Ficha de partido: 24.03.1957: Real Madrid 2 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Real Madrid
Real Madrid
2 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Mateos
32'
Descanso
45'
Di Stéfano
51'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Santiago Bernabéu
Aforo: 85.454 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 14/12/1947

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

A quienes desde los cafés y también a veces desde las bibliotecas se permiten creer en la total insustancialidad del fútbol, brindaríamos nosotros el espectáculo del domingo en el estadio de Chamartín para que aplicaran su despectiva lente a uno de los muchos fenómenos colectivos que el fútbol-deporte-espectáculo ofrece a la consideración de psicólogos y sociólogos.

El domingo actuó sobre la masa de cien mil espectadores, que ocupaban los graderíos del estadio, un acontecimiento lejano (la victoria del Barcelona en Vigo), produciendo un curioso fenómeno de nervosismo colectivo. Los tantos barceloneses, con su ganga de incertidumbre sobre el resultado final del torneo, pesaron sobre la multitud mucho más que el mismo espectáculo que contemplaba. No juzgaron los espectadores al Madrid en su actuación de hora y media, ni midieron la momentaneidad de su victoria sobre el Valencia. Contemplaron la actuación madridista con ojos en los que el triunfo azulgrána, en el lejano Balaídos, ponía un criticismo futurista. En el vencedor de Chamartín hubieran querido ver, no lo que veían, sino lo oue deseaban: el equipo fuerte y arrolíador, promesa segura de futuras e inevitables victorias que le llevaran, sin duda alguna, a la conquista del título de campeón de Liga.

¿Cómo se generó en el público ese confuso sentimiento de descontento? ¿Cómo se generalizó hasta superponerse a lo que acontecía en el terreno de juego y llegar a influir nocivamente en el ánimo de los jugadores? He ahí un tema de estudio que está pidiendo la formación de un amplio equipo de investigadores estadísticos como los que manejan en Norteamérica el famoso profesor Kinsey y sus colegas en los estudios de psicología colectiva.

Lo que le ocurre al Real Madrid es que en su condición de campeón europeo y de equipo, hoy por hoy, más prestigioso de Europa, le impone la obligación no sólo de ganar, sino de ganar convincentemente. No puede permitirse el Madrid jugar mal y cuando lo hace, como el domingo, produce a sus admiradores una impresión más dolorosa que la noticia de una de sus escasas derrotas. Jugó mal el Madrid porque la presencia de Santisteban en la línea media y de Marsal en la delantera rompió por completo el sentido unitario de su juego. Se convirtió en despliegue madridista en un grupo de pequeños despliegues, sin ligazón íntima. Kopa, encargado de la misión creadora a vanguardia, es un jugador excesivamente apegado a la pelota, prolijamente aficionado al regate horizontal y aun a retaguardia, que necesita excesivos zigzagueos para colocar luego con prodigiosa precisión, eso sí, el balón en el hueco más propicio. Tal pertinacia en la retención de la pelota destruye la velocidad estilística del ataque blanco y favorece la colocación de la defensa contraria.

Si sumamos a eso la absoluta desgracia de Marsal, uno de los jugadores más finos y hábiles del fútbol actual, pero también el hombre menos, combativo y temperamental del país, tendremos explicado el bajo porcentaje de ataques efectivos montados por el Real Madrid en relación con anteriores actuaciones del equipo. Añadamos las muestras de fatiga, no sólo física, sino también moral, de Di Stéfano, el extraordinario y ejemplar profesional, para que la decepcionante tarde del campeón europeo quede completamente explicada.

El Valencia jugó un partido sin brillantez, pero honradamente laborioso. Más que su típica, correosa dureza, sacó en algunas ocasiones a relucir un juego sucio, no peligroso para los adversarios, pero eficaz para destruir las infiltraciones peligrosas. Como el Sr. Gómez Arribas esgrimió esa peculiar habilidad de muchos arbitros para Ver que las faltas que aparentemente ocurren en el área han sucedido justamente a su borde, los valencianos pudieron sacudirse así las más grates amenazas de la tarde.

Pero no seamos injustos con ellos. Se batieron sin recurrir a tácticas extremadamente defensivas, cerraron sus líneas cuando la presión crecía, pero intentaron el contraataque con excesiva imprecisión en el pase de defensas a delanteros y sostuvieron largamente la igualada inicial. Más de media hora necesitó el Madrid para batirles y cuando lo hizo fue gracias a un rápido contraataque llevado hasta sus penúltimas consecuencias por Becerril. Su centro avanzado, lo remató Míateos desde lejos, y Goyo, calculando mal el bote de la pelota, no podo impedir que entrara en su portal.

A los pocos minutos de la segunda parte. Di Stéfano, en una de sus peculiares infiltraciones, batió y rebatió al guardameta, valenciano. Si a la primera le salvó el poste, en la segunda no quedaba ya recurso de apelación. Así se hicieron los dos soles del Madrid, que parecieron pocos a la clientela y que no fueron tan pocos si tenernos en cuenta que la vanguardia blanca sólo tiró 16 veces bajo los palos y que Goyo amarró sorprendentemente los cuatro mejores disparos de la tarde.

En la tarde mediocre del Madrid, partido sin calidades de conjunto, hay qne anotar como distinguidos a Marquitos, rápido y con sentido de anticipación, Becerril, sobrio y eficaz, Zárraga en su gran momento de esta temporada, y Kopa, con las salvedades que hemos anotado. Todos los demás estuvieron muy por bajo de su clase. Del Valencia destacaron Quincoces, eficaz y enérgico; Martín, más contenido que en otras temporadas; Piquer, laborioso, y Mañó, rápido y constructivo. Los delanteros levantinos no chutaron prácticamente a puerta, lo que explica muchos de los malos resultados de su equipo, No nos gustó (creemos que a nadie) el arbitraje del Sr. Gómez Arribas.