Ficha de partido: 22.01.1928: Levante UD 2 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Levante UD
Levante UD
2 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
José RódenasAsist: Antonio Rey
47'
Molina
60'
Molina
72'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camino Hondo
Aforo: 500 espectadores
Ubicación: Valencia (Valencia) 
Inauguración: 03/09/1922

Rival: Levante UD

Records vs Levante UD

Máximo goleador: Arturo Montes (26 goles)
Goleador rival: Martínez (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (22.05.1921)
Mayor derrota: 1 - 6 (24.07.1932)
Más repetido: 2-1 (15 veces)

Crónica

Hasta el último match del campeonato regional estaba en el tejado la pelota de quién ostentaría el primer lugar entre los dos equipos que tenían uno seguro. Jugado el partido y conocido el vencedor, hay que proclamar muy alto que el título le corresponde con toda justicia y con todos los pronunciamientos favorables. Ha sido el Levante el equipo que ha llevado una marcha más regular, más normal. Ha tenido algún partido difícil, en alguna ocasión anduvo la cosa en los límites del descalabro, pero en idéntico caso, y con mayores fatigas, se encontraron los restantes. Consigue, pues, su título de campeón de Levante el equipo de los poblados marítimos, logrado brillantemente tras una marcha regular, continuada y excelente en el cross que supone el campeonato regional. Caminó siempre en el pelotón de cabeza y talonado de cerca al que había de sucumbir en su espléndido sprint final. Sea para el nuevo campeón de Levante el sincero aplauso de la afición valenciana, sin banderas, sin apasionamientos, sin distingos.

Fue un buen partido. De los mejores de este campeonato. El campo, materialmente atestado de público, era un marco adecuado a la lucha. El terreno de gazón, de fina y alta hierba, bien cuidada, era una nota de color. Y luego la corrección del público, que supo guardar la debida compostura y no se dejó llevar por los nervios en las situaciones peligrosas y en las fases de apuro que pasaron los equipos cuando el aire fue el que determinó que fuera el dominio mayor o menor según el periodo, hizo que todo contribuyera para que el partido, en conjunto y detalladamente, se recuerde con gran agrado. Los jugadores, por su parte, actuando con entusiasmo, pero con limpieza y corrección, y el árbitro, dirigiendo con imparcialidad y acierto, acabaron también por formar un conjunto armónico y agradable que satisfizo a todo. No hubo estridencias ni incidentes que lamentar y pudieran enturbiar el triunfo ni justificar la derrota.

El fuerte viento que reinó toda la tarde actuó de medio centro. Repartió el juego a su gusto y determinó que dominara un equipo en cada parte. En la primera fase acabó la lucha sin que ningún once marcara ningún gol. Dominó el Levante, y ante la puerta de Pedret se sucedieron grandes momentos de peligro que fueron malogrados por la desgracia la mayor parte de las veces, y por el desacierto de Molina, del Levante, que perdió ocasiones espléndidas de marcar. El Valencia, replegado a la defensiva, procuró resistir la avalancha, consiguiéndolo, aunque, como decimos, favorecido por la suerte. Ocasión hubo en que el balón rebotó varias veces en los postes o en el cuerpo de algún levantino cuando, estando la portería desamparada, surgía el disparo que parecía inevitable. En otras, el exceso de codicia de Molina le llevaba a cargar a sus mismo coequipiers. Y en sus avances, los jugadores blancos no supieron sacar todo el partido que podían de la avanzada posición de los levantinos, porque se empeñaron en llevar el juego por alto. El viento volvía los balones hacia su meta. Además, la lentitud y pesadez de sus movimientos de avance permitían el repliegue del Levante y el fácil marcaje de los delanteros.

Al comenzar la segunda parte, el comentar del público deriva hacia una victoria del Valencia. Teniendo ahora el aire a favor, habrán de vencer forzosamente. Pero no sucedió así. Dominaron, sí, pero inútilmente. Ródenas, a los dos minutos y medio de reanudada la lucha, marcó el gol del Valencia. Recibió un buen pase de Rey, y desde lejos lanzó un punterazo que entró, pese a la estidada de Cabo. Ya luego se puso bien de manifiesto su fracaso al no sacar partido de las condiciones atmosféricas. Ni tampoco de siete corners que se lanzaron contra la meta de Cabo. Un corner dicen que es medio gol, dicen, pero no hagan ustedes caso de lo que dicen cuando de los delanteros blancos se trata. Ahí fallan todos los proverbios.

En ocasiones pudo marcar el Valencia en forma casi inevitable. Fue la primera salvada por Lavall que, colocadísimo, desvió a corner tirándose el suelo en su marco, abandonado por Cabo, un balón diestramente dirigido por Rey. Fue la otra un chut de Molina, actuando de delantero centro, que chocó contra un poste. Los demás avances fueron neutralizados con habilidad y acierto defensivo por defensas, medios y portero del Levante, actuando con seguridad y orden. Pero no se limitó a resistir el equipo del Grao. Se lanzó al ataque siempre que había oportunidad, y sus avances sueltos fueron de muchísimo peligro, dando margen a paradas magníficas de Pedret, que salvaron tantos seguros. Y en dos momentos, Molina tuvo el acierto de marcar los goals de la victoria.

Alamar, libre de marcado por parte de Amorós, corrió la línea lanzando un buen centro; Molina metió la cabeza, dirigiendo la pelota al ángulo opuesto en que estaba Pedret. Lanzóse éste con decisión, pero sólo tocó el balón, ayudándole a seguir en su fatal trayectoria. Luego, un avance personal de Rubio, rodeado de contrarios, terminó con matemático pase a Molina. Cambió rápido el balón de pie, miró a la puerta, y un potente y colocado chut batió a Pedret irremisiblemente otra vez. Y en las postrimerías del match, el larguero devolvió un soberano chut de Rubio. El balón volvió al campo con fuerza, la portería estaba desamparada, y surgió hábil la cabeza de Molina, que acudió veloz al remate. El balón, impulsado con puntería, iba a entrar, cuando un nuevo bote en el larguero malogró otra gran ocasión del Levante. La desgracia arrebataba al nuevo campeón un triunfo en la copiosidad merecida.