Ficha de partido: 20.10.1929: Levante UD 2 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

Levante UD
Levante UD
2 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Aratells
15'
Juan Costa
35'
Puig
37'
Descanso
45'
José Vilanova
70'
Juan Costa
88'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camino Hondo
Aforo: 500 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 03/09/1922

Rival: Levante UD

Records vs Levante UD

Máximo goleador: Arturo Montes (25 goles)
Goleador rival: - (14 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (17.01.1921)
Mayor derrota: 1 - 6 (24.07.1932)
Más repetido: 2-1 (15 veces)

Crónica

El campeonato valenciano se ha iniciado este año con un kick-off de honor. Fue el lanzador el señor Fernández Prida, delegado de la Real Federación Española expresamente y con toda la amplitud de poderes que podía necesitar para ya de una vez resolver la interminable serie de «líos» a que habían dado lugar los Clubs con sus intransigencias (unos en considerable mayor proporción que otros), más los intereses creados por varios personajes y personajillos de los que en estos asuntos operan sin importarles las tristes consecuencias a que a veces dan lugar con sus «cosas».

Todavía existían ligeras dudas acerca de la posible suspensión de un partido, puesto que la junta general del Levante se había de reunir y muy bien podían éstos rectificar el acuerdo de la directiva y los jugadores hacer causa común con ellos. Pero nada pasó, y hétenos aquí ya en el campo de la Cruz dispuestos a emocionarnos con las incidencias de la pugna a entablar entre los dos «leaders» del pasado pleito federativo. Nuestra primera sorpresa fue la de advertir que el «reventón» que naturalmente debiera existir en el campo levantinono aparecía, y sí, en su lugar, una serie de claros en la grada preferente, reveladores del «asquillo» que en muchos han producido las anteriores incidencias, y... ¿por qué no decirlo?, la coincidencia de presentarse a la misma hora en el circo taurino un representante taurómaco de la Yankilandia, Sidney Francklin.

Nada de los apasionamientos anticipados de otras veces. Sí hay cierta expectación por el partido, Pero ésta no se traduce al exterior de forma ostensible. Tal vez fuera ello debido a que el pronóstico anticipado casi general es favorable al Valencia, con lo que el atractivo y las inquietudes ante un resultado oscilante no existen. Sólo imprevisto mantiene el interés del match, y por poco es lo que en fin de cuentas prevalece. Hay protestas contra los actores del match, que se han retrasado por tener que firmar en el acta a falta de las fichas, y al fin Vidal Royo dispone el alineen, que se da en la siguiente forma:

Valencia: Pedret, Torregaray, Pasarín, Arilla, Molina, Amorós, Torredeflot, Picolín, Vilanova, Costa y Sánchez.

Levante: Llopis, Puig, Alamar, Campos, Montañés, Pascual, Mario, Puig II, Ródenas, Timoneda y
Aratells.

Es puesta la pelota en danza e impelida por los blanquinegros hasta llegar a los dominios de Pedret, que no tiene necesidad de intervenir por salir a kick. Pero no ceden las huestes de Puig, y su insistencia da como fruto un saque de esquina que no da ulteriores consecuencias. Como otro que en seguida tira el Valencia. Hay nerviosidad en los jugadores y en el público, pero no unos ni otros la hacen ostensible de forma improcedente. Además, y como nota saliente, debe apuntarse que la línea media valencianista no se advierte por ningún lado, por lo que la delantera, que con tanto acierto comanda Puig I, se desenvuelve a placer, dominando. Y llega el primer tanto de la tarde a los 15 minutos de juego. Se ha bombeado una pelota en la puerta valencianista. Ródenas intenta rematarla de cabeza, pero Pedret despeja y no con la suficiente fuerza, puesto que Aratells se hace con ella y la bombea cuidadoso, entrando rozando el larguero.

El Valencia acosa ahora, pero la improvisada defensa levantina está valentísima, y con gran acierto resta casi todos los balones. Anúlase un tanto por bando, conseguidos por Vilanova y Puig II; el primero por falta precedente señalada y en razón a estar en offside su autor el del Levante. Se insite por parte del Levante en su juego, obligando a Pasarín y Torregaray a emplearse a fondo, y con excesiva energía el segundo, que propina un soberano codazo a Timoneda para evitar que se la cuele. Un descenso del ala izquierda valencianista ocasiona córner en la puerta adversaria. Sánchez lo ejecuta y Costa recoge el balón tras un pequeño lío, tirando a goal con tan buena suerte que Alamar se interpone en la trayectoria de aquél y por el mismo ángulo llega el tanto del empate sin que Llopis pueda intervenir.

No se desaniman los levantinos, que a los dos minutos marcan su segundo goal, recibido con gran regocijo por sus partidarios. Timoneda ha centrado la pelota, que ni Ródenas ni Pasarín, colocados frente a Pedret, llegan a tocar. Puig advierte el doble fallo, mas la distracción del meta valencianista, para de suave cabezazo batirle por segunda vez. Reacciona el Valencia, y en un golpe franco tirado estupendamente por Torregaray estuvieron próximos a empatar. Alamar lo evitó en último extremo y de brillante jugada. Decae el juego y finaliza el primer tiempo con el 2-1 levantino.

Al reanudarse el juego se opera un gran cambio en la línea eje «mestallera», que comienza a actuar con tanto acierto como mal estuvieron en el primer tiempo. Y ello fue bastante para cambiar radicalmente el cariz del partido, que ya hasta el final, y salvo intermitencias aisladas, fue desarrollándose con dominio valencianista. Pero con todo, el juego se hizo menos interesante que en el primer tiempo, puesto que tampoco los mandatarios de estos 45 minutos hacen nada que merezca la pena. Las jugadas se suceden sin llegar a emocionar a nadie. Tan sólo un gran cruzado de Mario, que sale fuera, y una violenta entrada de Campos, hace manifestarse al público en desilusión y protesta.

Ejecútense tres saques de esquina contra el Levante, sin la menor consecuencia, y después Costa obsequia a Llopis con un espléndido remate, dándole ocasión a que se luzca en fácil aterrizaje. Obtiene al fin su fruto el Valencia a los 25 minutos de juego. Costa pasa medido a Vilanova, que salva a la defensa adVersaria, y con gran serenidad cruza la pelota fuera del alcance de Llopis, provocando el entusiasmo de los suyos, que ya respiran a pulmón amplio. Inmediatamente llégase, y al detener Llopis la pelota le dedica a Vilanova una jugada feísima, que sorprendentemente deja de sancionar Vidal, que, por el contrario, decreta golpe franco contra el Valencia. Se juega ahora con alguna nerviosidad, dándose jugadas de cierta suciedad, no exagerada por fortuna. Tira un córner el Levante, que saca Pedret, y faltando escasamentemente dos minutos para finalizar, Molina sirve a Picolín, que pasa a Costa. Este dribla, a la defensa del Levante, tirando a goal y marcando el del triunfo para los suyos, 1ue saltan ahora de gozo. Al poco Vidal da por terminado el match.

Sinceramente hemos de confesar que el match no nos divirtió. Pero también es necesario añadir que aceptarnos esta circunstancia a base de que tampoco nos dió ocasión de enfadarnos, puesto que unos y otros, e incluso el mismo público, comportóse con una buena dosis de corrección, transcurriendo lo que se anunciaba como encarnizada contienda, en apacible ambiente de paz y tranquilidad, sólo turbada por alguna aislada intemperancia que no merece ser tenida en cuenta. Y añadamos como conclusión a este ligero comentario global del partido, que fue precisamente la línea media valencianista la que, facilitando la ventaja del primer tiempo en favor del Levante por su mala actuación, ganó para su equipo el partido con su estupenda transformación en el segundo.

Comentemos el juego de los equipos. Ambos mostraron cierto desentrene, que es de presumir desaparezca en el curso del campeonato. Nadie hizo nada en juego de conjunta. Más el Valencia, que mostró mayor trabazón de líneas. Individualmente Pedret cumplió, a excepción del fallo del segundo tanto. En el primero tenia atenuante, con su anterior intervención, más el sol de cara. Lo propio le ocurrio a Pasarín, que por lo demás, y en competencia con Torregaray, hizo jugadas espléndidas. Arilla fué el único medio en el primer tiempo. Molina y Amorós lo hicieron tan bien en la segunda parte, como mal lo habían estado anteriormente. Costa fue el más científico y brillante elemento del ataque. Lástima que no diera a Sánchez todo el juego que el caso requería, impidiendo al voluntarioso «maño» mayores ocasiones de lucimiento. Picolín, muy discreto, como asimismo Torredeflot y Vilanova, sin llegar a adaptarse en su difícil cometido.

En el Levante destacaron extraordinariamente los dos defensas y sobre todo Juanito Puig, que en éste como en cualesquiera lugar que se de coloque, sigue siendo el alma de su equipo. Con su gran dominio de balón, extraordinaria valentía y sabia colocación, sacó balones de extrema dificultad, siendo el más firme puntal de los suyos. Alamar cumplió con buen acierto. Llopis mantúvose irregular. Por los medios, Pascual el mejor; Campos, inadecuado pene un primer equipo, pese a su buena voluntad. Montañés nos causó buena impresión a pesar de su inocente juego que lo valió más do un golpe. Posee estupendas facultades que las emplea además con muy buena intención, haciendo concebir buenas promesas. Del ataque, que tan sólo en el primer tiempo mantúvose ostensible, Puig II fue, como siempre, el principal elemento, siendo en ésta lo que su hermano en la defensa. Le secundó medianamente Ródenas, a quien observamos más apagado que en la anterior temporada. Mario sigue con sus clásicas «precauciones», llenando Aratells discretamente su misión. Timoneda nos dió la impresión una vez más de ser un excelente elemento... para un equipo infantil, pero que ni por asomo puede formar parte de un primer «once» y menos jugando campeonato.

Y con decir que Vidal Royo mostró con el silbato el mismo desentrene que los jugadores dándole a la pelota, cumplimos por hoy nuestra misión informativa.