Ficha de partido: 22.05.1960: Real Oviedo 0 - 1 Valencia CF

Estadio



Nombre: Carlos Tartiere
Aforo: 16.500 espectadores
Ubicación: Oviedo / España 
Inauguración: 24/04/1932

Rival: Real Oviedo

Records vs Real Oviedo

Máximo goleador: Waldo Machado (14 goles)
Goleador rival: Lángara (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (25.10.1942)
Mayor derrota: 0 - 7 (22.02.1934)
Más repetido: 1-1 (10 veces)

Crónica

Nadie esperaba que el Oviedo, equipo poco realizador, pudiera eliminar de la Copa de S.E. el Generalísimo al Valencia, que venía desde Mestalla con una renta de dos goles y que se caracteriza por la firmeza de sus líneas defensivas. Los hechos se encargaron de dar la razón a los pesimistas, y no sólo no se borró la diferencia, sino que los valencianos, con una tanto más, han decidido la eliminatoria a su favor con toda facilidad.

El Oviedo comenzó bien, atacando con firmeza, pero sin ligazón en sus líneas y el Valencia, con una táctica ligeramente de precaución, deshizo una y otra vez las débiles intentonas de las asturianos, neutralizando su ataques en el primer cuarto de hora, y marcando el tanto que les proporcionaba la victoria a los veinte minutos por mediación de Aveiro, aprovechando un fallo de Alarcón. Este gol había de ser el único de la tarde y el que confirmaba el pase del Valencia a los cuartos de final.

Los Ovetenses, a partir de este gol, se amilanaron, y el Valencia creció. Ningún jugador del bando asturiano tuvo la serenidad ni el arte suficiente para encauzar las cosas por derroteros más favorables; y el público, cansando de tanta mediocridad, dedicó palmas de tango y abucheó frecuentemente a los mismos.

Bajo un verdadero diluvio se jugó el cuarto de hora final del segundo tiempo en el que los espectadores de tribuna se dedicaron más a ver correr a los que ocupaban las localidades de grada, hacia otras cubiertas, que en preocuparse de lo que pasaba en el campo, donde se desarrollaba un juego anodino.

Después del descanso el Oviedo intentó mejorar su fortuna, y un disparo de Artabe que dio en el larguero, malogró la ocasión de un empate. Pero a partir de aquí el Valencia fue nuevamente dueño y señor del campo, y apoyado en la labor de sus medio, los delanteros, hombres ágiles y con ganas de jugar, pero sin grandes preocupaciones de aumentar el tanteo llegaron a dar el baile a los hombres de ARgila, que terminaron totalmente borrados y en medio de una pita general.

El Valencia se ha mostrado el equipo copero con que es en él tradicional. Una defensa enérgica, insalvable, para delanteros de poca profundidad como los del Oviedo, una línea de medios muy apañada y con gran juego, con una delantera en la que Ricardo fue el hombre efectivo, con frecuentes disparos a gol, un Walter malabarista que inició el baile, y Aveiro, Tercero y Mañó, tres excelentes elementos plenos de voluntad y entusiasmo.

Por el Oviedo sería difícil salvar otra cosa que la buena voluntad de Caldenteny que reaparecía después de una lesión de consideración y la de Hernández y Marigil, los dos defensas laterales que batallaron hasta lo imposible. Todo lo demás fracasó completamente. Y bien está, tanto el resultado de este partido como el pase del Oviedo al ostracismo hasta los comienzos de la próxima temporada.

Se lanzaron a lo largo del encuenteo diez córners contra el Valencia y seis contra el Oviedo. Arbitró con discreción el colegiado gallego Castiñeira.