Ficha de partido: 06.10.2007: Valencia CF 1 - 2 RCD Espanyol

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 2
RCD Espanyol
RCD Espanyol

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Rubén Baraja
4'
David SilvaDavid Villa
19'
Riera
20'
Carlos Marchena
45'
Descanso
45'
Joaquín SánchezJavier Arizmendi
45'
Lacruz
53'
Fernando MorientesNikola Zigic
62'
ClementeChica
69'
Lola
72'
Moisés
75'
MohaRiera
78'
Luis García
80'
JonatasTamudo
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (21 goles)
Goleador rival: Martínez (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

El Valencia no ha digerido el palo del Chelsea. Anoche quedó patente. En cuatro días, dos remontadas rivales en Mestalla y sendos mazazos a las ilusiones de una afición que comenzó aplaudiendo y terminó pitando al equipo. Los de Quique querían sentenciar su futuro en la Champions y fallaron ante el Chelsea; anoche deseaban acostarse líderes de la Liga y nuevo trastazo ante un adversario que no vencía en Valencia desde el 31 de marzo de 2001. Esto no funciona.

De hecho, si algo no se puede cuestionar es la justicia del resultado. Sólo Hildebrand impidió con sus intervenciones que el marcador se desnivelara antes del minuto 79. El Valencia falló y a ello contribuyó Quique con los cambios excesivos que provocaron desajustes importantes en su esquema.

El primer tiempo resultó muy vivo, vibrante y por momentos frenético, algo que hay que agradecer a la predisposición con que llegó el Espanyol a Valencia. El conjunto de Valverde vino en busca de los tres puntos. No se conformaba con menos, de ahí su talante ofensivo, con el que puso en muchos aprietos al desdibujado Valencia.

Y no empezó mal el choque para los de casa, puesto que a los cinco minutos Baraja se reencontraba con el gol, algo que podía ayudarle en gran manera a mejorar su rendimiento. Pero los instantes que siguieron al tanto valencianista resultaron decisivos para el desenlace posterior del encuentro. En el 12 un enchufadísimo Villa pudo marcar el segundo tanto y sentenciar. No lo hizo y, para más inri, se lesionó seis minutos más tarde. Tuvo que retirarse y la baja fue más que sensible.

Sobre todo porque el Valencia de anoche no era el habitual, el que viene funcionando, mejor o peor, mas con la lección aprendida. Prescindir de Helguera, Joaquín y Silva a la vez fue un lujo excesivo que acusó el bloque, en el que además se estrenaban juntos en tareas ofensivas Angulo, Zigic y Arizmendi. Demasiado experimento como para que saliera bien, lo que se agravó con el peligro que siempre llevó el Espanyol.

La entrada de David Silva por Villa no mejoró apenas nada. El canario se situó como delantero, acompañando a Zigic, pero Angulo, que empezó bien, se diluyó y se perdió en acelerados centros al área rival, muchos de los cuales no llegaron nunca a su destino.

En la banda opuesta, la izquierda, peor todavía. Arizmendi no encontró nunca el sitio ni el ritmo. En anteriores partidos lo hizo bien en la misma demarcación, pero jugando su equipo como visitante, con espacios por delante.

Cuando a los 20 minutos, con Miguel como espectador de excepción, Riera estableció el empate, el Valencia comenzó a desmadejarse. Los desajustes en todas las líneas y la calidad en los hombres de ataque del Espanyol llevaron el nerviosismo a las gradas y convirtieron a los de Quique en auténticos flanes, incapaces de hilvanar alguna jugada.

Y menos mal que Hildebrand continuó en su línea de progresión que viene marcando desde que se hizo con la titularidad bajo los palos. El recital ofensivo visitante fue en aumento. Los de Valverde habían cumplido con su tónica de esta temporada de marcar en todos los desplazamientos, pero querían más. Y se fueron a buscarlo.

Con Torrejón y Moisés aguantando en el centro del campo, de ahí hacia adelante Valdo, Luis García, Tamudo y Riera dejaron en evidencia a los valencianistas una vez tras otra. Luis García –fichaje que Quique se cansó de reclamar– hizo mucho daño entre líneas. Y Tamudo, como siempre, con hambre de gol.

El pequeño goleador del Espanyol mandó el balón al poste un minuto después del tanto del empate. En el 36 Hildebrand volvió a exhibirse con una intervención antológica, estirándose al máximo para impedir el segundo tanto visitante. El recital particular del portero alemán continuó a los 42 minutos y, ya en la segunda mitad, demostró máxima concentración.

Los cambios de Quique devolvieron al Valencia a la lógica. Joaquín ocupó su banda, Angulo se situó como delantero junto a Zigic y Silva pasó a la izquierda. Pero no hubo manera de tomar el pulso al partido. Se intentó de todas las formas, pero se juntó todo: falta de entendimiento, de confianza, inseguridad...

Quique echó el resto y metió en liza a Morientes. No esperó al final. Pero ni así. El Espanyol, bien pertrechado, se sentía a gusto y Luis García llevó a la grada con su gol el “Quique, vete ya”.