Ficha de partido: 03.10.1965: FC Barcelona 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Re
21'
Roberto Gil
33'
Descanso
45'
Muñoz Cerdá
80'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

El hecho de la derrota sufrida por el Barcelona a manos del siempre batallador y monolítico Valencia, ha producido el efecto de un descubrimiento y, sin embargo, fue la consecuencia de una serie de factores que pudieron ser perfectamente individualizados. En primer lugar, la portentosa actuación de Zamora en la puerta del Valencia. Y esto hasta tal punto que sin jugar más ni menos el Barcelona, sin apartarse de la línea de sus actuaciones anteriores en esta temporada, en cualquier otro partido sin ese Zamora en el marco contrario tal como jugó en esta ocasión, el Barcelona hubiera ganado con la misma holgura o los mismos apuros que ganó antes al Mallorca, el Sabadell o el Betis. Con otro portero o sin Zamora con su insuperable acierto, el Barcelona hubiera vencido con uno o dos de los remates que en ninguna otra circunstancia nadie hubiera detenido o desviado como lo hizo Zamora. Esta sola consideración es suficiente para justificar la derrota del Barcelona. El Barcelona se halla en una situación de equilibrio inestable que puede inclinar en contra cualquier factor adverso. Y adverso y de importancia decisiva fue sin duda alguna la labor de Zamora anulando los mejores intentos (Re, Pereda, Seminario, Rifé, Vicente) de toda la temporada.

Quítenle a cualquier equipo a la vez dos jugadores de la clase y eficacia de Benítez y Muller y enfréntelo con un contrincante que viene respaldado por una reciente y contundente victoria sobre el Eeal Madrid y verán las consecuencias en su rendimiento y el peligro que amenaza a sus aspiraciones. Este fue el caso del Barcelona frente al Valencia. Sin embargo, vuelvo a repetir que, sin la actuación de Zamora en esta ocasión, ni aquejas bajas hubieran resultado tan decisivas. La misión del portero es efectivamente defender la meta y que lo consiga con éxito no es más que el cumplimiento de su misión. Pero que lo consiga tres o cuatro veces en un solo partido cuando fuese batido todas o en alguna de ellas hubiera sido normal, rebasa los límites de la efectividad y entra en la consideración de decisivo. Zamora decidió en esta ocasión el desenlace del partido. O, por lo menos, influyó decisivamente para que el Valencia no perdiera. Si, además, ganó, hay que buscar otros motivos para explicar además por qué lo consiguió y por qué perdió el Barcelona, su contrincante. Aquí cobra su posible valor las ausencias de Benítez y Muller.

Me refería el domingo al escaso aprovechamiento de ese cuarto defensa que queda libre cuando enfrente sólo hay tres delanteros. Y el Barcelona contra el Valencia puso en práctica un ensayo de solución que, si no es totalmente original, sin embargo resulta interesante y por lo menos curioso. En esta ocasión, pues, el hombre libre no fue Olivella, colocado entre los defensas y su portero, sino Gallego, entre los defensas y sus volantes, actuando como un medio centro pero algo retrasado. Así, Guillot, que ocupaba el centro del trío atacante del Valencia, pasaba de Gallego cuando iniciaba el contraataque a Olivella cuando entraba en el área defensiva. Pereda y Fuste formaban la línea media enfrentándose a Poli y Sánchez Lage, porque en el Valencia el ala izquierda de la delantera realizó las funciones de los volantes y con Egea como cuarto defensa marcando a Be, Roberto, el otro volante, quedaba un poco en la misma, posición que Gallego en el Barcelona, aunque al dedicarse más preferentemente al mareaje de Seminario, dejaba más suelto al central Mestre como cerrojo. Con todo, el verdadero cerrojo del partido, en este interesante experimento en el que casi coincidieron ambos equipos para aprovechar el defensa libre, resultó serlo Zamora. Por otra parte, el motor del Valencia en el centro del campo, ya un poco en declive el veterano Sánchez Lage, fue con mucha eficacia el extremo derecho, Poli.

Esta colocación de los jugadores demostraba que el Valencia quería seguridades ante todo y que el Barcelona, sin prescindir de ellas, comprendía que le hacia falta tomar la iniciativa. Sin embargo, los dos primeros sustos fueron para su puerta al ceder Olivella córner a cabezazo de Guillot, y repeler el propio Olivella el remate de Navarro en el córner que le pasó a Sadurní. La réplica azulgrana pudo ser gol pero el tirazo de Pereda se estrelló en el larguero. Después de una fase de lucha intensa e indecisa en el centro del campo con un remate de cabeza de Gallego que salió fuera, hubo un ataque más profundo y codicioso del Barcelona con remates consecutivos de Vicente, Rifé y Re y rechaces de un defensa y Zamora con el pie, que el oportunista delantero centro azulgrana convirtió en el primer gol, a los ventiún minutos. Pudo parecer que el partido había entrado por el camino de un desenlace normal porque durante un largo período el juego no pasó de ser un peloteo de iniciativa azulgrana con remates imprecisos o desde lejos de Re, Pereda y Gallego y defensa y contras sin profundidad del Valencia. Pero a los treinta y tres minutos, una falta leve de Foncho a Muñoz fue castigada con saque indirecto y, ante la pasividad de los defensas y la inicial de Sadurni cuyo esfuerzo posterior resultó inútil, Roberto cabeceó muy angulado a la red estableciendo el empate a un gol.

El contratiempo azulgrana Sonó como un trompetazo de aviso porque ciertamente no estaba jugando el Barcelona con la soltura y agilidad que permitiesen esperar una fácil remontada. Hubo otro largo forcejeo y Pereda en saque de falta agarró otro tiro impresionante a media altura que Zamora detuvo en prodigiosa estirada junto al palo de la derecha. Faltaba un minuto para el descanso y fue la primera de las grandes intervenciones del portero valencianista que frustrarían los mejores intentos del Barcelona. En el segundo tiempo, el Barcelona, demostrando que había comprendido que necesitaba robustecer el ataque, presentó otra variación. Sacó a Pereda de su posición retrasada y le metió en la delantera casi sustituyendo a Vicente que alternó la permuta de extremos con Rifé con una labor de refuerzo a la media, en la que Gallego y Fuste actuaban en sus puestos abandonando toda postura defensiva. Los primeros minutos, sobre todo, se jugó profundamente en el campo del Valencia con todos los jugadores de los dos equipos metidos en él. Apenas habían pasado seis minutos se coló Re velozmente desbordando los defensas y su disparo a bocajarro lo replicó apuradamente Zamora en una salida desesperada resultando conmocionado. Poco después y en pleno acoso barcelonista un saque por falta de mano lo envió Pereda bombeado sobre el área del Valencia y Re remató de cabeza a la red. El arbitro, Ortiz de Mendibil, había señalado fuera de juego de Re y el gol quedó sin efecto. Hubo protestas del público.

Sin desanimarse, el Barcelona redobló sus codiciosos ataques facilitados (u obligando) por el repliegue casi total del Valencia que en muchas ocasiones sólo dejaría delante a Navarro o todo lo más a éste y Guillot, que terminó marcando a Gallego. Se sucedieron disparos de Fuste, incluso de Olivella, Pereda y uno de Seminario a tres metros de la puerta que «paró» con la cara de Rifé. El Valencia se defendía con apuros pero eficazmente, cerrando bien todos los huecos, a la vez que el Barcelona cometía el error de amontonarse por el centro, estrechando así la faja de ataque. Seminario, que estuvo trabajando como nunca, lanzó otro gran disparo, pero Zamora replicó con otra gran parada desviando a córner. Poco después, a cambio largo de Rifé (desde la izquierda), remató de cabeza Vicente ( en la derecha) a un metro de la puerta. Zamora, con enorme sangre fría, esperó ver largo de Rifé (desde la izquierda), remató de cabeza Vicente (en la derecha). A los veintiséis minutos de la segunda parte, esta jugada de Zamora culminó una actuación pletórica de éxito. El Barcelona siguió martilleando pero con menos fuerza cada vez. Fuste y Pereda tiraron mal. Gallego, desde lejos, parando con facilidad Zamora. Hasta Eladio lanzó un tiro sin suerte. Y entonces, con todos sus hombres replegados, el Valencia lanzó un contraataque velocísimo por el ala izquierda, con carrera de Poli y cambio raso y colocado que desbordó la salida de Sadurní y remate forzado de Navarro que logró a los treinta y siete minutos la victoria por dos a uno. Desesperadamente lanzó el Barcelona todos sus hombres —hasta Foncho avanzaría un par de veces por su banda— al ataque* y Vicente remató por última vez peligrosamente pero Zamora replicó con seguridad. Todavía hubo otra ocasión, pero Re y Vicente se estorbaron mutuamente. Y el Valencia. se llevó los dos puntos entre la decepción del público azulgrana.