Ficha de partido: 30.06.1929: Racing de Madrid 4 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

Rac. Madrid
Rac. Madrid
4 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
José Ródenas
5'
Fuertes
27'
Manolo Imossi
38'
Descanso
45'
Silvino Cervelló
50'
Menéndez
58'
Caballero
65'
Pérez
83'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Martínez Campos
Aforo: 2.000 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 1918 (Demolido)

Rival: Rac. Madrid

Records vs Rac. Madrid

Máximo goleador: Eduardo Cubells (11 goles)
Goleador rival: Caballero (6 goles)
Mayor victoria: 10 - 1 (04.04.1926)
Mayor derrota: 1 - 6 (13.09.1925)
Más repetido: 2-0 (2 veces)

Crónica

En defecto de la finiquitada competición de la primera Liga, apuró la afición esta colilla del torneo de segunda división: Racing madrileño contra Valencia F. C. En otra época, el programa hubiera satisfecho a los más exigentes. Los racinguistas fueron fieros enemigos de los valencianos, a quienes eliminaron del campeonato nacional. Pero, ahora, cansinos los jugadores, y agostada la afición, la perspectiva no era demasiado halagüeña, si a todo esto se añade que el resultado no podía servir al Valencia para ganar la cabeza ni al Racing para eludir la cola.

No fue, sin embargo, un epílogo monótono. El paralelismo casi siempre mantenido en el tanteo contribuyó a sostener el interés de la polémica futbolística, a la que ninguno de los dos equipos pudo contribuir con sus mejores elementos. Mas como todos llevaron un creciente entusiasmo, se salvó el espectáculo y el público no salió defraudado de la postrera jornada oficial del dilatado campeonato.

Tal vez un triunfo valenciano o, por lo menos, el empate, reflejaría más exactamente la marcha de la lucha, en la que la clase de los forasteros mostróse superior a la de los locales; pero hacia el final, en ese supremo esfuerzo tan característico de los grupos movidos por fuertes resortes de entusiasmo, el Racing consiguió destacarse y ganar el lance por el indispensable tanto del modesto margen.

Mejor organizadas las líneas valencianas, y de ellas más eficaz la de medios, el primer tiempo fue de iniciativa forastera, contrarrestada con entusiasmo por el mosaico local. A los pocos minutos de comenzar, en un despeje flojo de Martínez, recogió Amorós la pelota, la cedió rápido a Ródenas, y éste marcó el primer tanto. Para empatar, los racinguistas aprovecharon un córner, bien lanzado por Fuertes. Perdidas varias oportunidades por los delanteros de las filas valencianas (a los que los postes se opusieron como los más celosos guardadores de la meta), el segundo tanto fue un penalty que Imossi lanzó. Castigo motivado por una mano de Miguelón.

Pronto en el segundo tiempo, los valencianos, consiguieron despegarse aún más. Fue Silvino quien en una jugada personal marcó el tercero, de un buen shoot. Pero a partir de aquí, poco activo Molina y lesionado en la rodilla Amorós, desciende el grupo forastero rápidamente y el Racing sabe aprovecharse del decaimiento. Reverter hace un pase alto á Menéndez y éste empalma un buen tiro cruzado, que es el segundo tanto local. Luego en pleno dominio racinguista, que el público subraya con sus aplausos, sé suceden los peligros; que salva Pedret; pero al rato, Caballero, de un tiro largo y bombeado, entra el tanto tercero, que es el del empate.

Reacciona el Valencia en busca del triunfo, que se le escapa, y por unos minutos logra embotellar al Racing, pero pasa la fiebre y al tomar la ofensiva los rojinegros tienen más éxito. En una arrancada, Pérez alcanza un centro y hace el remate tan esperado como imparable. El tanteador señala cuatro-tres, y los locales se dedican los pocos minutos que restan a defender la modesta victoria. Y lo consiguen. Soto los briosos esfuerzos de ano y otro bando salvaron este postrer incidente del torneo de segunda división, y a este respecto los hombres más destacados fueron Castilla, Martínez, Menéndez y Rocasolano, por los vencedores, y los medios, con Silvino y Torregaray, en los valencianos. Espinosa, si no con acierto, silbó con cierto ponderado ajuste los frecuentes yerros.