Ficha de partido: 10.10.1971: Celta de Vigo 1 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

Celta de Vigo
Celta de Vigo
1 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
'Quino' Sierra
22'
Rivera
27'
Óscar Rubén Valdez
39'
Descanso
45'
Paquito GarcíaMiguel Ángel Adorno
45'
Sergio LloretPep Claramunt
45'
PedritoHidalgo
46'
Sergio Lloret
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Balaídos
Aforo: 32.000 espectadores
Ubicación: Vigo (Pontevedra) / España 
Inauguración: 1928

Rival: Celta de Vigo

Records vs Celta de Vigo

Máximo goleador: Mundo Suárez (23 goles)
Goleador rival: Hermida (9 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (28.04.1946)
Mayor derrota: 2 - 6 (24.11.1940)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

La realidad de este marcador pudiera interpretarse como la expresión clara y verdedora de una superioridad del Valencia sobre el Celta. Pero no es así. No negamos cualidades al equipo de Di Stéfano. Efectivamente, se halla en buena forma y pasa por un excelente momento de juego y capacidad física y técnica. Pero estas virtudes se aprecian más a la hora de contener y neutralizar al contrario, que no en el momento de demostrar su propia capacidad realizadora.

El Valencia posee, en efeco, una cobertura muy sólida y difícil de vulnerar. Su fortaleza radica especialmente en el bloque defensivo, con un Meléndez que, se convirtió en la figura más destacada y en el elemento, que de una manera más directa, positiva y eficaz, ha contibuido al triunfo de su equipo sobre el Celta. Ha tenido Meléndez intervenciones afortunadas, inspiradas y certeras que malograron los continuados empeños realizadores de los atacantes célticos, evitando goles que parecían inevitables.

Pero, además, Meléndez estuvo muy bien apoyado por el cuarteto formado por Tatono, Sol, Martínez y Antón, muy compenetrados entre sí y a los que se incorporaban frecuentemente Claramunt I, Lico y hasta Valdez. Ante esta fortaleza y eficacia de la cobertura del Valencia, el Celta pese al derroche de entusiasmo y codicia de sus hombres, encontró muy pocos huecos para la penetración.

El primer gol de la tarde llegó en el minuto veintidós. Una falta de Navarro a Antón dio lugar a que el Valencia enviase la pelota sobre el portal céltico, y Quino, con un gran sentido de la anticipación y eficacia, metió certeramente la cabeza antes de que pudiera intervenir Alarcia, incrustando el pelotón en las mallas por uno de los ángulos superiores de la porteria. Podemos decir que fue esta una de las pocas acciones ofensivas desplegadas por el Valencia, pero que el acierto les acompañó y consiguieron asi adelantarse en el marcador.

La reacción del Celta se produjo de inmediato. Se lanzaron los de Balaidos con ímpetu sobre el área enemiga y fue entonces cuando Meléndez tuvo continuadas oportunidades para justificar su titularidad, realizando paradas afortunadas que malograron todas las pretensiones goleadoras de los locales. Sin embargo, en el minuto 28, el Celta logró equilibrar el tanteador. Lezcano que frecuentemente labía caído en la trampa del fuera de juego como consecuencia del oportuno adelantamiento por los zagueros valencianistas para dejarle en posición antirreglamentaria, que inflexiblemente señalaba el árbitro, consiguió en esta ocasión librarse de la vigilancia de Martínez y de Antón, y se filtró en el área enemiga. Meléndez, ante la inminencia del gol, salió decidido y al verse desbordado empujó con ambas manos a Lezcano, impidiéndole el disparo: No vaciló el árbitro en señalar el penalty y Rivera lo transformó en el gol que significaba la igualada; pero que había de ser el único del Celta en la tarde de hoy.

A partir del empate, se acentuó el dominio de los locales, pero las intervenciones del portero y defensas valencianistas malograron todas las ocasiones de gol que se han registrado en número más que suficiente para que en cualquiera de ellos hubiese podido el Celta encarrilar el partido por el camino del triunfo. Disparos de Ribera y Juan, cabezazos bien dirigidos del propio Juan, y de Manolo y de Domínguez, fueron rechazados por el guardameta visitante, o por Tatono o por Sol, condenando así al fracaso todós los intentos. Incluso Sol salvó bajo los palos un balón disparado por Jiménez, con Meléndez ya batido.

Esta presión continua de los vigueses hacía presumir que en cualquier momento podrían inclinar la balanza a su favor. Pero la suerte no ha querido acompañarles, y cuando ya iban transcurridos treinta y siete minutos de la segunda mitad, se registró la jugada que había de decidir la contienda. Valdez, en fuera de juego, recibió un balón y se plantó solo ante Alarcia. Ningún jugador céltico hizo nada por impedir la penetración y el avance del extremo valencianista. El mismo vaciló por un momento, pero optó por continuar, y ya muy cerca del portal céltico, envió la pelota a la red. Los jugadores locales esperaban que el árbitro invalidara a jugada; pero ante la sorpresa general, Sánchez Ibáñez señaló el centro del campo. Rivera dialogó con el colegiado de turno; pero éste se mantuvo firme en su decisión y el gol subió al marcador.

Así quedaba inapelablemente resuelta la pelea en favor del Valencia, y a esta reacción contribuyó tanto el error de apreciación del árbitro como la injustificable inhibición de los jugadores del Celta que permitieron a Valdez consumase en solitario su avance hacia la puerta de Alarcia. A partir de aquí, imperó el descóncierto en las filas célticas y el triunfo del Valencia lo afianzó, en el último minuto, Sergio aprovechando una ocasión propicia para batir
nuevamente a Alarcia y establecer el definitivo 3-1.

El arbitraje de Sánchez Ibáñez, al que los jugadores no dieron ninguna complicación, pese, a lo cual mostró la tarjeta blanca a algunos de ellos, dos por bando, ha tenido errores en la aplicación de la ley de la ventaja; pero el error más importante ha sido el no haber señalado el fuera de juego de Valdez.