Ficha de partido: 21.02.2007: Inter Milán 2 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Inter Milán
Inter Milán
2 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
David Albelda
27'
Cambiasso
29'
DacourtCambiasso
31'
Carlos Marchena
41'
Descanso
45'
David Villa (Falta)
63'
Maicon
76'
Hugo VianaFernando Morientes
77'
Julio CruzHernán Crespo
78'
David Silva
85'
Joaquín SánchezMiguel Ángel Angulo
85'
Burdisso
88'
SolariFigo
89'
Javier Zanetti
90'
Jorge LópezDavid Silva
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Giuseppe Meazza
Aforo: 80.000 espectadores
Ubicación: Milán / Italia 
Inauguración: 19/09/1926

Rival: Inter Milán

Records vs Inter Milán

Máximo goleador: Pablo Aimar (2 goles)
Goleador rival: Angelillo (2 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (04.08.2013)
Mayor derrota: 1 - 5 (20.10.2004)
Más repetido: 0-0 (2 veces)

Crónica

Las espadas están en alto. No hay nada decidido pero el Valencia ha dado un paso de gigante. El pase a cuartos de la Champions se decidirá en Mestalla con un marcador favorable. El 2-2 dice mucho después de visto el primer tiempo. Parecía que San Siro iba a seguir siendo un estadio maldito y al final el equipo de Quique salió vivito y coleando del recinto lombardo.

Tras un primer tiempo lamentable, los valencianistas enmendaron la plana. Nada que ver un periodo con otro. Primero, decepción, después ilusión y confianza. Y, además, el equipo estuvo muy cerca de hacer historia. La rozó. Cañizares se recuperó y Quique utilizó los otros mismos diez jugadores que el domingo desquiciaron a Barcelona. Idéntico equipo, con la citada permuta del guardameta manchego por Butelle. Todo igual, pero a lo largo del primer tiempo el espíritu era distinto.

Si el Barça, que es mucho Barça, se le subió a las barbas, el Inter llegó al descanso con un solo gol de ventaja, pero pudieron ser más. Eso sí, el tanto fue injusto, porque el remate de Cambiasso fue en clamoroso fuera de juego, pero subió al marcador del mismo modo que pudieron hacerlo dos o tres ocasiones más. Los de Roberto Mancini juegan de memoria. Nada de tonterías. Fútbol total. Cuando abren la carpeta de su muestrario, tienen de todo. Velocidad, aperturas, anticipación, intención, demarques, coberturas, apoyos, combinaciones, paredes, remates... Todo eso que se debe estudiar en la carrera de un futbolista de primer orden.

Desde el primer momento se vio un Inter superior. Los números le avalan. Dieciséis triunfos consecutivos. A pesar de que sean en el Calcio y que la Liga de Campeones es otra historia, este equipo es mucho equipo. Demasiado bloque para un Valencia timorato, cuyo juego no se pareció en nada al del domingo pasado. Todo lo contrario. El guión era distinto porque el fútbol del Inter, para su grandeza, tiene poco que ver con muy poco con el del Barça. Antes de cumplirse el cuarto de hora el Valencia ya tenía metido el miedo en el cuerpo. Un despeje defectuoso de Cañizares, con el balón paseándose por el área, y un inmediato remate de Ibrahimovic, que estrelló el esférico en el poste, y también deambuló cerca de la raya, fueron dos avisos de lo que se venía encima.

Y antes de la media hora, el gol en fuera de juego de Cambiasso, tras espléndido remate de Ibrahimovic que Cañizares despejó como pudo. De poco sirvieron las protestas de los valencianistas, encarados a un árbitro auxiliar que no se pronunció. Para entonces Albelda ya sabía que se perdería el partido de vuelta por la amonestación que le mostró Hansson, tras derribar a Figo. El consiguiente centro de esa falta desembocó en el gol interista, en el delirio de las gradas semivacías pero chillonas, y en la decepción de los seguidores valencianistas.

Desde ahí hasta el final del primer acto los de Mancini siguieron haciendo de las suyas mientras el equipo de Quique trataba de sacudirse el empuje sin saber cómo hacerlo. Había cedido la iniciativa, o se la había atribuído el Inter, pero la contra no hacía ningún daño. Se estaba viendo un monólogo de color azul y negro y los de blanco estaba ahí porque tocaba estar, como meros comparsas.

Sólo en tramo final de este periodo el Valencia enseñó los dientes. La única ocasión clara la tuvo Villa, que recibió un servicio sobre su pierna derecha, se cambió el balón a la contraria en quiebro a Córdoba, y remató raso, cruzado, ajustado al palo, fuera. En la caseta debió haber sermón. Una “Quiquina” que dicen algunos. El entrenador leyó la cartilla a los suyos que salieron si no más entonados, sí con otro aire. Por lo menos parecían decididos a regresar a Valencia con la cabeza alta.

El gol de Villa antes de la media hora enmudeció San Siro y dio oxígeno a los blanquinegros. El equipo estaba llegando más, y una falta en la frontal del área la ejecutó el Guaje con prodigiosa habilidad. Fue un mazazo para los de Mancini, que, sin embargo, no se vinieron abajo. Siguieron erre que erre y Maicon, tras pared con Cruz, hizo el segundo. Pero los de Quique tampoco se desmoronaron. Al contrario. Por momento se adueñaron de la situación y tras empatar con un golazo de Silva, pudieron haber resuelto incluso con un triunfo.