Ficha de partido: 03.04.1960: FC Barcelona 2 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
2 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Gensana
30'
Martínez
38'
Descanso
45'
Joel Martins
76'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

Esta vez los azulgranu pecaron de optimistas y terminaron el partido muy nerviosos. El hecho es que no esperaban un resultado tan pobre ante el Valencia. Sin embargo, el equipo valenciano nunca ha sido adversario que se rinda sin pelear hasta el fin. Y tampoco ahora lo hizo por otra parte, el Barcelona contribuyó en gran parte con su propia actuación a ponerse difícil el desenlace. Así, pues, el dos a uno final es un resultado que se ajusta a los merecimientos de ambos contrincantes. Y aunque obtenido con penas y fatigas, no hubiera sido razonable otro menos favorable a los barcelonistas. Como primera conclusión hay que llegar a que la actuación de los jugadores del Barcelona no respondió a lo que se esperaba de ellos, produciendo decepción y nerviosismo, el Valencia jugó con tesón y dureza, sobre todo en los menesteres defensivos; pero este aspecto del encuentro, no obstante, es la causa pequeña del bajo rendimiento del conjunto azulgrana en cuanto a la eficacia de su delantera. El motivo mayor estuvo dentro del propio equipo barcelonés.

¿Dónde estuvo, pues, el motivo de que el Barcelona pasase apuros para batir desahogadamente al Valencia, un contrincante al que no se consideraba de cuidado? No cabe duda de que el Barcelona, cualquier equipo que forme el Barcelona, se compone de excelentes jugadores en cuanto a técnica y preparación. Pero esos magníficos jugadores, extraordinarios cada cual por sí mismo, necesitan, a pesar de sus grandes dotes, un conductor, un ordenador, un director que transforme ese insuperable conjunto de solistas en una suma que equivalga a la importancia de los sumandos para obtener de ellos su cabal rendimiento.

¿Alguno de ustedes vio por alguna parte o en algún momento esa batuta que condujese el esfuerzo barcelonista a través, de las dificultades que le opuso la concienzuda defensiva valenciana? Seguramente estarán todos de acuerdo en que esa fue la gran laguna que obstaculizó el rendimiento azulgrana, convirtiendo en una serie de esfuerzos sin conexión entre sí lo que de otro modo hubiera sido sin duda un fecundo trabajo de equipo.

Esta consecuencia era perfectamente previsible, pues en la lista de jugadores no figuraba ninguno capaz de realizar con éxito esa delicada, difícil y decisiva labor de aglutinar el trabajo de todos en un esfuerzo único y práctico. En estas circunstancias no se comprende el motivo que haya podido mover a la dirección técnica del Barcelona a hacer correr un riesgo tan innecesario como peligroso a su equipo, en un momento de compromiso de la Liga, al dejarle privado de la herramienta que podía serle de más utilidad.

Lesionado o reservado Suárez ¿no era Kubala el jugador más indicado para cumplir una misión que ni Kocsis, ni Evaristo, ni Vergés son capaces de desempeñar? Verdaderamente no se comprende cuál es el papel que se tiene reservado a un elemento, cuyo aprovechamiento es tan obvio que su inactividad es totalmente incomprensible, como es Kubala Lo cierto es que el Barcelona repleto de grandes jugadores, jugó este partido contra el Valencia sin otro apoyo que el de sus destacadas individualidades, y que, más por su propia ineficacia que por la efectividad que le opuso. el Valencia, bordeó el peligro de perder un punto que en las circunstancias actuales tiene un valor incalculable.

En el centro del terreno, donde se fraguan las ocasiones más eficaces tanto de ataque como de defensa, el Barcelona no consiguió imponer la superioridad que es necesaria para avanzar con peligro o defender con solidez. Es posible que eso sucediese en parte porque el Barcelona confió demasiado en ei peso decisivo de una ofensiva masiva, como lo demuestra la inclusión en su delantera de un trío central de ataque, lo que tuvo como consecuencia no disponer nunca de un hombre de enlace. Cuando trató de serlo Evaristo, no logró su objetivo, como tampoco lo alcanzó Vergés.

En cambio, el Valencia destinó a Walter ese cometido, despeñándolo con más acierto que como delantero puro, en cuya actuación falló la mejor oportunidad de establecer un dos a uno. que de haberlo conseguido entonces, al final de la primera parte, en lugar de a la mitad del segundo tiempo, hubiese dado a la amenaza valenciana un peligro mucho más inmediato y perturbador.

La situación vacilante del Barcelona se puso de manifiesto cuando en la segunda parte se fijó oomo primer objetivo defender su pequeña ventaja de dos goles (de Gensana a los treinta minutos y Martínez a los treinta y siete), encomendando a Coll una misión de refuerzo de la línea media y situando a Gensana en posición retrasada. El dominio territorial que de todas maneras había ejercido el Barcelona durante la primera mitad cedió a un choque más nivelado que el Valencia trató de aprovechar y cuya primera manifestación fue la gran parada de Ramallets a un tiro soberbio de Aveiro, a modo de preludio del gol valenciano de Joel a los veintidós minutos, que agudizó el momento critico que estaba atravesando el partido.

Resultó evidente que al aplomo del Valencia, que no tenía nada que perder, aun perdiendo el encuentro, replicaba el Barcelona con un irrefrenable nerviosismo, porque él si perdía mucho sólo con que empatase el Valencia. Agravaba más su situación el hecho de que la tripleta central de su delantera cojeaba más o menos, frente a la contundencia defensiva del adversario. El Barcelona, resueltamente replegado, pasó auténticos apuros en algunos momentos de esta fase, pero logró capear el temporal. El penal a Evaristo en los últimos minutos merece capítulo aparte.

Faltaban dos minutos para terminar el partido y el simultáneo acababa de anunciar el cuarto gol del Madrid en Granada. El Valencia había estado ejerciendo una dura presión contra la puerta de Ramallets, que se había salvado por los pelos. Entonces el Barcelona logró alejar la pelota y en rápido contraataque se metió en el área defensiva del Valencia. La pelota fue al encuentro de Evaristo, en inmejorable posición para marcar. Evaristo quiso, asegurar el gol, tan claro debió verlo, pero en el fugaz instante que tardó en preparar el tiro, fue derribado por Mestre. La jugada, dentro del área de penal, fue muy aparatosa, pero no impresionó lo más minimo al arbitro, Rey, en cuya labor había cometido ya otros errores de apreciación, en especial al tolerar sin castigarlo el juego a veces excesivamente duro de los valencianos. Así fue cómo el Barcelona se vio privado de un muy posible tercer gol y ganó el partido por dos a uno, un resultado muy apretado, pero merecido...