Ficha de partido: 23.02.1975: Valencia CF 1 - 0 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Migueli
60'
Toni Ferrer Díaz
65'
B. PérezMigueli
76'
HerediaTorres García
76'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

En las declaraciones de avant match, Michels no tuvo inconveniente en precisar que se hacia escasas, escasísimas ilusiones sobre el encuentro. Y añadió entre otras cosas que en efecto el Barça había ya centrado y como quien dice limitado sus aspiraciones a la Copa de Europa. Esta actitud barcelonista de una parte y de otra la irregularidad del once valenciano parecían pues convertir el partido de antemano en algo bastante parecido a una confrontación amistosa, a un partido sin trascendencia alguna y al propio tiempo sin significación.

Y en cierto modo así fue. Lo cual tuvo ventajas e inconvenientes. Las ventajas derivadas de esa falta de tensión fueron, por ejemplo la intachable corrección imperante, la corrección que presidió todo el encuentro y, el juego abierto y sin temores que unos y otros practicaron. Pero esa misma falta de pasionamiento determinó también, por otra parte, que el fútbol exhibido tendiera casi siempre al intento del brillo individualista, al fútbol digamos de adorno más que al fútbol de competición auténtica, siempre tan crispadamente preocupado de su inmediata eficacia. La confrontación apenas si llegó a presentar la estampa de un encuentro de Liga y únicamente en su última fase el clima adquirió la vibración propia de un match campeonil. Tampoco era para sorprenderse demasiado de ello, ya que de antemano conocíamos la actitud psicológica de resignación y conformismo de que había hecho gala por lo menos uno de los dos equipos y a cuya actitud su adversario no dudó tampoco en incorporarse.

Durante los primeros 45 minutos no anotamos en nuestro bloc ni un sólo remate a puerta que mereciera el nombre de tal. Algunos disparos barcelonistas más o menos apuradamente llegaron a merodear el área local, pero en ningún caso fueron dirigidos con peligrosidad y potencia a la meta de Balaguer. Se jugó aceptablemente en el medio campo, bien controlados los hombres más peligrosos de ambos equipos, pero se jugó en todo momento como ya queda apuntado a un ritmo tranquilo, casi casi cansino; sin que jamás hicieran acto de presencia los rematadores... Balaguer y Saduní, si intervinieron, fue para blocar centros pasados a los que no acudía ningún rematador o para hacerse con balones cedidos por las propias defensas.

Los chutadores de ambos bandos, alguno de los cuales figura incluso en lugares destacados de la tabla de artilleros, no dieron, en esta ocasión, fe de vida en ningún momento, en parte, sin duda, porque se les ato corto, se les vigiló bien y las coberturas trabajaron activarmente, pero también por falta de oportunismo propio, por ausencia de ritmo y velocidad y, en suma, por una especie de desgana que parecía ser la tónica definidora del «match».

Sin remates, sin situaciones de peligro en ninguna de las dos porterías, el único recuerdo que nos queda de esos borroros 45 minutos iniciales, es el de su estupenda corección, el de algunos intentos inteligentes de Rexach que no encontraron apoyo (Cruyff jugó en zonas misteriosas y no siempre demasiado operantes ni justificadas) y la buena labor de signo fundamentalmente preventivo y cauteloso de los hombres del nuevo Valencia, que dan la sensación, en efecto, de poseer algunas virtudes suficientes para devolver al once de le Ciudad del Turia su pasada brillantez. Aludimos de un modo concreto a Tirapu, Cerveró, Barrero y Ferrer. La jugada más clara de gol durante este primer período la tuvo en sus pies Asensi. En el segundo tiempo se repitió la historia al no saber aprovechar una entrega de Cruyff verdaderamente primorosa y mortal de necesidad.

Sin alterar planteamientos técnicos ni unos ni otros, el segundo tiempo adquirió una vibración más intensa y las situaciones de compromiso para ambos marcos merodearon. El Valencia llevó la mejor parte. Keita acertó a desmarcarse ahora con mayor malicia y Jara y Ferrer supieron organizar esquemas de ataque peligrosos. Ya a los tres minutos y tras una indecisión, Sadurni se vio obligado a ceder córner cuando el primer gol de la tarde parecía inevitable y muy poco después un cruce providencial de Migueli salvó otra situación de máximo compromiso. El Barça se vio forzado al repliegue durante este período, lo que no impidió que a lOs 18 minutos un avance profundo de Cruyff terminara con su derribo dentro del área por dos defensas blancos al unísono. Fue un penalty verdaderamente escandaloso, de antología, que el árbitro señor Martínez Banegas, convirtió en córner y se quedó tan pancho.

A los 20 minutos llegó el gol valencíanista, el que decidiría el partido, en una colada profunda de Ferrer por la izquierda con centro final tan cerrado que cayó debajo del larguero y el propio Sadurní, al intentar el despeje ayudó a que el esférico se introdujera en el marco. A continuación durante 10 minutos de intensa presión blanca se vieron las mejores jugadas de fútbol ofensivo de toda la tarde, en especial una brillante infiltración de Keita que tras dejar sentados a tres defensas azulgrana disparó con potencia, devolviendo el balón uno de los postes y empalmando a continuación Jara muy bien para que Sadurní, en su mejor intervención de la tarde, desviase a córner un gol perfectamente construido.

Desde este momento hasta el final (18 minutos) y coincidiendo con los cambios por partida doble del equipo azulgrana, el Valencia pareció replegarse como resignándose a defender la mínima ventaja obtenida y en consecuencia los barcelonistas pasaron al ataque y forzaron el ritmo, aunque lo justo. Un buen disparo de Neeskens que Balaguer no blocó pero consguió neutralizar, un remate rozando el poste dé Marcial, otro potente disparo de Rexach que se estrelló en el cuerpo del meta valenciano, de espaldas a la jugada, y batido ya, y a cuatro minutos del final otra situación clara de Asensi que, en vez de disparar a meta franca, optó por una entrega que no encontró el pie oportuno. Durante esta última fase del partido, el Barça pudo empatar, es verdad, y nadie hubiera podido discutir la igualada, pero de todos modos a los hombres de Michels les faltó decisión, empuje y garra. El mínimo triunfo valencianista resulta a fin de cuentas, justo y merecido.