Ficha de partido: 02.04.1944: Real Madrid 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Real Madrid
Real Madrid
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Mundo Suárez
23'
Descanso
45'
Barinaga
74'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Chamartín
Aforo: 15.000 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 17/05/1924

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

A una jornada del epílogo, casi todo está resuelto en este campeonato de Liga. Por lo que se refiere a este penúltimo acto, añadamos que él Valencia ratificó plenamente en Chamartín sus derechos al título bien conseguido. El Valencia empató un partido que mereció ganar, y el Madrid obtuvo un punto que habrían podido ser dos con haberse excedido un poco en ardimiento y en fortuna. Aunque ni unos ni otros lo merecieran.

Menos de diez minutos, al comienzo, atacó el Madrid con cierta vehemeincia. Luego, los dos interiores, Alonso y Moleiro, se desdibujaron tanto y tan rápidamente, sobre todo éste, que la vanguardia quedó anulada; los medios, bien conjuntados al principio, se desarticularon y fueron desbordados, Querejeta falló cuanto quiso, y sólo los dos restantes contuvieron, a duras penas, el acoso, por fortuna para los madridistas, poco, impetuoso y menos acertado. Sólo en el centro, Mundo intentó jugadas y atacó a su estilo, con la ambición de hacer alguna demostración de juego de clase.

En tales circunstancias, la esperanza de ver al campeón, redújose a una pugna, con caracteres de incapacidad y aun de tristeza, que sólo de tarde en cuando apuntó atisbos personalísimos de éste o el otro jugador. Los valencianos, más fuertes, más recios, mejor colocados siempre, dominaron en general, con dominio áspero en cuanto a recursos físicos, pero paupérrimo en demostraciones de calidad futbolística. Indudablemente, juzgando por la indiferencia de aquellos jugadores, sus posibilidades deben ser tan extraordinarias como nulos los deseos de echar mano de ellas en la ocasión última. Con lo cual el partido fuésemos en intentos sin trascendencia, en esbozos de jugadas, casi nunca terminadas, y en una sola seguridad: la superioridad física de este Valencia campeón, que, a buen seguro, puede añadir cuando ellos juzguen que es menester la superioridad de clase, que en Chamartín brilló por su ausencia.

Los madridistas hubieran podido aprovechar una oportunidad, que tan fácilmente se les brindaba, pero ni dispusieren de ánimos, ni demostraron hallarse medianamente preparados. El interior Alonso no ligó con el extremo ni con el centro; y el otro interior, Moleiro, flotó con tan extraña regularidad en el fracaso, que los rivales hallaron en él su mejor colaborador. Sin interiores, el ataque local apenas si aventuró unas arrancadas individuales, rotas siempre por Iturraspe o, en todo caso, por Juan Ramón; y de medios hacia atrás, sólo Corona y Bañón salvaron el pabellón y la mercancía.

Durante el primer tiempo, incapaces los delanteros de disparar, logró Lécue rematar, desde lejos, uno de sus excelentes tiros. Paró bien Bañón, pero se le escapó de las manos, y Mundo, codicioso, concluyó desde cerca, imparablemente ya.

Consiguió después, el Madrid, empatar, porque el disparo certero fue parado dentro del marco, pero como el arbitro no lo interpretó así, quedó el plazo con ventaja valenciana, que se deshizo a la media hora del segundo tiempo, en una jugada de Barinaga, cuyo tiro fue concluido por Monzó, en quién tropezó el esférico sin remedio. Tan sólo cerca del final, algunas asperezas y brusquedades, para animar el "combate" y un partido más para la historia de los partidos sin historia.