Ficha de partido: 14.04.1957: Celta de Vigo 2 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Celta de Vigo
Celta de Vigo
2 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Mauro
17'
Torres
27'
Antonio Fuertes
40'
Descanso
45'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Balaídos
Aforo: 32.000 espectadores
Ubicación: Vigo (Pontevedra) / España 
Inauguración: 1928

Rival: Celta de Vigo

Records vs Celta de Vigo

Máximo goleador: Mundo Suárez (23 goles)
Goleador rival: Hermida (9 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (28.04.1946)
Mayor derrota: 2 - 6 (24.11.1940)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

La desigual campaña que ha venido realizando el Celta en el Campeonato de Liga, le ha llevado a tener que defender su condición de equipo de Primera División, en la penúltima jornada. Esta circunstancia otorgó al encuentro con el Valencia un carácter realmente decisivo y trascendental y, como suele ocurrir casi siempre en estos casos, ello fué razón y causa para que ninguno de los dos protagonistas brindara a la numerosa concurrencia una actuación brillante.

Aunque el Valencia se nos mostró muy flojo en relación con temporadas anteriores, no por eso dejó de poner interés y entusiasimo en la contienda. Sin duda, con el propósito de mejorar su posición en la tabla y de hacer méritos ante una afición, que como la céltica, tampoco eStá muy satisfecha del rendimiento del conjunto valencianista, los muchachos de Luis Miró salieron a buscar el triunfo. Y hay que reconocer que en la mitad del campo realizaron fútbol más preciso, mejor trenzado y bastante más vistoso que el practicado por los célticos. Pero ya en las áreas enemigas los delanteros de Mestalla no han demostrado excesiva agresividad ni se arriesgaron demasiado en el afán de buscar el gol.

Digamos sin embargo, en su descargo, que a partIr del minuto 14 el Valencia tuvo que afrontar la lucha prácticamente en inferioridad numérica porque, lesionado Fuertes, en un encontronazo con un defensa céltico, hubo de situarse como interior izquierdo, cojeando visiblemente, y pasar Areta a interior derecha. Y no obstante, lo que son las cosas, había de sor el renqueante Fuertes, el autor del único gol del Valencia.

No fue pues el Valencia, pese a todo, un rival que dio facilidades al Celta para que pudiera alcanzar la victoria salvadora. Los levantinos, que hoy se presentaron en Balaidos sin su tradicional atuendo blanco, vistiendo en cambio camisola rojigualda y con calzón negro, no se entregaron ni un sólo instante y sobre todo en el segundo tiempo del encuentro buscaron con ahinco la igualada y a punto estuvo de conseguirla Vila en un fuerte remate e cerca que Padrón, en hábil estirada, desvió a esquina. Buena prueba de que el Valencia puso empeño en su lucha con el Celta, es precisamente el hecho de que algunos de sus

hombres tras el descanso, se hubieran empléado incluso con excesíva dureza, dando lugar que el público exteriorizase sus protestas que por otra parte surgían con facilidad de los graderíos ante la incertidumbre del marcador y alentada también por la intranquilidad que motivaba el simultáneo. Esta fué, en líneas generales, la tónica observada por el Valencia de esta tarde en Balaidos. Frente a él el Celta no se empleó con la intrepidez y valentía que cabia esperar teniendo en cuenta la responsabilidad, la significación, la trascendencia y la acuciante necesidad da obtener la victoria.

Quede bien claro que no pretendemos decir que los célticos no se hayan batido con entusiasmo y voluntad. No. El Celta, desde un principio salió atacando de los medios. Pero esta inaplazable urgencia de tener que resolver la pelea a su favor hacia imperar el nerviosismo en la mayoría de sus hombres. Ciertamente era mucho lo que se jugaba el Celta esta tarde y aunque dominaba con insistencia, la impaciencia del gol se prolongaba muchos minutos. Pudo haber llegado a poco de comenzar el partido a la salida de uno de los tres saques de esquina casi seguidos, que hubo de ceder el Valencia ante el continuado acoso de los locales, cuando Gutiérrez lanzó un fuerte disparo cruzado sobre el arco valencianista. Pero Goyo neutralizó el tiro en excelente parada.

Llegó por fin, a los 17 minutos, el gol, como consecuencia de una internada de Monchito, que envió el cuero a Mauro, y éste, desde cerca, remató a la red. El tanto animó aún más a los célticos, y zagueros y medios valencianistas hubieron de multiplicar sus fuerzas para contener la avalancha. Sin embargo, a los 23 minutos, Gutiérrez lanzó a Torres, que se metió en el área sorteando varios contrarios, y ya cerca de la meta, disparó con potencia y seguridad para batir a Goyo, por segunda vez. Fue una brillantísima jugada del extremo izquierdo céltico, pero que desgraciadamente no había de prodigar a lo largo del partido.

Con el 2-0 en el marcador parecía que el Valencia había de ser presa fácil para el equipo local. Los célticos seguían en poder de la iniciativa y el visitante escapada solamente a ratos y se acercaba a la meta defendida por Padrón. Y en uno de estos avances, a los 40 minutos, forzaron un córner que fué sacado por Mañó. El balón llegó al lesionado Fuertes, que empalmó un zurdazo imponente al ángulo súperior entrando la pelota fulminante en la red sin que el portero céltico hubiera tenido tiempo siquiera de intentar detenerlo. Era el dos a uno que había de ser el resultado definitivo.

Porque en la segunda mitad la contienda tomó un cariz bastante más equilibrado. Pugnaron los célticos por una más amplia consolidación del triunfo, pero no pudieron realizarse sus propósitos porque tanto Olmedo, como Azpeitia y Torres, flojearon ostensiblemente y Mauro como tantas otras veces tuvo que batirse casi en solitario y continuamente obstaculizado por Sendra y Quincoces que muchas veces, al alimón, impidieron al ariete vigués su penetración en el área y algunas de ellas en forma no muy académica.

Sin embargo, pudo aumentarse el tanteo. En una ocasión al desviar Monchito un servicio de Mauro que atajó Goyo, y faltando tres minutos para la terminación en un corajudo intento de Mauro cae después de salvar a sus implacables vlgilantes disparó muy forzado y el meta valenciano neutralizó el esférico sin poderlo atenazar y éste salió providencíalniente a córner. Los últimos minutos fueron de acusado nerviosismo y en el campo y en los graderíos, respirando jugadores y público cuando el colegiado castellano, señor Caballero, señaló la terminación del partido con el mínimo, pero suficiente triunfo céltico. Y decimas suficiente porque con esta victoria el Celta, podemos decir, se asegura su permanencia en la División de Honor.