Ficha de partido: 12.09.2006: Olympiakos CFP 2 - 4 Valencia CF

Ficha de partido

Olympiakos
Olympiakos
2 - 4
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Konstantinou
27'
Fernando MorientesAsist: David Villa
33'
Fernando Morientes
39'
Ouaddou
43'
Descanso
45'
PantosZewlakow
46'
Castillo
66'
Julio CésarAnatolakis
68'
David SilvaJaime Gavilán
72'
Edu Gaspar
75'
Mario RegueiroDavid Villa
81'
Roberto Ayala
83'
Raúl Albiol
85'
Fernando MorientesAsist: David Silva
89'
Jorge LópezFernando Morientes
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Georgios Karaiskakis
Aforo: 33.334 espectadores
Ubicación: Atenas / Grecia 
Inauguración: 1895 (Reconstruido en 2004)

Rival: Olympiakos

Records vs Olympiakos

Goleador rival: Djordjevic (2 goles)
Mayor victoria: 4 - 2 (12.09.2006)
Mayor derrota: 1 - 3 (12.08.2005)
Más repetido: 2-1 (2 veces)

Crónica

El gran Valencia sale de su letargo. El club que disputó dos finales consecutivas de la Liga de Campeones a principios de la década vuelve a pisar fuerte en Europa . Anoche logró en Atenas una victoria de prestigio en un estadio prohibido para el fútbol español. Morientes firmó un hat-trick espectacular y Albiol redondeó el triunfo. El equipo de Quique, que supo sobreponerse a los goles griegos, continúa lanzado.

Triplete de Morientes en el infierno griego y victoria valencianista en su vuelta a la Champions. 2-4. ¡Casi nada! Un mazazo para los griegos del Olympiacos y una inyección de moral y confianza para un equipo en pleno crecimiento. Este Valencia puede dar mucho más. Es cuestión de que los engranajes se acoplen. El inicio de la temporada no puede ser mejor. El Valencia cuenta sus partidos por victorias. Y ayer salió aplaudido por el público griego, hostil hasta el último minuto. Al final se rindió ante su superioridad.

Ni un alma más hubiera tenido cabida en el Georgios Karaiskakis. Lleno total, Dio la sensación de que asistieron más de los 35.000 espectadores que es la capacidad del recinto de El Pireo. Overbooking. El colorido rojiblanco de las gradas, el uniforme del equipo griego, dejó a las claras cómo se vive aquí el fútbol. Como una masa uniforme, no cesó de gritar y animar a su equipo. Es lo que se ha venido a llamar el “infierno griego”, porque el clamor lleva en volandas a los jugadores y mete presión a cualquier rival. Pero al Valencia no le atenazó el ambiente. Bueno, al principio, sí. Los repetidos cánticos y el tremendo empuje inicial del Olympiacos le hizo pasar apuros. Muchos. Demasiados. Casi estuvo sobre las cuerdas. Los blanquinegros se limitaron a deshacerse del balón lanzándolo al campo contrario. Sin ton ni son. Sin ideas. Sin construir.

La presión iba creciendo conforme transcurrían los minutos, del mismo modo que se incrementaban los cánticos de ánimo desde la grada. Una comunión total público-equipo. Y eso que antes de comenzar, en el calentamiento Cañizares no tuvo reparos en elegir la zona más guerrillera y escuchar todos los improperios del mundo. Tal vez lo hizo como estrategia, para desgastar a un graderío enfervorecido que no se cansaba, no. No cesó en su empuje y el Olympiacos tampoco. Y claro, tanto va el cántaro a la fuente que al final llegó el gol. Konstantinou no desaprovechó un desajuste en los marcajes y el recinto ateniense se vino abajo.

Pero, lo que es el fútbol, ese gol sirvió para que al Valencia le sonara el despertador. El equipo se espabiló. Marchena y Edu, atenazados antes, dijeron que estaban allí para algo. Villa y Morientes empezaron a recibir buenos servicios y en un abrir y cerrar de ojos metieron el miedo en el cuerpo de los griegos. Dos goles en cinco minutos dieron la vuelta al marcador. El Valencia se ponía por delante, mandaba y pudo incluso haber resuelto con otro tanto.

En el segundo tiempo el Valencia salió más entero si cabe. Mandón. Batallador. Más decidido a hacer historia. Los guerreros que buscaba Quique volvieron a tocar el balón y llegaron con tremenda facilidad al área defendida por Nikopolidis que era quien empezaba a pasar verdaderos apuros. Villa es mucho Villa. Con sus movimientos, el guaje desestabilizó la defensa helena y por dos veces perdonó solo ante el portero griego. Hubiera sido la puntilla. Es la pena que le quedará a él y a los valencianistas, porque desde ese momento hasta el final el equipo griego se lanzó a la desesperada en busca del empate, que alcanzó por medio de Castillo en otro error defensivo. Era el minuto 66. Quedaba por delante todo un mundo. Veinticuatro minutos dan mucho de sí.

Hubo tiempo para sufrir y para hacer sufrir al rival. Ninguno de los dos equipos se dio por vencido. Empezar el torneo con un triunfo da alas para seguir creciendo, y este Valencia está en ello. Por eso no bajó la guardia. Cuando se decidió a ir a por el partido, no tuvo rival. Albiol hizo el tercero y Morientes el de la tranquilidad. El que decía que el Valencia había sentado una pica a los pies del Parthenon, deshaciendo la maldición de los equipos españoles que no ganaban aquí en Champions. La bulliciosa grada del estadio griego enmudeció con cada uno de los goles del Valencia, pero sobre todo con el de Albiol. Quedaban seis minutos, tiempo suficiente para que Morientes lograra el hat trick y se situara como séptimo máximo goleador en la Liga de Campeones.