Ficha de partido: 17.02.1957: Valencia CF 1 - 2 Athletic de Bilbao

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 2
Athletic Club
Athletic Club

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Merodio
13'
Descanso
45'
Merodio
50'
Vicente Iborra
55'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Athletic Club

Records vs Athletic Club

Máximo goleador: Mundo Suárez (19 goles)
Goleador rival: Zarra (20 goles)
Mayor victoria: 5 - 0 (03.04.1949)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.10.1954)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

Se temia y así fué. El Valencia ha perdido con el Atlético de Bilbao, situandose en una posición un poco difícil en la tabla clasificatoria, porque en este instante crítico para el Valencia, no ha podido contar con el concurso de Fuertes, descalificado y con el de Mañó, enfermo, con lo cual ha desaparecido la base y eficacia de la delantera. La visita del Atlético se temía en gran manera, no sólo porque el Valencia se encuentra en una situación muy dificil, por no rendirle alguna de sus adquisiciones, haber envejecido elementos básicos del equipo y no renovarse debidamente otros con gente joven que pudiera, sino hoy, el día de mañana, venir a substituir a los que se están «yendo»; no sólo por estas circunstancias, sino porque para el Bilbao el partido de hoy era un partido de prueba.

Un partido que podia jugar sin las preocupaciones que arrastraba en el curso de la Copa de Europa de la cual, ya una vez eliminado, se ha quitado el complejo de tener que atender a las dos importantes competiciones. Por eso trajo a Valencia un gran equipo; un equipo en el que tal vez faltara algún titular, pero los que les han substituido es indudable que lo han hecho superándose y, posiblemente, a una altura que tal vez los ausentes no habrían alcanzado. Además de esto, Daucik les ha situado muy bien sobre el terreno, les ha movido con la táctica más adecuada para que sus condiciones brillaran y pudieran imponerse como lo han hecho, teniendo el Valencia que ir a merced suya durante todo el partido. Daucik situó a sus tres defensas de forma que marcaban de hombre a hombre y muy estrechamente a los tres delanteros valencianos en punta. Unas veces Padrón, Iborra y Seguí y otras Seguí era substituído por Pla, puesto que el extremo izquierda valenciano se retrasaba con muchisima frecuencia en ayuda de los volantes, con lo cual los dos defensas laterales del Atlético podían avanzar muchas veces hasta más de medio campo, facilitando así la labor de ataque de su equipo. Por otra parte, los cinco delanteris bilbainos, en constantes permutaciones y con desmarques y relevos facilisimos, llevaban de cabeza a la defensa valenciana, que no sabia a quien marcar, y arrastraban en su desconcierto a los volantes. Gracias a ello, la pareja Mauri-Maguregui se adueñó del centro del terreno y con la magnífca colaboración del veterano Gainza, pudieron no sólo frenar los intentos desordenados de la delantera valenciana, sino mantener en constante situación de ataque a sus delanteros.

El Valencia intentó, por obra de Quincoces y Paseguíto, poner un poco de orden a su juego, pero los otros compañeros no respondían, porque los defensas laterales no llegaban a situarse en el terreno y a marcar concretamente a uno de los atacantes bilbaínos, motivo por lo cual quedaban todos muy sueltos y en disposición de chutar a gol, apenas se les presentara situación propicia para ello. Y por otro lado, la delantera Atlética funcionaba magníficamente en las permutaciones constantes de los dos extremos y de los dos interiores, y en el retraso que Echániz llevaba a efecto en los momentos, escasísimos, de agobio para su puerta, aseguraban la integridad del marco defendido por Lezama, porque contaron además con la fortuna porque cuando apenas se llevaban doce minutos de juego, Merodio, en una jugada de gran suerte y hábil remate, se adelantaba en el marcador, cosa que ya proporcionaba una indudable tranquilidad al equipo de Daucik.

El Valencia reaccionó muy bravamente, pero sus intentos desordenados no teman continuidad y, sobre todo, el ala izquierda del ataque fallaba de una manera rotunda, con lo cual la eficacia de su delantera quedaba notablemente disminuida. Así se llegó al medio tiempo y cuando al iniciarse la segunda parte se esperaba una gran reacción por parte del Valencia, como consecuencia del ímpetu y del entusiasmo que ponían la mayor parte de sus componentes. se produjo eh segundo gol del Bilbao, que ya echó por tierra las esperanzas valencianas. Todavía, y en un intento desesperado que Paseguito proporcionó con su inteligencia y veterania, el Valencia consiguió su gol y realizó intentos muy meritorios para llegar al empate, pero el Atlético contaba con el dominio enorme de si mismo y con una velocidad a la que no podían seguirle sus adversarios. Además, por su mayor corpulencia, dominaban el juego por alto. La pelota mal dirigida por los jugadores del Valencia y favorecidos los bilbaínos por el viento que soplaba a sus espaldas, fué excesivas veces por alto, con lo cual todas las ventajas estuvieron, de lado de los corpulentos chicarrones de San Mamés.

Así, casi siempre el Bilbao se impuso por velocidad, por sentido del desmarque, por el acierto de sus constantes desmarques y permutaciones, llevando de cabeza a la defensa del Valencia y a los volantes, mientras que sus delanteros actuarón a su antojo y apenas se acercaban al área de penalty lanzaban imponentes remates que por suerte para el Valencia no fueron siempre bien dirigidos, porque en la tarde de hoy, para que todo fuera adverso, la seguridad de Goyo, evidenciada en otros partidos, dejó también bastante que desear y en una ocasión concreta tuvo que ser Pasieguito quien, situado sobre la misma línea de puerta, impidiera que un balonazo de Gainza la traspasara, aumentando así la ventaja para los de Bilbao.

El Atlético, que ha causado muy buena impresión, ha demostrado que está en un momento de buena moral y muy recuperado físicamente, a juzgar por las lesiones y enfermedades que venían aquejando alguno de sus componentes en las últimas semanas. Ha ganado con todo mérito y por el partido de hoy se advierte claramente que intenta realizar un esfuerzo final, con objeto de, sino alcanzar al líder, cosa realmente difícil, si al menos situarse en uno de los puestos más altos de la clasificación. Lezama ha hecho un magnífico partido; soberbia la defensa, sobre todo los dos laterales, los dos han podido jugar tal y como le gustaba al seleccionador Meana, avanzando sus posiciones, de forma que más de una vez se convirtieron en volantes y hasta en delanteros que proporcionaron materia prima a sus compañeros.

En el Valencia la figura del equipo ha suo Quncoces, gracias a él, el tanteo no ha sido mcuho mayor para el Atlético. Los laterales han ido un poco de cabeza ante la movilidad de los delanteros bilbainos. Goyo ha tenido una tarde de muchas inseguridades. En la delantera, una delantera impiovisada, el ala izquierda, Buque-Seguí, ha sido nula en absoluto. En cambio. Padrón, Iborra y Pla han actuado con mucho coraje, siendo los únicos que, de forma desordenada y casi siempre individual, han creado agún peligro para la puerta de Lezama. Padrón ha sido el que más juego ha realizado y con más sentido. El árbitro madrileño Caballéro, ha estado un tanto condescendiente con ciertas durezas del Atlético, sobre todo en un empujón que a poco de iniciado el partido dió Echániz a Pla, en el momento que éste se disponía a chutar. También a última hora ha pasado por alto unas manos de Etura dentro del área.