Ficha de partido: 26.10.1947: RCD Espanyol 1 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
1 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Vicente Morera
42'
Descanso
45'
Epi Fernández
64'
Calvo
68'
Silvestre Igoa
70'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Permítanme ustedes que plagie una frase para afirmar que eso no lo digo yo; eso lo aseguran ellos. «Ellos», en este caso, son esa pléyade de sufridos y entusiastas españolistas que, ajenos a larrivismos, romanismos y tercerismos en discordia, mantienen impertérritos su fe en una ofrenda constante al ídolo que se desmorona día a día, cuarteado por algo que su entusiasmo se resiste ciegamente a reconocer como consecuencia de otra causa que no sea esa mala suerte que se ha hecho ya endémica y que condena a la ineficacia los mejores deseos y las más propicias ocasiones de los jugadores blanquiazules.

La mala suerte que persigue al Español es un estribillo que dura ya demasiado para que tras él no haya aparecido todavía una explicación aceptable a sus continuos, mejor que frecuentes, descalabros sobre el terreno de juego. Porque unos equipos se zafan de su mala suerte, otros, sucumben sin remedio. Pero el Español embarrancó en ella años atrás y no lleva traza de escapar a su sino ni dejar que sus simpatizantes respiren de una vez a sus anchas.

No debe enjuiciarse al Español por lo que no hizo frente al Valencia. A estas horas, cuantos presenciamos el partido del domingo tenemos confeccionada nuestra lista de omisiones que, de haber sido puestas en obra, hubieran podido cambiar el rumbo blanquiazul. Esto es muy fácil después de visto el resultado. Es más interesante preocuparse de lo que hizo el Español y cómo lo hizo. Anteayer, el Español que se alineó en Sarria dio de sí cuanto podía, pero este máximo no le bastó para imponerse al Valencia. Fue una actuación la del Español hasta vistosa, si se quiere decir así, pero no siempre lo más espectacular es lo más efectivo. Y al Español le faltó tanta efectividad en su delantera como le sobró brillantez, que fue exactamente el reverso de la moneda, en cuya otra cara estaba el Valencia. Tres jugadas más oportunas casi que peligrosas, pesaron más que todo el machaqueo inútil de los españolistas. Con sus tres jugadas decisivas, seguidas de los tres goles relámpago, el Valencia venció por tres a uno, porque un penal evitó el cero del Español. Cuéntese como se cuente, los cinco delanteros blanquiazules no suman cinco, aunque algunos de ellos considerados por sí solos valgan realmente por uno cada uno. La mala suerte endémica del Español es la mala delantera endémica que viene padeciendo.

A pesar de todo cuanto se diga, las cuatro o cinco pelotas que devolvieron los postes del Valencia deslumbraron demasiado para que sean muchos los que se conformen con la diferencia de goles contra el Español. Aunque en fútbol es inútil razonar con números, conviene no olvidar que Eizaguirre no intervino en más de tres o cuatro remates a puerta y que, batido limpiamente en otras ocasiones, sus defensas solventaron la dificultad en unas, mientras los propios delanteros blanquiazules malograron las restantes. Pareció como si los jugadores españolistas se reconociesen incapaces de batir aquél Eizaguirre demasiado mayúsculo que amparaba la puerta del Valencia, aunque en realidad no demostró otra cosa que conservar un estilo impresionante respaldado por su inalterable serenidad. La otra figura del partido, Fábregas, acusó estar en buena forma y aun sin poder ocultar el paréntesis de ausencia, ocupó con eficacia su sitio y procuró abrir el juego de su delantera. Pero Fábregas, lo mismo que Celma y Llimós, envió demasiadas pelotas por alto, incidiendo así en uno de los errores capitales del conjunto blanquiazul. Ni los mejores delanteros sacarían partido de estos servicios y mucho menos los cinco españolistas jugando al fallo frente a hombres duchos y enérgicos comos los zagueros y medios del Valencia.

El encuentro fué dirigido por un árbitro que jugó de medio centro «a la moderna» y, naturalmente, no se enteró de otras cosas que las ocurridas a su alrededor en un espacio muy limitado de terreno. Fueras de juego, faltas dentro del área, un rebote a tiro, de Segarra que dicen que entró en la puerta del Valencia, y otras incidencias de este estilo pausaron inadvertidas para el señor Fombona. ¿Que no influyó en el resultado del encuentro? Aunque así fuera no importaría para censurar su economía de esfuerzo. En cuanto a los goles, marcó el Valencia el primero a los 42 minutos, aprovechando Morera un pase atrás de Igoa, después de haber dominado el Español casi sin interrupción y pegar en algunos momentos al Valencia contra su puerta; marcó de nuevo a los 17 de la segunda parte, mediante un cambio de Gago con escapada de Epi y remate raso; consiguió el Español el suyo de penal que tiró Calvo muy colocado, a los 21; y dos después, obtuvo el Valencia su tercero, al filtrarse Igoa entre lá descolocación de los zagueros. Igual que en el primer tiempo, el Español dominó durante las tres cuartas partes del segundo, pero fue vencido por 3-1. El Valencia, defendiéndose a veces con apuro, fue más maniobrero, más oportunista y dominó mejor la pelorta, logrando imponerse al Español.