Ficha de partido: 28.09.1958: Real Oviedo 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Real Oviedo
Real Oviedo
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Juan Machado
40'
Descanso
45'
Lalo
46'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Carlos Tartiere
Aforo: 16.500 espectadores
Ubicación: Oviedo / España 
Inauguración: 24/04/1932

Rival: Real Oviedo

Records vs Real Oviedo

Máximo goleador: Waldo Machado (14 goles)
Goleador rival: Lángara (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (25.10.1942)
Mayor derrota: 0 - 7 (22.02.1934)
Más repetido: 1-1 (10 veces)

Crónica

El Estadio Cartiere ha registrado el segundo lleno de la temporada con motivo de la visita del Valencia, equipo al que se esperaba con fundadas precauciones, sobre todo después de su Victoria del pasado domingo frente al Atlético de Madrid. La tarde, con un calor realmente sofocante, había de influir sobre la energía de los jugadores, que en la segunda mitad del partido acusaron un gran cansancio. Todo el resto del tiempo fue llevado a un buen tren, aunque con muy poco fútbol, como el lector podrá leer a través de la reseña.

Jugó el Oviedo la primera parte frente al sol, y pese esto, a partir de unos minutos iniciales en que los valencianos parecían con ganas de atacar y la defensa asturiana se mostraba un tanto vacilante, fueron los ovetenses los que establecieron un marcado dominio territorial sobre el área levantina, dominio del que no se pudo sacar fruto porque la tripleta interior del ataque ovetense anduvo toda la tarde de cabeza, cosa en la que dicho sea por delante, le imitó a la perfección el trío constituido por los interiores y el delantero centro valenciano. En pleno dominio de los ovetenses y cuando ya iba a terminarse el primer tiempo, exactamente en el minuto cuarenta, Sendra envió la pelota sobre Walter, quien acosado por Marigil, disparó sesgado sobre la puerta de Caldenteny, éste toco con los dedos el balón, pero no pudo blocarlo, y Machado, que estaba al quite, no tuvo más que meter el pie para agarrar un disparo raso y muy fuerte que se convirtió en el gol de los visitantes.

No había transcurrido más que un sólo un minuto del segundo tiempo, cuando Lalo, muy oportuno, coronaba una magnifica jugada en la que habían intervenido Arbaizar, Xirau y Romero. El Oviedo, animado por su público, dominó todavía durante unos pocos minutos, para ceder luego en pleno desconcierto la mayoria de sus lineas, la iniciativa a los valencianos, quienes impusieron su tónica en el centro del campo, disparando desde lejos con las facilidades que es de suponer para Candenteny, a quien ahora, ademas, sus defensas arropaban con mucha seguridad.

A lo largo de todo el partido se han sacado séis corners contra el Oviedo y otros tantos contra el Valencia. Poco comentario, desde el punto de vista técnico, merece este encuentro en que los dos equipos se emplearon con precauciones defensivas, como conformándose de antemano con un empate que en verdad debió producirse a cero tantos, dada la ineficacia de los dos quintetos ofensivos.

El Valencia ha defraudado aquí. Se espetaba mucho más de él y también en verdad que se esperaba mucho más del Oviedo, que no ha satisfecho, ni mucho menos, a sus seguidores. En el bando valenciano hay que destacar la linea de volantes, tanto Sendra como Pasieguito y los dos unidos fueron los que llevaron la direccion de su equipo, esforzándose inútilmente por meter por la vía del éxito a la delantera, en la que tan sólo los extremos apuntaron rapidez y peligrosidad. Atrás, en el cuarteto defensivo, el mejor hombre fue Mestre, discretamente secundado por Sócrates y Quincoces; y en el Oviedo, la labor formidable de Marigil y de Alarcón en la defensa, la brega toda llena de pundonor de Sánchez, que tenía de compañero a Paquito, un muchacho debutante en estas lides y que sólo pudo apuntar algunas cosas buenas, y después, la ya apuntada inefectividad del quinteto de vanguardia, en el que Lalo, en la segunda tanda, y Arbaizar, durante los noventa minutos, fueron los destacados.

Un buen arbitraje del señor Marrón, que pitó todo lo que debía de pitarse y un desfile bastante descorazonado de estos hinchas del Oviedo, tan hambrientos de fútbol de Primera División que no acaban de ver.