Ficha de partido: 07.09.1924: Levante UD 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Levante UD
Levante UD
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Rafael Peral
3'
Urrutia
36'
Descanso
45'
Arturo Montes
70'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camino Hondo
Aforo: 500 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 03/09/1922

Rival: Levante UD

Records vs Levante UD

Máximo goleador: Arturo Montes (25 goles)
Goleador rival: - (14 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (22.05.1921)
Mayor derrota: 1 - 6 (24.07.1932)
Más repetido: 2-1 (15 veces)

Crónica

Es un hecho cierto que en Valencia se padece la enfermedad del futbol. Apenas si «oficialmente» habíanse dejado de jugar partidos de futbol en los que los más o menos ases deleitaban a sus incondicionales, y en toda esta semana pasada era un furor los comentarios que alrededor del partido de entrenamiento Valencia-Gimnástico se hacían. Pero aún más nos aferrábamos en la idea que en sí llevábamos cuando al entrar en la tarde del domingo vimos el hoy hermoso campo del Levante convertido en un hormiguero de gente hasta el extremo de no haber ni una localidad vacía ni sitio donde medianamente se pudiese distinguir alguna de las incidencias del juego que no hubiese un aficionado; digamos, y seguramente nos quedaremos cortos, que había
en el campo más de 7.000 personas.

¿La sensación que el anuncio del partido había causado respondió a la realidad de él? Para este cronista siempre un match Valencia-Levante trae consigo momentos vivísimos de emoción y certeza en poder descifrar el enigma hasta pocos minutos antes de terminar el partido, puesto que, aunque los dos onces de fuerzas no muy iguales, siempre que se ven frente a frente juegan con un gran entusiasmo y ganas de vencer. Cuanto menos el Levante.

Y así aconteció el domingo; los muchachos levantinos jugaron con un empuje y tren enormes, tanto que en la primera parte a ellos les correspondió la dirección del partido, obligando a que recordemos con placer la gran actuación del trío defensivo Reyes, Piñol y Llago. Llago, el muchachito pequeño que justo es consignar, dio ayer una vez más el mentís más rotundo a los que no les place verle ocupar el comprometido puesto de tanto compromiso como es la puerta de un equipo.

Puig, el ágil medio centro levantino, supo llevar a su equipo adelante, y por él sus compañeros de ala jugaron horrores hasta ser superiores todos ellos tres en la primera parte a sus adversarios del Valencia, por eso, cuando a los tres minutos escasos de juego Valencia había conseguido perforar ya una Vez el marco del Levante, se le vió crecer a ese muchacho delgado. fino, sonriente y empujando a su línea delantera al verse pasar un balón al interior izquierda Urrutia para que, comprendiendo la idea de aquél que lo es todo en en el Levante, consiguiese empatar con el Velencia. ¿Ganar? Ya habían entonces conseguido bastante. Habían empatado y lo que les preocupaba era mantener el resultado y bien que en toda la primera parte supieron defender la puerta, puesto que sin hacer una defensa exagerada de su marco, no pasó por él otro balón.

Pero... ese pero, que en fútbol nunca deja de existir, tuvo su aparición en el segundo tiempo y en que sin preocuparse de guardar fuerzas, los del Valencia, más duchos, supieron esperar pacienzudos a que sus contrarios se agotasen y así mediada la segunda parte se hicieron de tal forma los dueños de la situación que tan sólo a Martínez, que lo paró todo, se le debe no fuese más crecido el score. Sin embargo no pudo evitar, porque humanamente era imposible, que Montes, después do recibir el balón de Roca y haber driblado a Denten, soltase un tiro cruzado, de aquellos que le dieron fama al delantero centro valenciano de internacionable, que valió tanto como la victoria para su equipo.

Por lo demás, permítasenos decir que el Levante tuvo una actuación soberbia, enorme, sin que a nosotros francamente nos causase sorpresa, puesto que conocemos la labor de entrene que esos muchachos han llevado a cabo. Martínez, como decíamos, tuvo una actuación serena, justa, defendiendo con gran valentía su marco, sí que es verdad que eficazmente ayudado por Dinten y Tapia (M.), quienes completaron dicha gran defensa. Gonzalo y Mancha, acusan un gran adelanto, sin embargo este último llega siempre al final agotado, como sucedió ayer. No digamos nada de Puig que indudablemente fué el mejor de su equipo y uno de los mejores sobre el terreno.

A poco de empezar, cambiáronse de lugar Mario y Ricart pasando de extremo derecha y Mario al de izquierda. Son elementos que sin ser gran cosa no desentonan, e indudablemente de todos los cinco quien más completo estuvo fué Urrutia. Lafuente, lesionado al empezar la segunda parte, se retitró aprovechando estos minutos Aparici para suplirle y no desentonar del equipo, volvió a salir Lafuente y la buena delantera apretó aún más, pero sin conseguir deshacer el resultado favorable a los blancos.

El Valencia pudo ganar de más diferencia, pero la desacertada labor de la línea media en la primera parte, no dejó que los delanteros recibiesen de debida forma los balones por lo que poco pudieron hacer frente al goal levantino; Molina fué indudablemente quien más flojeó y gracias a la gran forma de Reyes y Piñol puesto que ambos bien colocados no dejaban pasar balón, que sino la victoria pudiera habérseles escapado.

Pero no obstante empezaron la segunda mitad y todos ellos rivalizaron en entusiasmo para alcanzar el balón y conseguir el triunfo. Ocasiones tuvieron varias para marcar, pero en mucnas ocasiones les notamos a la línea delantera, excepto a Peral, una encesiva prevención que no nos sabemos explicar. A última hora, y agotado Mancha, Rino centró cuanto quiso, haciendo entrar al remate a los delanteros, ocasion que dió varias melées inaprovechadas.

Arbitró Adrados, del Colegio Aragonés, quien fue llamado para arbitrar este partido exprofesamente y francamente es molestarse mucho el pasar tantas horas en tren. Para ese viaje no necesitábamos alforjas, con uno cualquiera de nuestro Colegio, teníamos suficiente, y más baratito. El Levante ostentaba un crespón negro en el brazo de cada equipier en señal de luto por la reciente muerte ocurrida a un pequeño infantil de su sociedad.