Ficha de partido: 24.01.1954: Real Oviedo 2 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Real Oviedo
Real Oviedo
2 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Antonio Fuertes
11'
Areta
16'
Descanso
45'
Areta
53'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Carlos Tartiere
Aforo: 16.500 espectadores
Ubicación: Oviedo / España 
Inauguración: 24/04/1932

Rival: Real Oviedo

Records vs Real Oviedo

Máximo goleador: Waldo Machado (14 goles)
Goleador rival: Lángara (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (25.10.1942)
Mayor derrota: 0 - 7 (22.02.1934)
Más repetido: 1-1 (10 veces)

Crónica

La gran entrada que registró hoy Buenavista, acaso la mayor de la temporada, y en el peor de los casos comparables con la del día del Barcelona, se justifica por el hecho de que durantoda la semana la prensa regional estuvo haciendo la propaganda del partido a base de pintar al holandés Wilkes como un superfenómeno, y al Valencia como un conjunto poco menos que imbatible. Esto, unido a la gran necesidad, mejor a la angustiosa necesidad que el Oviedo tenía de los puntos, atrajo a la ciudad un contingente enorme de aficionados de toda la provincia, ya que además, el día fué realmente maravilloso.

Por eso el estadio ovetense, cuando el señor Iturrioz, árbitro vizcaíno, que fué auxiliado en la contienda por colegiados de la misma region, alineaba a los equipos, ofrecía un magnífico aspecto. Le correspondió al Oviedo jugar el primer tiempo frente al sol, y desde los primeros momentos el partido se mostró movido e interesante, porque las dos líneas delanteras atacaban, y los peligros en una y otra puerta se sucedían alternativamente. Sin embargo, había mayor peligrosidad en las internadas de los valencianos, que dirigidas por Wilkes, llegaban más al fondo a los terrenos ovetenses, en los que la defensa se mostraba un poco nerviosa, sin duda alguna, influenciada por esa aureola de que el holandés había llegado precedido. A los once minutos, el Valencia tenía su gol en el marcador. Fué consecuencia de una jugada que nació en Pasieguito, que continuó Wilkes internándose en el área del Oviedo después de burlar a Falin y a Luisín y que remató Badenes de un tiro fortísimo cruzado a media altura, contra el que nada pudo hacer la estirada de Argila. El Oviedo contraatacó con ánimo y cinco minutos después, el empate estaba conseguido. Se hallaba por entonces el Valencia lanzado a la ofensiva y en un despeje de Falin, la pelota fué a Pacheco, quien bombeó sobre el marco de López, para que Areta, muy bien colocado, cabeceara la pelota a la red. A partir de aquí, y animado por el público, el Oviedo inquietó unas cuantas Veces al meta levantino, pero en seguida el Valencia se adueñó de la iniciativa y Argila tuvo que lanzarse por tres veces a los pies de lo delanteros visitantes para evitar en tres jugadas de verdadera heroicidad, tres goles que el público había cantado ya. Y con el empate a uno, nada tranquilizador para los asturianos, dada la marcha de los acontecimientos hasta entonces, llegamos al descanso.

Pero en la segunda parte cambiaron las tornas, y al Valencia, dominador del primer tiempo, sucedió un Valencia plenamente domiado, encerrado la mayor parte del tiempo, en su terreno y en ningún momento encontró serenidad bastante para imponer su táctica y librarse del marcaje cerrado que el Oviedo sometía a sus hombres. Las situaciones apuradas para el marco de López fueron incontabtes, y aunque sólo en una de ellas, a los ocho minutos, se produjo el gol, la gran actuación del meta valenciano frustró otras cuantas y también la mala puntería, enviaron a las gradas balones que podían haber ido perfectamente a las mallas. Ese gol de los ocho minutos tuvo una ejecución parecidísima al primero del Oviedo. Pasieguito había despejado largo sobre Wilkes, pero éste, que vio a Toni llegar, abandonó la acción y permitió al defensa ovetense largar la pelota, también bombeada, sobre la meta de López, y otra vez Areta metió la cabeza y el balón se coló hasta el fondo del portal levantino, por uno de los ángulos. A partir de aquí, más dominio del Oviedo, sólo algunas reacciones esporádicas de los valencianos, que en dos ocasiones nada más, obligaron a intervenir a Argila, una de ellas para detener un buen disparo de Badenes, y otra para blocar un balón cabeceado en plancha por Gago.

A lo largo del encuentro, el Oviedo sacó ocho corners y el Valencia la mitad. El público asturiano esperaba a un Valencia mucho mas fenomenal, y sobre todo, a un Wilkes mucho más superior. Se esperaba aquí, poco menos, que un mago de la pelota, era un señor que se sacaba los goles de las mangas. Nada de eso ha ocurrido, y hay quien se ha considerado «estafado». Pero la verdad es que Wilkes dejó en Buenavista la constancia de que es un excelentísimo jugador, un gran dominador de la pelota, que dribla a la perfección y que posee un disparo nada despreciable. Su defecto, a nuestro juicio, es la frialdad, la gran indiferencia que deja pasar el juego cuando la pelota está en poder del adversario cundo éste logra quitársela. En toda la tarde no le hemos visto disputar un solo balón a nadie. Por encima de Wilkes y por encima de todos los jugadores valencianos, hoy estuvo Fuertes, conductor de su línea y creador de las jugadas que realmente inquietaron a Argila, porque Puchades se dejó comer la partida por Pasieguito, y en la defensa, solamente Monzó estuvo a la altura de las circunstancias, mal secundado por los laterales y con un López excesivamente indeciso y vacilante.

El Oviedo ha repetido el partido de entusiasmo que realizó hace quince días frente al Gijón. Su mejor hombre, y el mejor de los veintidós, ha vuelto a serlo Toni, al que ya es hora vaya echando la vista encima el señor Iribarren. Luisín comenzo con miedo a Wilkes, pero en cuanto le tomó la medida, le pudo netamente. Y no le dejo dar una a derechas. En la línea de medios, Pacheco hizo un partido más completo que Falin, que sólo en la segunda tanda demostró su indudable y excelente clase, y en la delantera, el hombre de la tarde fué el egarense Guillamón, que se ha mostrado más suelto que en los partidos anteriores, y con la misma facilidad asombrosa de disparo de entonces, y todos los disparos que salieron de los píes de Guillamón fueron duros y peligrosos, y sólo a la mala suerte puede achacarse que el delantero Ovetense no hiciese subir algún tanto en el marcador, y para él fueron las mejores ovaciones después de las que el público dedicó a Toni esta tarde.