitar Vilalta el comienzo de la segunda mitad. El Madrid se desenvolvía mejor, buscando con mayor profundidad la zona de Eizaguirre. Y, por su parte, los locales aflojaban su presión, beneficiando así la elasticidad del juego y contribuyendo a que la delantera de interiores lentos y un centro marcadísimo se moviera con mayor soltura. El resultado de este nuevo plan ofensivo no tardó en traducirse en el único tanto valencianista, magníficamente preparado por Gorostiza y rematado fulminantemente por Mundo.

El juego fue adquiriendo emoción. El Madrid, respondiendo desde el meta a la línea media (con un Ipiña incansable), fallaba irremediablemente frente al marco de Eizaguirre. Y los colorados elaboraban, una y otra situación peligrosa, en que el tanto parecía inminente y que el acierto de la zaga madrileña y hasta alguna que otra intervención de la diosa Casualidad, que llevó el domingo jersey del Madrid, se encargaban de resolver.

La temperatura de los graderíos, enfriada en los primeros cuarenta y cinco minutos, se caldeó en la segunda, parte. A lo que contribuyó algo el arbitraje meticuloso de Vilalta, que se tradujo en alguna intervención perjudicial para los de "casa".

Así terminó el encuentro. Con caras largas y disgustadas en los "equipiers" merengues. Y ovación final al escaso triunfo de les del Turia. Que, no reflejando, ni mucho menos, lo que el "match" tuvo de dominio local, pudo haberse, convertido fácilmente con un Madrid "entero" en resultado-sorpresa. Y nada decimos del "clima" pasional, porque no lo hubo. Y porque ni el Madrid ni el Valencia (pese a la campaña que contra sus jugadores mantienen ciertos sectores poco deportivos) se emplearon fuera de la corrección y nobleza que siempre distinguiera a su color.