Ficha de partido: 26.02.1956: Valencia CF 0 - 1 Atlético de Madrid

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: At. Madrid

Records vs At. Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (16 goles)
Goleador rival: Gárate (12 goles)
Mayor victoria: 9 - 1 (13.09.1936)
Mayor derrota: 0 - 5 (10.11.1985)
Más repetido: 1-1 (20 veces)

Crónica

En un partido muy disputado, pero con exceso de nervios y no pocos desaciertos, el Valencia fue batido, a domicilio por el Atlético de Madrid, por un tanto a cero. Ofensiva mutua y juego a gran tren desde el principio, con mayor profundidad de la delantera local, dando lugar a emocionantes y laboriosos forcejeos en el área madrileña, para, poco a poco, ir imponiéndose el Atlético, que malogró varias ocasiones de notoria ventaja, por deficiente puntería de los rematadores. El Valencia no acertaba a recuperarse y muchas veces fue la suerte en el momento supremo la que salvaba los desesperantes errores de algunos de sus jugadores, frente al gran juego rojiblanco. Todo ello dará idea de que el partido, con frecuentes interrupciones de juego, por la táctica destructiva, transcurría con progresiva disminución de calidad, llegándose al descanso con ligera reacción valencianista, pero sin inaugurarse el marcador.

Comenzó presionando el Valencia en la segunda parte, pero el Atlético no dio facilidades para el remate acudiendo incluso a procedimientos antirreglamentarios, que quedaron sin sanción. Salvo aislados contraataques madrileños, realizados con brío y decisión, el Valencia sigue ejerciendo dominio con fases de verdadero agobio para los visitante, que tuvieron que replegarse, defendiéndose con tesón. En las postrimerías del encuentro y en vista de lo infructuoso del dominio, el Valencia fue desalentándose, lo que aprovecharon los rojiblancos para efectuar rápidos y bien conjuntados avances, forzando un córner, que, sacado por Miguel, lo remató Martín a las mallas, siendo así el único gol de la tarde, cuando faltaban cinco minutos para el final, al que llegó el Valencia totalmente desmoralizado.

Tanto uno como otro equipo tuvieron numerosas oportunidades, aunque en períodos distintos, para resolver el encuentro entre valencianistas y átléticos. Y se dio el caso de que el equipo de Madrid, que había dominado durante casi toda la primera parte, sin sacar provecho, de su ventaja, consiguiera el gol en el segundo tiempo, que fue precisamente favorable al conjunto de Mestalla. Un partido de demasiados nervios por uno y otro bandos, incurriéndose en constantes desaciertos, sobre todo por el lado valencianista, cuyos jugadores no se entendieron casi en ningún momento. Porque en rapidez, cohesión y coraje, les superó siempre su adversario, aun en los momentos de mayor apuro para el marco visitante, como ocurrió a lo largo de la segunda parte.

De los magníficos avances madrileños, en la primera mitad, eran casi siempre principales promotores Escudero y Collar. Pero los rematadores andaban parcos en su cometido, contribuyendo también a este negativo resultado el sector embarrado en el área. Y así, el Atlético, en los primeros 45 minutos, desperdiciaba ocasiones ventajosísimas, como por ejemplo, en aquel remate de Molina, solo ante la puerta, rechazando la pelota Timor con la pierna, en su desesperada salida. Poco después, una escapada de Miguel, que dejó atrás a la defensa local, y su disparo, muy cruzado, a portero batido, salía fuera. A punto de señalarse el descanso y en una reacción valencianista, hubo momentos de gran confusión en el área visitante, merced, sobre todo, al empuje de los extremos locales, pero la pelota se empeñó en no entrar tampoco.

Ya después del descanso, el ataque impetuoso y desordenado del Valencia, era frenado por los madrileños, situados en prudente repliegue. Fue entonces cuando el Valencia desaprovechó continuas ocasiones de ventaja para hacer funcionar el marcador. Y es por eso, los valencianos fueron descorazonándose hasta consentir que ya en las postrimerías cambiara la decoración y fuera el enemigo el que, acosando con empeño, consiguiera el gol de la victoria. Otra actuación, pues, decepcionante del Valencia, cuya delantera ha sido ensayada de diversas formas por unos cuantos partidos a esta parte, sin haber acertado todavía. Únicamente los extremos y algunas cosas aisladas de Wilkes, es lo que queda en la memoria del espectador. Tampoco los medios volantes tuvieron su tarde, y la defensa, a excepción de Quincoces, anduvo irregular, manteniéndose con bastante seguridad Timor en la puerta, aunque a decir verdad, los madrileños no le inquietaron gran cosa con sus remates.

Y hemos así apuntado el defecto de la delantera del Atlético de Madrid, compuesta por elementos de notable valía, que saben jugar con rapidez y cohesión, pero que, a la hora de la verdad, se embarullan o retienen demasiado la pelota. Los dos extremos, con Escudero, jugador siempre eficaz y de gran movilidad, fueron los más destacados de esta línea, que con la de medios volantes fue lo mejor del equipo. La defensa, en la que sobresalió Herrera, se comportó con algunas brusquedades. Pazos cumplió en todo momento. El Sr. Gardeazábal no quiso buscarse complicaciones y, aparte de algunos errores, dejó sin sancionar faltas en las dos áreas.