Ficha de partido: 10.05.1959: Real Zaragoza 0 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Zaragoza
Real Zaragoza
0 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Antonio Fuertes
43'
Descanso
45'
Héctor Núñez
65'
Vila
65'
Antonio Domínguez
78'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: La Romareda
Aforo: 34.596 espectadores
Ubicación: Zaragoza / España 
Inauguración: 08/09/1957

Rival: Real Zaragoza

Records vs Real Zaragoza

Máximo goleador: Manuel Badenes (9 goles)
Goleador rival: Duca (6 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (14.02.1943)
Mayor derrota: 1 - 6 (19.04.1959)
Más repetido: 1-0 (13 veces)

Crónica

La Romareda ha sido escenario del primer escándalo serio de su historia y ha sido testido, precisamente, el secretario de la Federación Nacional. El motivo no ha podido ser otro. Ha sido la actuación totalmente desafortunada e incoherente del árbitro Ortiz de Mendívil, que con sus decisiones, no sólo ha perjudicado al Zaragoza, sino que ha llegado a exasperar al público, que ha reaccionado como se suele reaccionar en todas partes, insultándole en masa y arrojando al campo almohadillas y botellas. El motivo del escándalo, por lo menos el incidente inicial, se ha producido lejos de su presencia. El juego, se hallaba suspendido, porque se atendía en el suelo a Vila y a Piquer, lesionados en un córner. En tanto, en el área de defensa zaragozana, Núñez y Rodolfo daban musestras de su mutuo mal humor, sin que el árbitro lo advirtiera. Alguien que no fueron los liniers, le enteró, y Ortiz de Mendívil, decidió la expulsión de ambos jugadores mucho después de haberse producido los hechos.

Como anteriormente había anulado un tanto zaragocista, logrado en un remate de cabeza de córner, y como en el primer tiempo, había dado validez a un gol del Valencia en bien claro y evidente fuera de juego, la decisión arbitral, colmó la paciencia del público y ya el partido transcurrió en continua bronca. Fue la nota principal del encuentro, esta actuación del árbitro completamente desorientado, pretendiendo dar una sensación de energía que no podía ejercer, debido a su nerviosismo y a su absoluta falta de criterio. Fue culpa suya, por la concesión del gol valenciano, por lo que el partido adquirió aquel tono de escasa calidad, y que ganó el Valencia finalmente, en parte, por la actuación arbitral, y en parte, por la mala suerte zaragocista en dos o tres remates, y luego, en tercer lugar, porque el Valencia supo jugarle al Zaragoza para anularle, y le superó a lo largo del encuentro en genio y oportunidad. Sobre todo en oportunidad, porque los dos goles logrados fueron fruto de los dos únicos tiros a puerta.

El Valencia jugó sereno. Supo a qué salía al campo y supo sobre todo contestar al Zaragoza y dominarle en decisión. Fue un auténtico partido de Copa. El Valencia vino a Zaragoza con el recuerdo de la goleada que había cobrado en la Liga bien recientemente y decidido a no dejarse sorprender. Adoptó una posición defensiva, con un hombre, Tercero, situado en la línea de medios, pero batallador, atacante, impetuoso y eficaz. El mejor del once. Y así, jugando a favor de viento, interceptaban todos los avances del Zaragoza, a los que si bien Estiragués y Rubio, los iniciaban, se perdían en la lentirud de Murillo, José Luis y Mauro, que retenían siempre la pelota, los suficiente para perderla en la enérgica labor del Valencia, en la que sobresalía muchas veces los malos modos de Piquer. Dejaba el Valencia dominar al Zaragoza, pero en el área, decididos, desbarataban el pesado juego del Zaragoza.

Así, en tanto que en el campo zaragocista se notaba acaso el interés de Núñez, al que molestaba también el severo marcaje de Estiragués, en la meta valenciana la presión zaragocista no causaba nunca sensación de peligro. No atendió Ortiz de Mendívil a los chispazos entre Estiragués y Núñez, y por ahí explotó la bomba.

La mejor jugada del Zaragoza fue un magnífico remate de Vila, que pudo situarse ante Goyo y tiró fuerte. El balón dio en el poste izquierdo y salió rebotado, para darle en el derecho, para salir fuera del campo. Hubo otros remates y otros córners contra el Valencia, pero el partido se mantenía con empate a cero, cuando en una arrancada valenciana, Fuertes, en claro fuera de juego, y éste solo ante Lasheras, le tiró para marcar el primer gol, burlando su salido. Eso ocurría al terminar la primera parte. Y ya el árbitro fue despedido con una enorme bronca.

En la segunda parte, el Zaragoza salió también presionando mucho y llegó, como en la primera parte, a imponerse y dominar, y en un córner, Murillo remató de cabeza y marcó el gol que el árbitro anuló. Y quedaron en el suelo lesionados Vila y Piquer. La suspensión del juego duró un rato, y a lo largo de este periodo en el área zaragocista, Rodolfo y Núñez llegaron quizás a las manos. El árbitro, más tarde, decidió su expulsión y entonces el escándalo fue mayúsculo, y el partido estuvo suspendido varios minutos.

Reanudado el juego, el Valencia, siempre sereno, procuró contener las embestidas zaragocistas llevadas sin ninguna dirección, y se mantuvo sereno en el campo, llevando el partido a su aire. Al terminar, en una arrancada de Domínguez, salvó también la salida de Lasheras y marcó el segundo tanto del Valencia. Poco después, en un encontronazo entre Torres y Rubio, quedó lesionado el primero y tuvo que abandonar el campo. Así, el Zaragoza, jugando en evidente inferioridad numérica, fue perdiendo interés y el encuentro también bajó de tono y terminó con el resultado de 2-0 a favor del Valencia, en medio de una bronca estrepitosa contra el árbitro.