Ficha de partido: 15.03.1931: Real Murcia 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Murcia
Real Murcia
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Palacios
59'
José Vilanova
76'
Juan Costa
79'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: La Condomina
Aforo: 13.500 espectadores
Ubicación: Murcia / España 
Inauguración: 25/12/1924

Rival: Real Murcia

Records vs Real Murcia

Máximo goleador: Mundo Suárez (14 goles)
Goleador rival: Zamora (5 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (06.12.1936)
Mayor derrota: 0 - 5 (25.05.1933)
Más repetido: 2-0 (10 veces)

Crónica

Ante un enorme gentío se celebró este encuentro entre el Murcia y el Valencia, que fue jugado a enorme velocidad. El primer tiempo fue de dominio local. Los valencianos se replegaron ante su puerta, teniendo Cano que intervenir constantemente y salvando situaciones de enorme peligro. Pero llegó el final de la parte empatados a cero.

En el segundo tiempo el Valencia comenzó atacando, destacándose la labor de los medios. Los murcianos escaparon varias veces, pero estuvieron desgraciadísimos al chutar. En uno de estos ataques, a los catorce minutos, Melenchón hizo un penalty, que tiró Palacios, apuntándose el único tanto murciano.

El Valencia reaccionó, y en dos avances seguidos, con intervalo de pocos minutos, logró sus dos tantos, rematados con la cabeza por Vilanova y Costa, ante la desafortunada intervención del portero local. Los desesperados ataques del Murcia en busca del empate originaron un córner, que Melenchón despejó descaradamente con la mano, y en vista de la impasibilidad del árbitro, el público se echó al campo, interviniendo la fuerza pública para despejar.

El arbitro, luego de consultar con el delegado de la Nacional, siguió el partido, pero los valencianos se cerraron a una defensiva heróica, evitando el empate. En cambio, en las contadas intervenciones del guardameta local, estuvo muy mal. Terminó el encuentro con la victoria valenciana por dos goals a uno.

El arbitraje de García Soleto fue deplorable, por inepto y débil, permitiendo el juego durísimo y dando motivo a la invasión del terreno.