Ficha de partido: 13.01.1974: Real Oviedo 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Oviedo
Real Oviedo
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Antón Martínez
28'
Descanso
45'
'Quino' Sierra
54'
Sergio Lloret
86'
Marianín
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Carlos Tartiere
Aforo: 16.500 espectadores
Ubicación: Oviedo / España 
Inauguración: 24/04/1932

Rival: Real Oviedo

Records vs Real Oviedo

Máximo goleador: Waldo Machado (14 goles)
Goleador rival: Lángara (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (25.10.1942)
Mayor derrota: 0 - 7 (22.02.1934)
Más repetido: 1-1 (10 veces)

Crónica

Esta tarde se disputé en el Carlos Tartiere, el partido de Liga Oviedo-Valencia. Ganaron los valencianistas por dos goles a uno. En el primer tiempo no funcionó el marcador. A los nueve minutos de iniciada la segunda parte, Quino, en clarísimo fuera de juego, recibió un estupendo pase de Sol, y tras forzar la salida de César tiró y marcó. El segundo tanto del Valencia llegó a los cuaranta y un minutos, como consecuencia a una buena jugada de Keita, que desbordó a Tensi, y a continuación envio sobre le porteria ovetense pare que Sergio, de cabeza, batiera por segunda vez a César. Y a los cuarenta y cuatro minutos, una buena jugada de Galán con centro chut sobre la portería de Balaguer que Marienín desvió con la cabeza al fondo de la portería valencianista. En los graderíos, del Carlos Tartiere, buena entrada. Y el terreno de juego en excelentes condiciones para la práctica del fútbol. La segunda parte se jugó con luz eléctrica, y a lo largo del choque menudearon las incidencias, unas veces por juego brusco y otras como consecuencia del parcialísimo hacer del árbitro de turno.

Ciertamente que el Real Oviedo no jugó bien esta tarde. Pero hay que añadir también que tampoco jugó bien el Valencia. El Real Oviedo mando más que el equipo valencianista, y territorialmente también dominó más. Creó muchas situadones de peligro ante la portería de Balaguer y en ocasiones el dominio territorial ejercido por los ovetenses fue agobiante, sobre todo a partir del primer gol de la tarde, favorable al Valencia y marcado, como ya queda dicho, en claro fuera de juego. Y lo que es todavía peor, tras una jugada en la portería del Valencia en la que su portero Balaguer hizo un claro penalty sobre Galán, al que desplazó derribándolo sin contemplaciones de forma antirreglamentaria cuando todas las ventajas favorecían al delantero ovetense para ejecutar el remate. Pero como el árbitro no quiso ver el penalty ni tampoco el fuera de juego de Quino, lo cierto es que el marcador se inclinó a favor de los discípulos de Di Stéfano, que apenas habían hecho nada para merecer tan estupendo premio.

En el primer tiempo, el Valencia disfrutó de dos estupendas oportunidades de gol, fallando primero Quino, a los ocho minutos, y después Keita, a los veintiséis, siendo por aquel entonces el Real Oviedo el que dominaba.

En la segunda parte, el Real Oviedo continuó mandando sobre el campo, y a los seis minutos de iniciada esta segunda parte, Iriarte falló una magnífica oportunidad; más tarde, a los 16 minutos, un remate de Galán se estrelló en la madera. Y a los 40 y medio, otro remate de Marianín lo salvó también la madera de la portería defendida por Balaguer. Para colmo de males, el señor Olavarría no vio un claro despeje con la mano de un defensor del Valencia. Es decir, que si analizamos este encuentro por oportunidades, el Real Oviedo disfrutó de alguna más que el once de Di Stéfano. Y aunque el Oviedo de esta tarde fue un equipo inferior al que jugó ocho días antes frente al Atlético de Madrid, lo cierto es que de no mediar un arbitraje tan catastrófico como el realizado hoy por el seguro que a estas horas podríamos estar contando un desenlace bien distinto de este partido en el que si bien es verdad que faltó el buen juego estuvo sobrado de emoción, de malos modos y de excitación nerviosa por parte de los seguidores del club ovetense, que exteriorizaron su descontento lanzando almohadillas al terreno de juego y abucheando constantemente al señor Olavarría y sus auxiliares, auténticos protagonistas de este encuentro del que más valdría no hacer ningún comentario.

Resumiendo: esta tarde no se divirtió nadie en el Carlos Tartiere, pues aunque, como ya dije más arriba, no faltó la emoción; no hubo calidad técnica en el juego, limitandose los dos equipos a pelear con cierto entusiasmo y en ocasiones excediéndose en las entradas para contener los ataques del contrario.