Ficha de partido: 03.10.1976: Valencia CF 2 - 2 Real Betis

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 2
Real Betis
Real Betis

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Sabaté
14'
Mühren
23'
Bizcocho
30'
Anzarda
38'
Lobo Diarte
43'
Descanso
45'
EsnaolaCampos
60'
Biosca
61'
Campos
61'
MegidoLadinsky
67'
Lobo Diarte
75'
Mühren
80'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Betis

Records vs Real Betis

Máximo goleador: Arturo Montes (10 goles)
Goleador rival: Unamuno (6 goles)
Mayor victoria: 7 - 1 (23.05.1926)
Mayor derrota: 0 - 4 (05.05.1985)
Más repetido: 2-1 (15 veces)

Crónica

Saltó la sorpresa en el estadio Luis Casanova en forma de este empate, uno más que viene a sumarse a los que se registraron en la jornada liguera de hoy, conocida ya en su totalidad cuando comenzó este encuentro. Así, pues, el Valencia, aunque sigue de líder, pensaba que podría aumentar su ventaja sobre los demás. Y no ha sido así.

La verdad es que resulta un poco raro admitir este empate, si bien hay que reconocer también la seguridad y la ambición con que el Betis ha jugado en todo momento, no resignándose a convertirse en la fácil víctima que parecía endosársele al principio, sino que jugó en todo momento con un cierto tono defensivo, con una dureza que hay que reprobar, sobre todo por la pasividad con que la permitió el árbitró, pero con una tenacidad y un entusiasmo admirables, que acabarían por convertirle en algo así como enfant terrible para este Valencia que se creía incontenible y que la experiencia demuestra que puede en un momento dado ser frenado, como indudablemente lo fue hioy, a pesar de que pudo y debió y mereció ganar el encuentro de todas partes. Es el caso que el Valencia jugó desde el primer momento al ataque, poniendo la directa por medio de sus punteros, esos dos delanteros goleadores, Diarte y Kempes, que junto con el juego que crea el holandés Rep, localizaron casi continuamente el partido en el área de penalty bético. Pero aquí había mucho orden, había buen marcaje y había, sobre todo, ganas de no ser batidos, aunque para ello se tuviera que apelar a recursos no permitidos por el reglamento.

Así hay que recordar que fueron cinco las tarjetas amarillas que él árbitro exhibió a los jugadores del Betís a lo largo del partido. Muchas amonestaciones que vienen a significar a lo que se hicieron acreedores los jugadores andaluces por un árbitro contemplativo y tolerante. La primera fue para Sabaté, por agarrar y entrar en falta a Diarte, a los 14 minutos. Por entonces, el dominio ya era persistente del Valencía, con mucho remate a puerta, especialmente de Saura, ya que los delanteros estaban muy marcados y se les daba menos opción para ello. No dio fruto porque Campos, el guardameta bético, estaba inspirado. Persistió el dominio valencianista y a partir de los veinte minutos se hizo menos acusado porque el Betis realizó alguna que otra penetración que fueron como una advertencia de que allí había un equipo respetable. El primer remate de Anzarda, desde cerca, fue atajado por Balaguer con dificultad. Hubo otra tarjeta a Bizcocho por entrar en falta también a Kempes, éste y Diarte eran los objetivos predilectos de la dureza de la defensa bética. A los 36 minutos hubo una escapada impresionante de Diarte, perseguido por un defensa, pese a lo cual el Lobo chutó sobre la marcha espléndidamente y Campos hizo una maravillosa parada.

Pero llegó el primer gol para el Betis. Fue a los 40 minutos. Sacó Mühren una falta desde la banda derecha y Anzarda cabceó la pelota como un rayo a las mallas. Era el sorprendente 0-1. El Valencia se lanzó como un vendaval sobre el área contraria, pero hasta un minuto antes del descanso no se produjo el tanto del empate, marcado por Diarte al rematar también de cabeza, de forma espectacular, espléndida, un centro que Adorno le remitió con no menos mérito después de una jugada que le propició Rep. Empate a uno, en la primera parte.

En la segunda persistió la avalancha valericianista ya con Diarte y Kempes buscando el gol como locos. También buscaban sus piernas los defensas béticos y tanto como sus piernas los agarrones, que menudearon. A los 16 minutos el árbitro amonestó a Biosca por dar un golpe a Diarte que casi le puso, KO y al guardamenta Campos, por entretener el juego. El Valencia persístió en su furiosa ofensiva menudeando las buenas jugadas. A los 24 minutos, Campos, que se lanzó abiertamete a atajar un balón que Diarte intentaba rematar, quedó lesionado. En un principio dio la impresión de que podía ser grave el percance, porque quedó inconsciente, pero después se repuso hasta el punto de resistirse a abandonar el campo cuando ya en la camilla le iban a entrar en el túnel hacia los vestuarios. Le sustituyó Esnaola, que tres minutos después encajaba el segundo tanto por medio de Diarte. La jugada se produjo en un adelantamiento de Kempes a Carrete, quien por la izquierda se disparó en una espectacular galopada centrando el balón y Diarte entró en competencia con un defensa y logró enviarlo a la red. Era el 2 a 1 para los de casa.

Así se mantuvo el forcejeo hasta el final del partido, y a dos minutos del término, al sacarse una falta contra el Valencia por medio de Mühren, la barrera defensiva se deshizo y el balón entró por su hueco, batiendo a Balaguer. Fue el tanto del empate, del sorpendente empate que le valía al Betis un positivo y el consiguiente negativo para el Valencia.

Un partido emocionante, en el que el Valencia jugó más que su adversario, se hizo acreedor a la victoria, pero ésta no le llegó. Hay que aceptar el juego y también reconocer, junto con las cosas feas que hicieron los béticos, el entusiasmo y la tenacidad con que se emplearon, a veces extralimitándose, con un buen partido de tono defensivo y un contraataque peligroso en que Mühren fue el hombre base y Cardeñosa y García Soriano, los más incisivos.

En el Valencia, Diarte acabó medio lesionado de golpes que recibió; Kempes esta vez no marcó, pero tuvo oportunidades. En general, el equipo se desenvolvió en un tono ciertamente discreto, porque el Betis no le dejó más. Lo que fue malo es el arbitraje del castellano Melero, malo, desacertado y apático, permitendo demasiadas brusquedades, durezas y faltas.