Ficha de partido: 24.02.1957: FC Barcelona 3 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
3 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Basora
7'
Villaverde
14'
Descanso
45'
Martínez
56'
Esteban Areta
57'
Vicente Iborra
82'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Les Corts
Aforo: 60.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 20/05/1922 (Demolido en 1966)

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

Si en los primeros minutos del encuentro jugado el domingo en Les Corts, entre el Valencia y el once azulgrana, llevaron ventaja en la iniciativa los visitantes, poco después había de producirse una latga y variada gama de buenas jugadas de los locales, a cargo, principalmente, de los delanteros, que con su esfuerzo personal, pero bajo la batuta de Kubala, hicieron que se llegase al medio tiempo con un tanteo tan francamente favorable, que el barcelonista medio o el usuario de entrada general simpatizante, se las prometían muy felices para por lo que respecta al ulterior, y siempre favorable, desarrollo del encuentro y su resultado final.

Los barcelonistas tejieron y destejieron sobre el césped de Les Corts, aun blando por las lluvias de la anterior jornada o por el riesgo que su cuidado requiere. Los valencianos, en menor grado, replicaron pero sin que su esfuerzo inicial y el que reiteraron a ratos en este prometedor y azulgrana cien por ciento primer tiempo, pasara más allá de Ramallets, quien muy seguro y confirmando su nueva, merecida y posible aceptación para el puesto de meta nacional, realizó espectaculares intervenciones.

El primer cuarto de hora les trajo a los azulgrana, por bien jugado, el merecido premio que dos goles suponen. Después, siguieron actuando tan bien como hasta entonces o más, pero el Valencia les cerró el paso a la meta de Goyo o a las alturas del marcador. Y a éste no llegaron más que los ecos de unos ¡ayes!, que son el reflejo de unos balones más mal que bien dirigidos, o la expresión de que el cancerbero estaba en su sitio, cual le corresponde, y es su obligación, para interceptar aquéllos. Hubo, eso sí, sus pinitos a cargo del Valencia, y hasta una jugada de Areta quebróse en el travesaño del marco de Ramallets, para que se llegase al descanso con ese dos a cero esperanzador.

Faltando más de media hora para el final, el Barcelona se situaba ya en un tres a cero, obra y gracia de Eulogio Martínez, quien desde uno de esos ángulos que sólo él nos viene demostrando como posibles en Les Corts, batía de nuevo a Goyo, que con algunas indecisiones, fue bajo su marco uno de los más eficientes valencianos de adopción con que cuenta el equipo visitante, no muy bien clasificado este año pese al esfuerzo que su entrenador Miró rinde para que aquélla hubiera sido mejor.

Con este tanteo tan favorable, en casa especialmente, la siesta se imponía. Y así vimos decaer a los volantes azulgrana. Uno por empeñarse en ir a entremezclarse o apoyar la insuperable labor, hasta aquel momento, de sus compañeros de ataque. Y otra, por hacer más de lo que podía y menos, también, de lo que hubiera querido. De esta pequeña informalidad se resintió la zaga azulgrana, por lo que, en la segunda parte, de su mitad para abajo, la media docena de hombres que componen las líneas de cobertura de todo equipo que se aprecie en algo, una ventaja conseguida, hicieron una marcha atrás alarmante para todos y en todo. El resultado favorable estuvo a punto de bambolearse, puesto que se rozó el empate a cargo del visitante. El simpatizante pasó de hombre confiado a mordedor de puros o de uñas. Y los responsables pasaron también lo suyo puesto que no se reaccionaba como era su deber ante el casi insospechado final de un encuentro que parecía fácil, antes de jugarse, y aún más en el descanso.

Aunque el ex-barcelonista Areta rozó o cayó dentro del fuera de juego, cuando el primer tanto del Valencia, poco más tarde habría de ofrecer este jugador otra muestra de lo que sabe, más lo que debe y puede hacer todo profesional cuando se enfrenta a su antiguo club en el que quizás no se habían dado, en su día, cuenta de su real valía. Este marcaje que suponía el tres uno, no tenía casi importancia si más tarde el propio y desmerecido (por su traspaso) Areta no hubiera sido el autor moral de otro que fue el que llenó de ansiedad a las mayorías congregadas en Les Corts. Areta, en hábil y valiente internada, tan valiente que después de centrar hubo que recogerlo al borde de la valla, pasó con centro retrasado y medido que estuvo a punto de interceptar Ramallets, al compañero autor del mismo quien de fuerte

tiro y a portería sin nadie, lograba el segundo y alarmante tanto valencianista. Una vez más se demostró qué no hay peor enemigo, en fútbol, que el jugador que se enfrenta a su anterior club y a sus antiguos compañeros. Por ello, gracias a un segundo tiempo en que el Barcelona se achicaba y el Valencia se agigantaba, en uno y otro según la labor negativa o positiva de algunos de sus más efectivos o renombrados integrantes, estuvo a punto de terminar con empate un encuentro de franco color azulgrana... hasta el minuto 57, en que tres goles a favor y «nada» en contra era el resultado lógico pero insostenible después.